Los hijos son los frutos del amor

Seguimos preparándonos en oración para dentro de unos meses recibir al Papa Francisco en los Estados Unidos y hemos estado reflexionando sobre la importancia y el valor de la familia.

Para nosotros los hispanos los hijos son el gran tesoro y gran regalo de Dios.

Tan misteriosa es la vida como el matrimonio. Nacemos como individuos, en un conglomerado somos incluidos y morimos individualmente. El testimonio comienza con el amor de un hombre y una mujer, se planifica con la llegada de los hijos(as) ... y como puedes notar, se impone el relevo en ambas realidades.

A partir de la conciencia en la que hayan sido criados. Los hijos reaccionarán de manera responsable o indiferente con sus padres, pues como dice el refrán "Cría cuervos y te sacarán los ojos" a lo que hemos de agregar que quien siembra amor, cosechara amor. Quien siembra los valores del Evangelio disfrutara de paz.

Con el solo hecho de permitir la vida de sus hijos de educarlos a partir de la convicción que desarrollarán una misión humana y divina, ya los padres desarrollan su ser y su vida con contenido cristiano, y más cuando poseen el conocimiento y la certeza de que sus hijos no siempre responderán fielmente a sus expectativas, ni mucho menos reconocerán y valorarán en su justa dimensión su amor y su entrega.

Continuamente oímos decir que hoy es más difícil ser un buen padre o una buena madre y hay sobradas razones para pensar así. Más el amor ha de conjugarse con la firmeza, con la comprensión, con la condescendencia, con la conciencia propia de los papás los cuales han de respetar la dignidad personal de los hijos y darles libertad a la vez que imponerse una prudente vigilancia.

Jesús de Nazaret fue un adolescente ideal que atraía miradas y ganaba corazones: "Indiscutiblemente que Jesús vio como José lo trató del modo más atinado que hoy dicta la psicología y la pedagogía de los mejores maestros, que aconsejan al papá. Para tener un hijo bien portado y ser respetado, aceptado y amado por él".

De todos modos, los hijos son una caja de sorpresas para los padres y su comportamiento y decisiones dependerán de las diversas etapas físicas y psicológicas por las cuales estén atravesando.

No olvides si tú oras, vas a la Misa, dices buenas palabras, eres respetuoso, de buenos modales, tus hijos un día harán contigo lo mismo pues son el fruto del amor.

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