‘Fui forastero y me recibiste’

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Tan solo en el año 2015 más de 65 millones de personas se han encontrado en la necesidad de salir de sus países bien sea por guerras, desastres naturales, hambre, o simplemente por tratar de buscar una vida mejor para sus familias. Personas que quizás nunca se imaginaban vivir fuera de su país, ahora se encuentran que tienen que irse sin más que la ropa que llevan encima. Muchos países han abierto sus puertas para recibir a los refugiados mientras otros las cierran. No se trata de caer en temas políticos, sino de hacer un examen de conciencia y preguntarse uno mismo: ¿qué tan acogedor soy yo con los más necesitados? Recordemos que Jesús dice que cuando le damos la bienvenida al forastero es a Él mismo que estamos recibiendo. 

Jesús sabe en carne propia lo que significa ser rechazado. Antes de nacer sus padres estaban buscando posada y nadie les abrió las puertas (Lk 2:7), tuvieron que hui de su casa y de su país porque querian matarlo (Mt 2:13), como hombre su familia lo rechazo (Jn 7:5) y su propio pueblo no creía en el (Jn 4:44) y termino crucificado fuera de la ciudad entre dos criminales (Heb 13:12). Pero el sufrimiento de Jesús no termino hace dos mil años. Cada vez que rechazamos al extranjero, ignoramos al “homeless”, olvidamos los ancianos, y cerramos nuestras puertas al necesitado Jesús sigue padeciendo. 

Hemos visto en estas semanas con tantos desastres naturales como las personas abren sus puertas y se dejan afectar por las necesidades de los demás. Me conmovió mucho la historia de un señor llamado James McIngvale que le dicen “Mattress Mack”. Él tiene dos tiendas en Houston donde vende camas, sofás y otros muebles. Cuando vino el huracán dio la orden para que sus tiendas sirvieran como refugio para los que tenían que evacuar. En vez de cerrar sus puertas y salvar sus muebles, abrió sus puertas y dejo que las personas durmieran en las camas y sofás de la tienda. También puso sus trocas a buscar a personas que estaban en necesidad. Alojó a más de 400 personas. No pensó en el dinero que perdería sino en las personas que salvaría. Y ha dicho que es su fe católica, la que lo mueve a actuar con compasión. 

Quizás no tenemos las posibilidades de abrir nuestras casas de esa manera, pero cada quien conoce personas que se sienten alejadas y rechazadas. ¡Cuantos ancianos están reclusos y olvidados, cuantos familiares están peleados y aislados, cuantas madres solteras luchan solas y nosotros con las puertas cerradas! Ya no nos podemos quedar con los brazos cruzados. Tenemos que recordar que nosotros mismos somos forasteros. Este país, este mundo no es nuestro destino final. Desde el pecado original estamos en exilo, caminando y peregrinando hacia nuestra verdadera patria. No le podemos pedir a Dios que nos acoja y nos reciba con brazos abiertos después de este valle de lágrimas si nosotros en cambio le negamos la bienvenida y le cerramos las puertas a los necesitados. 

¿Cómo podemos vivir esta obra de misericordia y ser auténticos discípulos de Jesús? Aquí van 5 tips para recibir a Jesús en el más necesitado

Visita un asilo de ancianos con tu familia. Si tienes un familiar en un asilo visítalo frecuentemente. Si no conoces a nadie ve a un asilo y pregunta que persona no ha recibido visita desde hace mucho tiempo y pasa al menos una hora con esa persona. 

Invita a un vecino o familiar que sabes que se siente solo a comer en tu casa. 

Ayuda a una familia inmigrante. En nuestra ciudad hay tantas personas que acaban de llegar al país y necesitan ayuda. Ofrece tu tiempo y presencia a esta población tan vulnerable.

Mira al “homeless” a los ojos y háblale. Muchas veces vemos a gente pidiendo dinero y le pasamos de largo y los ignoramos.  La próxima vez que veas a alguien pidiendo dinero salúdale y háblale, mírale a los ojos y si tienes comida o algo que dar ofrécelo. 

Invita a familiares alejados a la Santa Misa o a un rosario en su casa. Muchas veces las personas no van a la Misa o a eventos religiosos, no porque no quieran, sino porque nadie los invita. 

Briceño, una virgen consagrada, se dedica a la evangelización a través de su ministerio happyfeetministries.com.

© Arlington Catholic Herald 2017