Enviados del Vaticano arriesgan sus vidas para terminar 'Tercera Guerra Mundial', dice arzobispo

CIUDAD DEL VATICANO - Aun en medio de bombardeos, los embajadores del Vaticano se mantienen en su lugar, arriesgando sus vidas mientras trabajan para terminar lo que el papa Francisco ha denominado la "Tercera Guerra Mundial en fases", dijo el ministro vaticano de relaciones exteriores.

"No nos engañemos sobre lo que está en juego aquí: si hemos de lograr la paz, si hemos de reconciliar naciones, si hemos de asegurar países y comunidades, particularmente las minorías, particularmente la gente perseguida, tenemos que hacer un esfuerzo sin precedentes", dijo el arzobispo Paul R. Gallagher a Catholic News Service el 25 de febrero.

El arzobispo Gallagher, cuyo título formal es secretario para las relaciones con los estados, supervisa los esfuerzos vaticanos para "saber qué está pasando en el mundo, entenderlo e interpretarlo" para poder asesorar al papa y a otros en la Curia Romana, la administración central de la iglesia.

Hablando específicamente de la crisis en Siria e Irak, donde militantes del supuesto Estado Islámico han capturado grandes franjas de territorio y expulsado decenas de miles de cristianos y miembros de otros grupos minoritarios, el arzobispo Gallagher dijo tener la esperanza de una resolución al conflicto.

"Tenemos la esperanza de que las negociaciones que han comenzado den fruto, que haya en estos próximos días un cese a las hostilidades (y) la creación de corredores humanitarios" para llevarle ayuda a la gente que sufre, él dijo.

Estados Unidos, Rusia y otros países fueron anfitriones de conversaciones de paz en Munich que llevaron al anuncio del 12 de febrero sobre el cese de hostilidades entre el gobierno y los rebeldes en Siria; se espera que la acción militar contra el Estado Islámico continúe.

El arzobispo Gallagher dijo que el Vaticano y sus diplomáticos están trabajando con la gente para fomentar el diálogo interreligioso en la región como parte del esfuerzo pacifista.

"No estamos en diálogo con Daesh", como suele llamarse al Estado Islámico, dijo el arzobispo Gallagher. "Cuando digo diálogo interreligioso quiero decir juntar las religiones cristianas y otras tradiciones religiosas" para unir sus recursos morales para enfrentar el sufrimiento que viene de la "muerte y destrucción de sus patrias".

"Desafortunadamente, es cierto que (con) los extremistas, particularmente los extremistas que están preparados para abrazar el terrorismo, uno está completamente perdido en cuanto a qué uno puede hacer con tal gente", él dijo.

No obstante, el arzobispo enfatizó que "habrá un fin a este conflicto en Siria. Requerirá mucha buena voluntad, mucho sacrificio de parte de los actores, pero tenemos que hacerlo. Tiene que suceder".

El papa Francisco se ha ganado la reputación de tomar riesgos con su propia seguridad, por ejemplo, cuando viajó en noviembre a la República Centroafricana, una zona de combate activo. El audaz ejemplo del papa ha motivado a diplomáticos eclesiásticos en situaciones peligrosas en el extranjero a hacer lo mismo, dijo el arzobispo.

"Ese ejemplo se está dando desde arriba", dijo el arzobispo Gallagher. Saber que el papa pone en peligro su vida voluntariamente "inspira al resto de nosotros a también caminar la milla extra con él", él dijo.

Un caso que es ejemplo es el arzobispo Mario Zenari, nuncio vaticano en la Siria destazada por la guerra, dijo el arzobispo Gallagher.

El arzobispo Zenari "se ha mantenido en su puesto durante todo este conflicto y ha hecho una contribución significativa" al proceso pacifista que está en curso, el dijo.

"Si uno tiene convicciones y si uno tiene, sobre todo, fe, uno está preparado para asumir riesgos", dijo el arzobispo.

Contrastando el servicio diplomático vaticano con las organizaciones no gubernamentales y las misiones humanitarias, el arzobispo Gallagher dijo que los diplomáticos vaticanos se quedan con sus comunidades asignadas durante las circunstancias más trágicas.

"Consistentemente seguimos siendo diplomáticos de la Santa Sede. Estamos en esto a largo plazo. No nos rendimos fácilmente", él dijo.

Aunque los diplomáticos del Vaticano están libres de irse si están en peligro, dijo el arzobispo, entre ellos "vemos mucha dedicación y compromiso y abnegación".

El arzobispo Gallagher es cuidadoso al señalar que terminar el caos en el Oriente Medio y en otras partes del globo requiere la participación no solamente de diplomáticos, sino también de personas comunes.

"Es algo en lo cual todos tenemos que estar activos", él dijo.

"Bien sea cuestión de consciencia", dijo el arzobispo, o "por la gente cristiana y religiosa; bien sea que nos arrodillamos y suplicamos la paz de Dios o exhortamos a nuestros políticos a negociar", todos tenemos que hacer un "esfuerzo extraordinario" para lograr la paz mundial.

© Arlington Catholic Herald 2016