Viviendo la Palabra: Vino en abundancia

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Comenzamos una nueva serie llamada “Viviendo la Palabra.” La idea de esta serie es de indagar las escrituras para saber cómo vivir. No se trata solo de escuchar la Palabra, sino de vivirla. Hay una gran diferencia entre escuchar algo y vivirlo. Los hipócritas son los que escuchan y hablan, pero no viven. Recuerda que Jesús denuncio a los hipócritas y les dijo que no entrarían en el reino de los cielos (Mateo 23:13). Pidámosle al Espíritu Santo que nos ilumine y que nos de la valentía de poner en practica la palabra viva de Dios.

En estos días hemos celebrado la Epifanía que quiere decir la manifestación de Dios. Esto incluye no solo la visita de los reyes magos sino también el bautizo de Jesús y las bodas de Caná. En estos tres momentos hay una revelación, una manifestación de Dios. Hoy indagaremos el misterio de las bodas de Caná que se encuentra relatado en Juan 2:1-12.

El evangelio de San Juan es el único evangelio que nos narra esta historia. Probablemente Juan, el discípulo de Jesús, vio el milagro de cerca, pero supo los detalles porque la virgen María se lo relató. Recordemos que Jesús encomendó su madre a Juan en la cruz y por tanto él tendría una perspectiva más profunda sobre la vida de Jesús. Nos dice Juan que María y Jesús, con sus discípulos, fueron invitados a una boda en la ciudad de Caná. Caná quedaba a tan solo 7 millas de Nazaret y era el lugar de nacimiento de discípulo Nataniel.

Durante la boda, María se da cuenta que se ha acabado el vino, una verdadera tragedia para los novios. La hospitalidad era una gran virtud para los judíos, de hecho, era una santa obligación. Que faltara el vino sería una desgracia y una falta de hospitalidad de parte de los novios. Aunque los novios no se percatan de la tragedia que estaba a punto de pasar, María si se da cuenta e interviene. No lo hace para que se lo agradezcan (nunca se enteran de su intervención inicial) sino por compasión. María se acerca a Jesús y le comenta sobre la situación de los novios. Y Jesús, le dice “Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros?, mi hora no ha llegado todavía”. A nuestros oídos modernos puede parecer que Jesús le está hablando fuerte a su madre, pero no es así. La palabra “mujer” no era un desprecio, sino un gran título, ya que es el mismo que usa en la cruz cuando entrega a su madre a San Juan. Es el mismo título que Adán le da a Eva y que significa madre de toda creatura. Jesús le recuerda que su “hora” no ha llegado. Al referirse a su hora, se refiere a su momento de pasión y redención (Jn7:30, 12:27, 13:11, 16:2, 17:1 ). Lo que quiere decir que si empieza su ministerio publico se acercara la hora de su muerte.

María le dice a los siervos que hagan todo lo que Jesús les ordene. Por tanto, llenan 6 tinajas de piedra que eran para la purificación, donde cabían tres cántaros en cada tinaja, (un cántaro eran 40 litros), y lo llenaron “hasta arriba”. Los siervos se lo llevan al mayordomo y el agua se convierte en vino. De hecho, nos dicen que es el “mejor vino” (Jn 2:10). Pero la historia no termina allí. Nos dice las Escrituras que este fue su primer milagro y que manifestó (epifanía) su gloria y sus discípulos creyeron en él.

¿Que nos quiere decir esta escritura? ¿Cómo lo podemos poner en practica? Aquí van 5 puntos para su meditación:

—María, es una gran intercesora. El primer milagro de Jesús lo hizo porque se lo pidió su Madre. Ella se da cuenta de las necesidades de los demás antes de que se conviertan en un problema. Los novios ni sabían que faltaba el vino y María ya había intercedido por ellos. Tengamos una relación estrecha con nuestra Madre para que ella interceda por nosotros en nuestras necesidades.

—Los siervos no dudaron en obedecer a María y a Jesús. Lo más seguro es que no entendían como llenar las tinajas de agua podía ayudar a la falta de vino. Sin embargo, no dudaron, no vacilaron, simplemente obedecieron y fueron premiados con un milagro. Pídele a Dios docilidad de espíritu y obediencia a sus planes.

—El primer milagro de Jesús fue en una boda. Si sientes que tu matrimonio necesita ayuda o que se ha “acabado el amor”, recuerda que también se había acabado el vino. Recuerda que del vacío Jesús obro un milagro que resultó en el “mejor vino.” Pídele a Dios que entre y obre un milagro en tu matrimonio.

—Jesús le dijo a María que no había llegado su hora, y sin embargo obra el milagro. Jesús se deja incomodar por las necesidades de los demás. ¿Cómo reaccionas tu cuando se presenta una necesidad que interrumpe tus planes? Pídele a Jesús que te haga generoso ante las necesidades de los demás.

—Los novios no sabían que Jesús había obrado un milagro y que los salvo de una desgracia y vergüenza. ¿De cuántas desgracias y problemas nos ha salvado Jesús sin que nos demos cuenta? Seamos agradecidos a Dios por todo lo que hace en nuestras vidas.

Briceño, una virgen consagrada, se dedica a la evangelización a través de su ministerio happyfeetministries.com.

© Arlington Catholic Herald 2017