Que es la Jornada Mundial de la Juventud

Cada tres años el mundo se revoluciona y se exalta porque gran cantidad de jóvenes del mundo se dan cita a una ciudad específica del planeta para gritar con fuerza, "Somos la esperanza de la Iglesia y aun tenemos fe para testificar que Jesús está vivo", acontecimiento que calla las voces de todos aquellos incrédulos que viven infundiendo la idea equivocada de que la fe y la Iglesia católica están agonizando.

La Jornada Mundial de la Juventud es una celebración de la fe. Es un gran acontecimiento, en el que fiesta y fe se unen inseparablemente y al que el Papa invita a jóvenes de todo el mundo a un lugar concreto. A esta jornada internacional llegan jóvenes de más de 180 naciones. Su objetivo común es conocerse entre sí, compartir experiencias y celebrar una gran fiesta ante la presencia del Papa.

Estas jornadas nacieron bajo la iniciativa del Papa Juan Pablo II, quien en 1984 invitó a los jóvenes a Roma para celebrar el año Santo de la redención, acudieron alrededor de 300,000 mil provenientes de varios países. Exaltado por el gran número de jóvenes aquella noche previa al domingo de ramos el papa les dijo: "Que fantástico espectáculo verlos todos aquí hoy! ¿Quién dijo que los jóvenes de hoy en día habían perdido sus valores? ¿Quién dice que no se puede contar con ellos?"

En ese momento, Juan Pablo II confió a los jóvenes del mundo un símbolo del amor de Cristo por la humanidad "para que fuese llevado a todo el mundo" les entregó una enorme cruz de madera, conocida ahora como la "Cruz de los Jóvenes" y que hasta el día de hoy la continúan llevando jornada tras jornada. Y así empezó la búsqueda personal del Papa para que este magnífico encuentro de fe de los jóvenes se convirtiese en algo más permanente.

Los principios básicos de la Jornada Mundial de la Juventud son: Una expresión de la Iglesia universal. Un instrumento de evangelización de los jóvenes. Una "Epifanía" de los jóvenes de la Iglesia. Un símbolo efectivo de la Unión Eclesial. Un peregrinaje de fe, ambos espiritual y práctico.

Hasta ahora ha habido 28 Jornadas Mundiales de la Juventud, y de ellas 12 como encuentros internacionales: en 1987 en Buenos Aires (Argentina), en 1989 en Santiago de Compostela (España), en 1991 en Czestochowa (Polonia), en 1993 en Denver (EEUU), en 1995 en Manila (Filipinas), en 1997 en París (Francia), en 2000 en Roma (Italia), en 2002 en Toronto (Canadá), en 2005 en Colonia (Alemania), 2008 en Sydney, 2011 en Madrid, 2013 en Río de Janeiro y este año todos iremos a la tierra del fundador de estas jornadas, nos daremos cita en Polonia, en la ciudad de Cracovia, donde nació San Juan Pablo II.

La jornada de este año lleva como lema principal la misericordia, uno de los temas favoritos del papa Francisco el lema se titula: "Bienaventurados los Misericordiosos, porque ellos alcanzaran misericordia" Este lema está tomado de las Bienaventuranzas evangélicas. En Río de Janeiro, el papa Francisco pidió a los jóvenes, "de corazón", que volvieran a leer las Bienaventuranzas para hacer de ellas un concreto programa de vida: "¡Mira, lee las Bienaventuranzas que te van a venir bien!" (Encuentro con los jóvenes argentinos en la catedral de San Sebastián, 07/25/13)

Con motivo de la preparación a la jornada en Polonia, El cardenal Rylko afirmó que la JMJ de este año "será un verdadero Jubileo de los jóvenes a nivel mundial, "los jóvenes serán llamados a reflexionar sobre el tema de la 'misericordia como ideal de vida y criterio de credibilidad para nuestra fe". Desde esta ciudad polaca "deberá difundirse al resto del mundo este mensaje lleno de esperanza, el del amor misericordioso de Dios por todos los hombres de la tierra". El cardenal Rylko quien es el presidente del Consejo Pontificio para los Laicos también afirma que "se organizará también un gran Centro de la misericordia con numerosos confesionarios donde los jóvenes tendrán la posibilidad de acercarse al Sacramento de la Reconciliación en diversas lenguas".

Estas jornadas por ende, no son un viaje turístico, sino un encuentro de fe y de amor, suponen una experiencia inolvidable. Conocen a cristianos y cristianas de todo el mundo, celebran juntos una gran fiesta y de este modo viven su fe de una manera nueva. Los participantes quedan profundamente conmovidos por la fuerza del mensaje del Papa. El Papa tiene grandes esperanzas puestas en los jóvenes y les infunde ánimo y valentía para su vida diaria. La experiencia de la fe común más allá de países, idiomas y culturas, les fortalece en su camino personal, en el cual algunos tienen la sensación de vivir aislados. Muchos experimentan una orientación nueva y nueva energía para seguir su propio camino de fe.

El Padre Díaz es el vicario parroquial de la Iglesia de la Sagrada Familia en Dale City.

© Arlington Catholic Herald 2016