Jubileo Extraordinario de la Misericordia

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Estimados hermanos y hermanas en Cristo:

El martes, 8 de diciembre de 2015, la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, marcará el comienzo del Año del Jubileo Extraordinario de la Misericordia al abrir la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro. El domingo siguiente, 13 de diciembre, abrirá la Puerta Santa en la Basílica de San Juan de Letrán, su catedral en Roma y la Madre Iglesia de todas las iglesias católicas. Ese mismo día, yo abriré la Puerta Santa en la Catedral de Santo Tomás Moro aquí en Arlington. Este Año de la Misericordia continuará hasta el 20 de noviembre de 2016, la Solemnidad de Cristo Rey.

Un "jubileo"-palabra derivada del latín que significa "alegría"-es un año especial de gracia para la Iglesia. Nuestro Año Jubilar más reciente se celebró hace 15 años en el año 2000. Por lo común, se celebra un jubileo cada 25 años. Sin embargo, el Papa puede declarar un jubileo extraordinario en otros años por circunstancias especiales.

Pero ¿qué circunstancias especiales llevarían al Santo Padre a declarar este jubileo? En pocas palabras, el Santo Padre ha sentido que nuestro mundo necesita conocer y experimentar la misericordia de Dios. El Papa Francisco dijo en su Bula de Convocación, El rostro de la misericordia, que "La Iglesia siente la urgencia de anunciar la misericordia de Dios. Su vida es auténtica y creíble cuando con convicción hace de la misericordia su anuncio" (25).

Los beneficios del Jubileo de la Misericordia se extenderán más allá de la Iglesia a todo el mundo si damos testimonio de la misericordia del Padre con la alegría del Evangelio. En definitiva, ¿no es esta clase de testimonio la que gana los corazones para el Señor y Su Iglesia? En este Jubileo de la Misericordia, dediquémonos a contemplar la misericordia del Padre y dejémonos inundar con la alegría interior que nos invade al recibirla. Entonces, nos convertiremos en los heraldos convincentes de la misericordia que el Papa Francisco desea que seamos y podremos llevar esperanza a un mundo ávido de conocer el incomparable amor del Señor Jesús.

La apertura de la Puerta Santa, algo que la mayoría de nosotros veremos solo pocas veces en la vida, significa un gran símbolo de Cristo. Cuando un peregrino pase por esa puerta, se le debe recordar que el Señor Jesús es la puerta a través de la cual pasamos del pecado a la gracia (Juan 10:9). Invito a cada uno de ustedes a que durante este Jubileo hagan un peregrinaje a la Catedral de Santo Tomás Moro, pasen por la Puerta Santa y, al hacerlo, reflexionen sobre las muchas formas y veces que, por medio de Cristo, han encontrado el amor misericordioso de Dios. Cuando conozcan la misericordia de Dios, experimentarán la alegría del Evangelio y esa alegría perdurable los convertirá en ¡heraldos convincentes del Evangelio!

Fielmente en el Corazón de Cristo,

Monseñor Paul S. Loverde

Obispo de Arlington

© Arlington Catholic Herald 2015