En silencio, el Papa recuerda a los que cruzan la frontera México-EE.UU.

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CIUDAD JUAREZ, México - En la frontera de México y Estados Unidos, el papa Francisco bendijo una gran cruz en memoria de todas las personas que han cruzado la frontera.

El papa no dijo nada el 17 de febrero, pero juntó sus manos fuertemente en oración e inclinó su cabeza en oración silenciosa. Él dejó un ramo de flores en una mesa delante de la cruz.

Luego, para gran alegría de la gente, incluyendo a inmigrantes reunidos en El Paso, Texas, al otro lado de la cerca, el papa saludó.

Todo esto duró menos de tres minutos. Sin embargo, con cientos de miles de personas esperando por la Misa en un recinto ferial en las inmediaciones, el papa tuvo la intención de tomar el tiempo para reconocer la importancia del sitio.

A los pies de la gran cruz había tres pequeñas cruces, que el papa bendijo también. Ellas irán a las diócesis de El Paso, Ciudad Juárez y Las Cruces, en Nuevo México.

De acuerdo con el Centro de Investigación Pew, había 11,3 millones de inmigrantes no autorizados en los Estados Unidos, en 2014 - lo que hace aproximadamente un 3,5 por ciento de la población del país. Los mexicanos representan alrededor de la mitad de todos los inmigrantes no autorizados, dijo el Centro en un informe publicado en noviembre, aunque su número ha ido disminuyendo en los últimos años. Había 5,6 millones de inmigrantes mexicanos no autorizados que vivían en Estados Unidos, en 2014, frente a 6,4 millones en 2009, informó el Centro de Investigación Pew.

Pero no son sólo los mexicanos los que cruzan la frontera. Cada vez más los inmigrantes detenidos por la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos son de países de América Central desgarrados por la violencia, especialmente El Salvador, Guatemala y Honduras.

De acuerdo con cifras dadas a conocer por el control de fronteras de Estados Unidos, 4.353 personas han muerto tratando de cruzar la frontera de 2005 a 2015.

El cardenal Sean O'Malley de Boston, uno de los varios obispos de Estados Unidos en la Misa del papa en Ciudad Juárez, dijo que el breve momento del papa en el monumento de la frontera fue "una gran señal de esperanza para las familias separadas y que están sufriendo".

Con 20 años de experiencia atendiendo principalmente a los migrantes, el cardenal dijo que él puede garantizar que ellos "traen una energía y una ética de trabajo y un espíritu de aventura que hace de Estados Unidos un gran país".

Lily Limón, de la parroquia Nuestra Señora del Monte Carmelo en El Paso, cuyos padres eran inmigrantes de México, puso su mano sobre el corazón cuando vio que el Papa bendecía la frontera.

"Saber que estaba tan cerca de nosotros, y que se tomó el tiempo para bendecir y mirar hacia nosotros, a los VIPs sentados aquí, a nuestros inmigrantes, a nuestros jóvenes que han cruzado indocumentados, a nuestros trabajadores migrantes, esto es realmente un gesto increíble, y para nosotros una experiencia inolvidable".

Había alrededor de 550 personas sentadas en el lado estadounidense del Río Grande, participando en la misa.

Contribuyó a esta historia Nancy Wiechec en El Paso.

© Arlington Catholic Herald 2016