Esperanza en un tarde con los jovenes

Siempre es un privilegio el ver a gente glorificando a Dios por medio de su trabajo. Su ejemplo me recuerda el verso de la carta de San Pablo a los Colosenses: "Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia".

Al conocer a un par de estudiantes de la escuela secundaria St. Joseph en Brooklyn, Nueva York, durante el día de la mujer profesional, recordé que tan importante es el trabajar duro pero también saber qué es lo que estás tratando de lograr y por qué.

Las estudiantes que conocí estaban muy orgullosas de la manera en que su escuela las motivaba y les daba las fuerzas y herramientas para liderar y para servir. Después de mencionar las iniciativas en las ciencias en las que participaban, las estudiantes de el programa se concentraron en compartir los logros de sus compañeras. Por ejemplo, hablaron de sus esfuerzos para luchar contra el tráfico de personas. La educación que estas jovencitas reciben en St. Joseph cultivó su liderazgo y encendió su espíritu caritativo.

Estaba contenta al observar el futuro (y el presente) de la Iglesia. Al continuar el día, las estudiantes oyeron los consejos de 60 mujeres profesionales que tomaron la mitad de su día para compartir sus experiencias y contestar preguntas. Muchas de estas mujeres son un ejemplo de trabajo duro y una gran fe.

La honestidad de una de ellas en particular inspiró a las estudiantes. La abogada Margarita Ramos una experta de leyes de empleo y quien fue la persona que dio la charla principal ese día, hizo hincapié en que la educación es la llave para el éxito, a pesar de la condición social de las personas. Su vida es un testimonio de ello.

Ramos es la menor de cinco hijas que crecieron en Spanish Harlem en Nueva York. Su madre - quien vino de Puerto Rico cuando tenía 19 años para trabajar como costurera - había sido criada por parientes que nunca la mandaron a la escuela. Su falta de educación formal, junto con la dificultad que tenía para aprender inglés, significaba que sus opciones profesionales siempre estarían limitadas.

"Pasábamos hambre regularmente; nunca había suficiente dinero para comprar las cosas esenciales", recordaba Ramos. "A veces faltaba a los paseos escolares porque mamá no podía pagar por mi almuerzo".

Ramos sabe cuán afortunada es de vivir en un país donde las mujeres pueden conseguir una educación . Ella dijo que proveer a niñas con la oportunidad de una educación ayuda a romper el ciclo de la pobreza. Ramos conoce el poder del educación en carne propia. Aprender y soñar fueron las actividades que la mantuvieron llena de esperanza durante su niñez.

Después de terminar su tarea, Ramos pasaba horas en la biblioteca leyendo y soñando sobre la vida que quería tener. Ésos sueños se convirtieron en un mapa a seguir. Ramos se graduó de la universidad y después consiguió una licenciatura en derecho en la Universidad Estatal de Nueva York (State University of New York) en Buffalo. Su vida ha estado llena de logros, pero ella decidió hablarles a las estudiantes sobre su historia familiar y como el tener una educación es la llave para el éxito en la vida.

Las otras presentadoras ese día eran científicas forenses, artistas, doctores, profesoras y empresarias. Ellas brindaron consejos sobre cómo perseverar, ser exitosas y valorar todos los aspectos de la vida. Muchas inspiraron a las estudiantes a continuar aprendiendo y dándole la gloria Dios con su labor.

También ofrecieron sugerencias para cuando los días se convierten en una rutina o peor aún cuando se convierten en una crisis. Cuando las cosas parecen que no están funcionando, si estas haciendo lo mejor de tu parte y trabajas con todo tu corazón, las cosas mejorarán según los planes de Dios.

© Arlington Catholic Herald 2016