Nacimos para explorer y cuidar el universo

El libro del Génesis nos dice que Dios creó el universo. Es el comienzo de nuestras Sagradas Escrituras: "En el principio, creó Dios los cielos y la tierra, la tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. Dijo Dios: Haya luz y hubo luz" (Génesis 1-3).

El Papa Francisco hace unos pocos días ha sacado a la luz pública una nueva Encíclica titulada: "Laudato Si' (Alabado seas)" en el intento especialmente de entrar en dialogo con todos; a cada persona que habita en este planeta para proteger lo que llama "La casa común).

El Papa Francisco lamentó el "uso irresponsable" y "el abuso de los bienes" de la tierra que hacen los humanos. El sumo Pontífice menciona las emisiones de gases en las ciudades, las sustancias tóxicas contaminantes así como los residuos, una gran cantidad de ellos no biodegradables que hacen que cada vez más la tierra sea "un inmenso depósito de porquería".

Aseguró que las predicciones y catástrofes ya no pueden ser miradas con desprecio e ironía y añadió: "A las próximas generaciones podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad".

"El ritmo del consumo, del desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta de tal manera que el estilo de vida actual, por ser insostenible, solo puede terminar en catástrofe", dijo el papa. Y tiene toda la razón pues el planeta tierra como el universo ha sido creado por Dios, es prestado a la humanidad y tenemos que ser responsables y cuidarlo.

No olvides que tú naciste para explorar y cuidar el universo con tu vuelo y tu imaginación. Tú naciste para desarrollar un proyecto propio. Tú naciste para dejar al mundo una imprenta de tu capacidad y tus aciertos y por ello no podrás permitir que las sombras y las tempestades de las dificultades te lo impidan y sobre todo por tu convicción de que si no cuidas a tu alrededor nadie lo hará por ti.

Cada ser humano tiene el papel de amar, disfrutar y cuidar la Creación.

La misión que Dios ha puesto en nuestras manos es delegar a cada persona el trabajo de supervisar el mundo para que haya armonía y paz.

Todos tenemos la obligación y la tarea de que cada persona sin importar la edad cuide la naturaleza para que la creación de generación en generación siga "Hablando de Dios".

La voluntad de Dios para con la Creación es expresión de amor gratuito. Más que ansia de poder o dominación, el amor debe ser la fuerza conductora en este ecosistema dinámico complejo y delicado en el que estamos interrelacionados con las otras criaturas y el resto de la Creación de Dios.

Países alrededor del mundo tienen diferentes necesidades y todos dependen de los recursos naturales. Hay que tener en cuenta y darle importancia a esta encíclica pues estamos llamados a respetar la sagrada obra de Dios y vivir en un mundo limpio de cualquier contaminación en armonía con otros seres humanos y con toda la creación. Quienes pretenden amar a Dios pero destruyen lo que Él ha hecho van en contra de su palabra y voluntad.

Lea más pensamientos del Padre Hoyos en padrehoyos.blogspot.com.

© Arlington Catholic Herald 2015