Cuarta parte – La vida humana y la dignidad: Otras cuestiones por considerar

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Espero que muchos de ustedes se hayan unido a mí en oración para reflexionar sobre la guía para los votantes recientemente publicada por la Conferencia Católica de Virginia (VCC por sus siglas en inglés), en la cual se describe la postura de los candidatos a las elecciones presidenciales sobre cuestiones que son de suma importancia para nosotros como ciudadanos fieles y comprometidos. 

La gama de cuestiones abordadas en la guía claramente disipa la idea de que como católicos somos votantes centrados “en un solo asunto”. De hecho, como católicos, nos preocupa un amplio espectro de asuntos.  

Por supuesto, consideramos que el aborto y el matrimonio son cuestiones que revisten máxima prioridad, pero también afirmamos que hay otros temas que es necesario analizar al determinar nuestra elección del candidato por quien votaremos. 

La guía para los votantes publicada por la VCC analiza temas como la pena de muerte, la libertad religiosa, la atención de salud, la inmigración, la pobreza y el trato de los refugiados, entre muchos otros. En realidad, el respeto por la vida y la dignidad humanas están en juego en todos ellos.

Creo que muchos de ustedes, como yo, han llegado a la conclusión de que la postura de ninguno de los candidatos refleja completamente nuestros valores católicos y, en algunos casos, parece ser contraria a lo que es objetivamente verdadero y bueno. 

Entonces, ¿qué debemos hacer cuando la elección entre dos candidatos no es obvia? 

El documento de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB por sus siglas en inglés) titulado Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles, en cuya redacción me he unido a mis hermanos obispos, nos recuerda que “dos tentaciones en la vida pública pueden distorsionar la defensa que hace la Iglesia de la vida y dignidad humanas: La primera es una equivalencia moral que no hace distinciones éticas entre las diferentes clases de cuestiones que tratan la vida y dignidad humanas... La segunda es el uso indebido de estas distinciones morales necesarias como una manera de rechazar o ignorar las amenazas serias a la vida y dignidad humanas” (#27, 29). 

Los obispos seguimos afirmando que “La destrucción directa e intencionada de la vida de personas inocentes, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, es siempre mala y no es simplemente una cuestión entre muchas otras. Siempre debe ser rechazada” (#28).

También observamos que en relación con otras cuestiones dignas de nuestra consideración, “aunque las opciones de cómo responder mejor a estas y otras amenazas serias a la vida y dignidad humanas son materia para debates y decisiones fundadas en principios, esto no quiere decir que sean preocupaciones opcionales o que permitan a los católicos rechazar o ignorar la doctrina católica sobre estas importantes cuestiones. Los católicos son exhortados a considerar seriamente lo que la doctrina de la Iglesia enseña respecto a estas cuestiones” (#29).

La complejidad del proceso de discernimiento nos inspira a renovar la oración y el ayuno para que podamos abrirnos a la sabiduría y la orientación del Espíritu Santo.

En medio de este discernimiento, también nos ayudará mucho otra observación de los Obispos: “una conciencia bien formada que reconozca que todas las cuestiones no tienen el mismo peso moral y que la obligación de oponerse a actos intrínsecamente malos tiene una relevancia especial en nuestra conciencia y acciones (#37).

© Arlington Catholic Herald 2016