El Espíritu Santo

En la actualidad muchos Católicos desconocen la fuerza y la presencia del Espíritu Santo como también después que muchos jóvenes o adultos han recibido el sacramento de la Confirmación se les olvido por completo que existen dones, carismas y frutos del Espíritu Santo.

Al celebrar la Fiesta de Pentecostés recordemos y tratemos de memorizar los 7 dones del Espíritu Santo y que son el don de sabiduría, de conocimiento, de inteligencia, el don de consejo, de fortaleza, el don de piedad y el don de Temor de Dios.

En Pentecostés no podemos olvidar que también existen los carismas que son dones ministeriales que dan una fuerza muy especial a la Nueva Evangelización, también son dones espirituales especiales que el Señor nos da para edificar la comunidad para construir la Iglesia. El Espíritu Santo esta en nosotros, desde el día de nuestro bautismo porque somos templos vivos del Espíritu Santo, está en nosotros con todos sus dones y todos sus carismas.

Dice San Pablo que los dones o carismas que el Espíritu Santo nos da para el alivio de los fieles en esos dones aparecen el don de Asistencia, el carisma de sanación, el carisma de la fe que no duda.

Una de las principales funciones del Espíritu Santo es la de glorificar a Cristo en nosotros y llevarnos a Él para que le reconozcamos como nuestro Salvador y Señor y con su poder ser sus testigos siempre y en todas partes. En efecto, Jesús dijo a sus apóstoles, cuando les prometió él envió del paráclito: "El me glorificara porque tomara de lo mío y os lo anunciara. Todo cuanto tiene el Padre es mío; por eso os he dicho que tomara de lo mío y os lo hará conocer." (Juan 16, 14)

Y en verdad el Espíritu Santo cumplió esta tarea en los apóstoles, y de allí en adelante en ellos, y en los cristianos de todas las épocas.

En efecto, el concepto que hasta el día de la Ascensión tenían los apóstoles de Cristo no podía ser más corto. Cuando Él les "Manda que no se aparten de Jerusalén y que pasados no muchos días, serán bautizados en el Espíritu Santo." (Hechos 1, 4-5) Ellos se limitan a preguntarle: "Señor, ¿Es ahora cuando vas a establecer el reino de Israel?" (Hechos 1, 6)

Es en Pentecostés que aquellos discípulos antes tímidos y débiles, glorifican a Cristo delante de los tribunales con su maravillosa confesión de Cristo.

De idéntica manera esta ahora glorificando a Cristo el Divino Espíritu. Él nos está conduciendo a Cristo para que lo recibamos alegres y agradecidos como a nuestro único Salvador y para que lo aclamemos como a nuestro Señor. "Que toda lengua proclame que Jesucristo es el Señor para Gloria del Padre." (Flp 2, 11)

La salvación no solo nos trae bienes personales, sino que nos da una vida nueva en una sociedad nueva. La salvación se perfeccionara en el cielo, pero ha empezado ya.

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@jhoyos04