Estaba desnudo y me vestiste

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Vamos a hacer un ejercicio. Tómese un momento y vaya a su ropero. Quisiera que contara cuantos artículos de ropa tiene. Es decir, cuente cuantas camisas, pantalones, zapatos, y demás artículos de vestimenta tiene. Conocí a una mujer que me dijo que tenía más de 20 pares de zapatos a lo que le pregunte ¿Y cuantos pies tienes?

Nos dicen las estadísticas que las familias gastan alrededor de $1.700 dólares anuales en ropa y que de promedio cada persona bota alrededor de 65 libras de ropa al año. Un 93 por ciento de las jóvenes dicen que su pasatiempo favorito es comprar ropa y las mujeres en general pasarán más de ocho años de su vida en las tiendas de compras. Pero no creo que haga falta ver las estadísticas, solo tenemos que entrar en nuestros roperos y en los roperos de nuestros hijos. Haga la prueba y cuente cuantos artículos de ropa tiene y se sorprenderá.

Quizás al ver el exceso de ropa que tiene se proponga limpiar su ropero y donar ropa. Este es un buen ejercicio, pero tenemos que estar seguros que no estemos solo tratando de callar la conciencia, porque queremos comprar más ropa nueva y no nos cabe en el closet. También recuerdo que leí unas palabras de la Madre Teresa que me impactaron. Ella decía que no podíamos tratar a los pobres como basura. A la basura van todas las cosas que no sirven y que ya no queremos y ella decía que muchas veces así tratábamos a los pobres. Les dábamos la ropa que ya no nos gustaba y que ya no sirve, les dábamos los zapatos viejos y con huecos y que lo peor del caso es que nos engañábamos pensando que estábamos siendo generosos, cuando en realidad los estábamos tratando como un basurero. Palabras fuertes, ¿no?

Entonces, ¿qué? ¿No donamos ropa? Claro que si se puede, pero piense en lo que dice Jesús: “Ama al prójimo como a ti mismo? ¿Si tú misma quieres una camisa nueva y unos zapatos nuevos, ¿no crees que el pobre lo quiera y lo necesite más? ¿Si eres capaz de gastar 200 dólares en un par de zapatos para ti o para tu hijo, ¿eres capaz de gastar eso mismo para darle zapatos a los pobres? Cuanta ropa innecesaria llena nuestros roperos cuando hay gente que realmente no tiene nada.

Quizás lo que pasa es que la ropa en muchas de las tiendas es muy barata y por eso no nos da remordimiento de conciencia comprar en exceso. Vivimos en un mundo donde todo se compra y todo se bota. Nos diría el Papa Francisco que es una cultura del descarte. Usted puede ir a Walmart a comprar camisas o pantalones por menos de cinco dólares y por eso no nos da remordimiento comprar tantas cosas que no necesitamos. Pero, aunque sea barato no significa que no hay un alto precio que pagar.

La mayoría de la ropa que compramos, especialmente la más barata, fue hecha en la India, China, Vietnam, Bangladés, Guatemala, u otros países pobres. Muchas veces las condiciones de trabajo son subhumanas y esclavizados. ¿Es que nunca se ha puesto a pensar cómo es posible que un pantalón o una camisa valgan menos de $10? ¿Cómo se le puede pagar a los empleados, a las compañías, a los métodos de transportes y a las tiendas todo por menos de $10? En el 2013 en Bangladés (un país cerca de la India) una fábrica de ocho pisos, donde se hacía ropa para tiendas en los Estados Unidos y Canadá, colapso y murieron 1.137 personas. El 80 por ciento de las personas que murieron fueron mujeres entre 18 a 20 años que trabajaban un promedio de 13 a 14 horas al día, de 8 de la mañana a 9 o 10:30 de la noche, con solo dos días al mes de descanso, para ganar entre 12 a 22 centavos la hora, es decir entre $10.56 -$12.48 la semana. Pensamos que no importa comprar ropa sin parar, pero no nos damos cuenta que estamos alimentando una industria que se aprovecha y esclaviza a las personas pobres. Tenemos que darnos cuenta que nuestras decisiones no son sólo personales, sino que afectan a los demás. Tenemos que vivir templados, desprendidos y generosos para así realmente ser solidarios con los demás, especialmente con el más pobre.

¿Cómo podemos vivir esta obra de misericordia y ser auténticos discípulos de Jesús? Aquí van cinco consejos para vestir al desnudo.

1. Haz un inventario de toda la ropa que tienes y dona una buena porción. No sólo dones lo que no te gusta, pero practica la virtud de la generosidad y dona cosas que están en buena condición y que signifique un sacrificio de tu parte regalarlas.

2. Para saber si realmente está usando toda su ropa, cuelgue la ropa con los ganchos viendo hacia ti. Cada vez que uses un artículo de ropa cuelgas el gancho en la dirección opuesta (viendo hacia la pared). Al final de cuatro meses o de un año, ve cuantos ganchos todavía están viendo hacia ti y ya sabrás toda la ropa que no usaste.

3. Ponle un límite a la cantidad de ropa que tienes. Por ejemplo, no más de 10 pares de zapatos cuando mucho. Haz eso con cada artículo de ropa.

4. Infórmate sobre las tiendas que explotan a empleados en países pobres y no compres en esas tiendas.

5. Cuando compres ropa nueva cómprale, también ropa nueva a los pobres.

Briceño, una virgen consagrada, se dedica a la evangelización a través de su ministerio happyfeetministries.com.

© Arlington Catholic Herald 2017