El papa dice que países tienen deuda con sus pobres

QUITO, Ecuador - Aunque todavía estaba a miles de millas de su lugar de nacimiento en Argentina, el papa Francisco regresó a casa el 5 de julio cuando aterrizó en Ecuador recibido por multitudes que vitoreaban y las vistas y los sonidos de América del Sur.

Después de un vuelo de 12 horas desde Roma, el papa participó en una breve ceremonia de bienvenida en el aeropuerto Mariscal Sucre de Quito, diciéndole a dignatarios gubernamentales, obispos e invitados especiales que el trabajo pastoral de él antes de convertirse en papa lo había traído a Ecuador muchas veces.

"Hoy también he venido como testigo de la misericordia de Dios y de la fe en Jesucristo", él dijo.

La misericordia y la fe, él dijo, han formado la cultura latinoamericana durante siglos, contribuyendo a la democracia y a mejorar la vida de incontables millones de personas.

"En nuestros tiempos también podemos encontrar en el Evangelio una clave para enfrentar los retos contemporáneos", dijo el papa, incluyendo respetar las diferencias nacionales, étnicas, religiosas y culturales y fomentando el diálogo.

La visita del papa le siguió a un período de protestas públicas debido a políticas del gobierno ecuatoriano. Inicialmente desatadas por propuestos impuestos sobre la sucesión hereditaria y las ganancias de capital, las protestas también han apuntado a lo que hasta algunos de los partidarios del presidente ecuatoriano Rafael Correa describen como su enfoque severo.

Los valores cristianos, dijo el papa, deben motivar a los ciudadanos a promover la plena participación de todas las personas en la vida social, política y económica de su nación "de modo que el crecimiento en el progreso y el desarrollo ya registrado garantice un futuro mejor para todos, con preocupación especial por los más vulnerables de nuestros hermanos y hermanas con quienes América Latina todavía tiene una deuda".

El itinerario del recorrido del papa por Ecuador, Bolivia y Paraguay del 5 al 12 de julio fue destacado con reuniones formales con funcionarios gubernamentales y con grandes Misas públicas, pero también estuvo lleno de visitas a pobres, a enfermos y ancianos y a presos.

© Arlington Catholic Herald 2015