Viva como Sus Discípulos

Queridos hermanos y hermanas en el Señor Jesús resucitado,

Como ustedes saben, y ya les exhorté en mi mensaje de Cuaresma implorar al Señor Jesús transformar nuestros corazones, para que pudiéramos surgir al final de la Cuaresma como un pueblo cuyos corazones laten según Su corazón. Fortalecidos por la oración, purificados por el ayuno y otras formas de penitencia, y comprometidos a dar limosna, nuestros corazones están ahora más en sincronía con el Corazón de Jesucristo, ardiendo de amor por Él y por todos nuestros hermanos y hermanas, especialmente por los más necesitados.

Hemos estado más unidos intencionalmente al Señor Jesús, cuando hemos revivido Su sufrimiento, muerte y resurrección a través de nuestra participación en la liturgia del Triduo Pascual. Mientras nos regocijamos este día de Pascua, del triunfo de Nuestro Salvador sobre el pecado y la muerte, somos muy conscientes de que nosotros también debemos seguir compartiendo Su triunfo, muriendo a nuestro egocentrismo y llegando a vivir para el Señor y para los demás

Durante la Cuaresma, somos re-creados, para que en las próximas semanas y meses, el poder del amor de Cristo pueda estar obrando en nosotros, permitiéndonos ser "discípulos misioneros", invitando a los que encontramos a venir a Jesús, a que experimenten ellos mismos Su amor transformador. Al igual que los primeros discípulos, somos enviados por el Señor Jesús resucitado a evangelizar, principalmente a través de nuestro testimonio de vida cotidiana, como también en nuestras conversaciones y diálogos. Un aspecto de nuestro testimonio abraza nuestro acercamiento a los necesitados de manera práctica, con el fin de hacer visible el cuidado amoroso de Jesucristo por ellos.

El Señor Jesús Resucitado va a transformar nuestros corazones en respuesta a nuestra petición de que Él lo haga. Con corazones transformados como el Suyo, realmente podemos vivir como Sus discípulos, testigos del poder de Su vida resucitada obrando en nosotros para el bienestar de los demás.

Les tengo presentes en mi oración diaria durante este tiempo de Pascua y más allá,

Fielmente en el Corazón de Cristo,

Excelentísimo Paul S. Loverde

Obispo de Arlington

© Arlington Catholic Herald 2015