Deber cívico: responder con caridad como ciudadanos estadounidenses y hijos de Dios

Mensaje de obispos Francis DiLorenzo y Paul Loverde, sobre la elección, Octubre de 2016

A pocas semanas de las elecciones del 8 de noviembre, se nos recuerda lo que dijo el Papa Francisco a los políticos y los fieles, tan sólo unas semanas antes de las elecciones de 2015. 

" Los católicos están llamados a llevar la caridad y cortesía en la plaza pública, aún en las elecciones difíciles. Nos unimos en oración y reflexión, para que con sabiduría y fortaleza, podramos elegir a nuestros líderes electos con una conciencia correctamente formada."

Centrándonos en las palabras del Evangelio, el Santo Padre instó a "todos en los Estados Unidos" — funcionarios y votantes por igual — para seguir la "dirección clara" de la regla de oro (Mt 7:12), que nos guía a "tratar a los demás con la misma pasión y compasión con que queremos ser tratados."   También dijo, "Ustedes están llamados a defender y preservar la dignidad de sus conciudadanos en la incansable y exigente búsqueda del bien común, ya que esto es el objetivo principal de toda la política". 

Esto significa que en la jornada electoral y durante todo el año, incluso cuando el discurso político que nos rodea es descortés — nuestro deber cívico nos llama a participar en el proceso político.

Así como nuestros hermanos obispos estaudinenses enfatizan, "este deber [el trabajar para realizar una sociedad justa y ordenada] es más importante que nunca en el ambiente político actual, donde los católicos pueden sentirse políticamente marginados, ya que ninguno de los partidos y pocos candidatos comparten plenamente el compromiso integral de la iglesia que es la vida y la dignidad de cada ser humano desde la concepción hasta la muerte natural. Sin embargo esta no es la hora de retirarse o de desaliento, por el contrario, es el tiempo para un renovado compromiso". (Formación de la Conciencia para ser Ciudadanos Fieles, no. 16, Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, 2015)

La base de este "renovado compromiso" es una conciencia bien afinada — formado por oración, los sacramentos, aprendiendo y discerniendo los temas, el carácter de los candidatos y finalmente, mediante la comprensión de los principios rectores de nuestra fe.

Cuatro principios de la doctrina social nos alumbra el camino: El preservar la dignidad de cada persona humana; el tratar de satisfacer el bien común; y la incorporación de los principios de subsidiariedad y solidaridad.  Para más información sobre cada uno de estos principios, visite vacatholic.org y faithfulcitizenship.org.

La enseñanza de la iglesia nos dice que la dignidad de la persona humana es el núcleo de la doctrina católica moral y social y la base de una visión moral para la sociedad. Esta dignidad nos llama a oponerse a todas las actividades que contribuyen a lo que Papa Francisco ha llamado "cultura desechable". Así como los obispos de los Estados Unidos mencionan, "cualquier política de la dignidad humana debe abordar seriamente las cuestiones de racismo, pobreza, hambre, empleo, educación, vivienda y salud. ... Si entendemos al ser humano como el templo del Espíritu Santo — la casa viva de Dios —  entonces estas cuestiones caen lógicamente en su lugar como los travesaños y las paredes de esa casa. Todos los ataques directos contra la vida humana inocente, como el aborto y la eutanasia, atacan al fundamento de la casa." (Vivir el Evangelio de la Vida, no. 22, Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, 1998)

Cuando sopesamos los temas, es esencial reconocer que no todos los temas llevan el mismo peso moral. Nuestra obligación moral de oponerse a las políticas que promueven actos intrínsicamente malos deben pesar primero en nuestras conciencias y acciones.  Los actos intrínsicamente malos son acciones que nunca debemos hacer porque siempre son incompatibles con el amor de Dios y al prójimo. Estos incluyen el aborto (que sucede más de un millón de veces cada año en los Estados Unidos), eutanasia, clonación humana, ensayos destructivos de embriones humanos, genocidio, tortura, racismo, actos de terrorismo o de guerra dirigidos a civiles y redefinición del matrimonio. 

Al reflexionar sobre las acciones intrínsecamente malas, tomamos nota en particular de dos áreas de confusión que nuevamente han surgido durante esta temporada de campaña.

La primera parte de confusión es la cual en que uno puede estar opuesto al aborto como opinion personal, sin embargo, continuar a apoyar publicamente las leyes cuales lo permite. Esto se trata de un malentendido fundamental de derecho natural y la doctrina de la iglesia. La caridad cristiana y el bien común nos compelen a trabajar para revertir — no apoyar o consentir a todas las leyes injustas. El principio básico de igualdad afirma que toda persona humana tiene un equitativo derecho a la vida.  El aborto niega este derecho a una clase entera de seres humanos, y por lo tanto permite lo que es gravemente injusto y fundamentalmente no concuerda con el concepto fundamental de la igualdad. De hecho, "es un error con graves consecuencias morales para tratar la destrucción de vida humana inocente simplemente por una cuestión de elección individual. Un sistema legal que viola el derecho básico a la vida bajo el argumento de que tiene derecho a elejir es defectuoso." (FC, no. 22)

El segundo tema de confusión se trata de la institución del matrimonio.  Para contestar a los que aclaman que ésta institución puede ser redefinida, o que incluso la iglesia podría un día cambiar su enseñanza sobre el matrimonio, volvemos a afirmar que el matrimonio es y sólo puede ser la unión de un hombre y una mujer.  Esto no es sólo la doctrina de cualquier religión, sino más bien una comprensión de nuestra naturaleza humana básica.

Esta claridad es esencial para considerar cómo votar y cómo promover el bien común.  Decisiones sobre cómo votar son a menudo difíciles.  Como mencionamos, muchos temas son importantes; no todos los temas tienen igual peso; y nuestra obligación principal es proteger el derecho a la vida en la cuál dependen todos los otros derechos. Nuestra fe nos dice que debemos discernir también cuidadosamente a la dedicación del candidato, el carácter,su integridad y capacidad para influir en cualquier asunto.

Nuestro sitio web de la Conferencia Católica de Virginia en vacatholic.org proporciona recursos para ayudar a los votantes mientras se preparan para las elecciones, incluyendo una comparación de posiciones de los candidatos presidenciales de los dos partidos principales; los temas importantes; una lista de los candidatos presidenciales terceros; una guía para votantes de delegados al Congreso; y los cuatro principios de la Doctrina Social Católica.

 Los católicos están llamados a llevar la caridad y cortesía en la plaza pública, aún en las elecciones difíciles.  Nos unimos en oración y reflexión, para que con sabiduría y fortaleza, podramos elegir a nuestros líderes electos con una conciencia correctamente formada.

Fielmente suyos en Cristo,

Reverendísimo Paul S.Loverde         

Administrador Apostólico de Arlington  

 

 

Reverendísimo Francis X.  DiLorenzo

Obispo de Richmond

 

© Arlington Catholic Herald 2016