¿Cómo vivir con más intensidad esta Cuaresma?

Hemos iniciado un tiempo fuerte en el año litúrgico “la Cuaresma”. El Miércoles de Ceniza nuestros templos se abarrotaron de fieles buscando con intensidad recibir en sus frentes la ceniza como signo de arrepentimiento y conversión, como señal de iniciar un cambio interior en nuestras propias vidas.

Este tiempo tiene sus raíces en el Antiguo Testamento, ya que la palabra Cuaresma se deriva de “cuarenta”. En sí, esta palabra recuerda los cuarenta años pasados por los Israelitas en el desierto, desde la salida de Egipto, hasta llegar a la Tierra Prometida, en este tiempo se purificaron a base de sacrificios, hasta llegar a su destino; pero también los cuarenta días y cuarenta noches de la peregrinación del profeta Elías, hasta la montaña de Dios en el Horeb (I Re 19:8); y los cuarenta días pasados por Jesús en el desierto, a donde fue llevado por el Espíritu después de Su bautismo, y donde fue tentado por el demonio, antes de emprender el camino de predicar la Palabra de Dios (Mt 4).

Los cristianos siguiendo estos ejemplos plasmados en la Sagrada Escritura y siguiendo los pasos de la tradición, cada año hacemos este camino de fe, como preparación a la Pascua, siguiendo las enseñanzas y medios que la Santa Madre Iglesia nos propone, como son: La oración: Es la condición indispensable para el encuentro con Dios. En la oración, si el creyente ingresa en el diálogo íntimo con el Señor, deja que la gracia divina penetre su corazón y, a semejanza de la Virgen María, se abre la oración del Espíritu cooperando a ella con su respuesta libre y generosa; intentemos buscar más momentos de oración y de reflexión esta Cuaresma, eso nos hará mucho bien a nuestra alma.

Una buena confesión: Esta es una manera muy buena de alejarse del pecado y abrir nuestra alma ala gracia santificante. Muchos no tienen la costumbrede hacerlo, o lo hacen mal; las malas confesiones no hacen bien a nuestro crecimiento espiritual. Una buena confesión comienza por hacer un buen examen de conciencia y sobretodo siendo sinceros con nosotros mismos. Otro requisito básico para una buena confesión es tener la intención de volver aDios con todo tu corazón, como el “hijo pródigo”, y reconocer tus pecados con verdadero dolor ante el sacerdote. La sociedad moderna ha perdido elsentido del pecado. Como seguidores católicos deCristo, debemos hacer un esfuerzo por reconocer el pecado en nuestras acciones cotidianas, palabras y omisiones. Si leemos los Evangelios detenidamente, estos nos muestran la importancia del perdón de nuestros pecados. Las vidas de los santos demuestran que una persona que crece en santidad tiene un sentido más fuerte del pecado, el dolor por los pecados y una necesidad por el Sacramento de la Reconciliación. ¡No es de extrañar que los santos estén llenos de alegría! Se han dado cuenta de la clave para la entrega de sus cargas a Cristo mediante el sacramento de la Confesión, para que puedan ser libres para servirle con amor y energía.

Practica el ayuno y la abstinencia. A partir de los catorce años, todos los católicos deben abstenerse de comer carne los viernes de Cuaresma, aunque sí se permite comer pescado. Pero el ayuno riguroso y obligatorio la Iglesia lo establece desde los 18 a 59 años, esto aplica para el Miércoles de Ceniza, el Viernes Santo; los viernes de Cuaresma se recomienda el ayuno voluntario, pero si la abstinencia de comer carne. Estos son actos de amor y no deben de hacerse por simple cumplimiento, si se hacen así, pierden el sentido. El sacrificio se ofrece con alegría y con entusiasmo de unirnos a la pasión del Señor con estos pequeños gestos, que a los ojos de Dios se vuelven grandes.

Haz disciplina y crea devociones personales. Aunque no son obligatorias, las devociones son una gran manera de prepararse mentalmente en este tiempo. Estas pueden ser, el Rosario, las jaculatorias, oraciones que nuestros padres nos enseñaron, la corona a la Divina Misericordia, entre otras; busca momentos de silencio y reflexión en adoración al Santísimo Sacramento. Es probable que tu parroquia local tenga un día donde exponen el Santísimo Sacramento, asiste a orar en silencio. Para practicar la veneración, puedes rezar una década del Rosario diariamente o pedir la intercesión de tu santo patrón. Si hay una oración con la que creciste y que tiene un significado especial para ti, dedica un tiempo a enfocarte en lo que de verdad significa y en cómo puedes encarnar esa oración en tu vida diaria.

Ser misericordiosos y al mismo tiempo mostrar a otros este camino: La misericordia no esta tan de moda en nuestro tiempo, por ello, debemos pedir luz al Espíritu Santo y a nuestra madre la Virgen María, el poder ayudar a llevar a Cristo a todos nuestros hermanos, no sólo con palabras sino con hechos concretos. Estos actos se pueden manifestar de manera sencilla, saludando en la calle a conocidos y desconocidos, perdonando las ofensas, orando por nuestros enemigos, evitando los chismes y habladurías, compartiendo nuestros bienes con los demás y con toda la creatividad que el Señor nos inspire para recorrer este camino de Cuaresma como verdaderos agentes de Misericordia y no olvidemos rezar por el Santo Padre Francisco y por nuestro Obispo Burbidge, que son quienes nos muestran el camino y nos dan ejemplo para seguirlo.

El Padre Díaz es el vicario parroquial de la Iglesia de la Sagrada Familia en Dale City.

© Arlington Catholic Herald 2019