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Minutos heroicos

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Muchas veces vivimos la vida con una visión telescópica. Vemos lo que está por venir, lo que está más allá, lo que vendrá mañana. Hacemos planes para el futuro, guardamos dinero para jubilarnos y vivimos en función de otro día que no es hoy. No estoy diciendo que ser prudente y hacer planes para el futuro sea malo, sino que sepamos vivir el hoy. La vida, es cierto, está compuesta por años, pero esos años están compuestos por días, y los días por horas, y las horas por minutos. Lo que veo que sucede con frecuencia es que cuando vivimos para el futuro no vivimos el presente. Queremos ser heroicos mañana, pero desperdiciamos lo que nos toca vivir hoy, minuto tras minuto.

Leí una vez en un libro que la vida está compuesta por momentos santos. No es que haya momentos grandes y extraordinarios que requieran de una fe heroica, sino que cada momento es una invitación para reconocer la presencia de Dios y alinear nuestra voluntad con la Suya. Muchas veces, al hablar de la voluntad de Dios pensamos que se trata de algo que está por venir, pero la voluntad de Dios se despliega en cada momento de nuestro estado de vida. La ama de casa que cocina para su familia está haciendo la voluntad de Dios; el esposo que trabaja honradamente para proveer por su familia está haciendo la voluntad de Dios; el estudiante que hace sus tareas y estudia con esmero, está haciendo la voluntad de Dios. Sí, esos momentos pequeños que ante los ojos del mundo no tienen valor, son las perlas preciosas que se hilan una tras otra para ser una ofrenda de gran valor para Dios.

Por eso, este mes les invito a vivir “minutos heroicos”. Un minuto heroico es cuando en el momento presente decidimos vivir con atención y totalmente para Dios. Por ejemplo, San Josemaría Escrivá hablaba del minuto heroico que consiste en despertarse apenas suena la alarma. La idea es que el primer acto del día sea de obediencia a Dios, ya que al escuchar la alarma escuchamos la voz de Dios que nos invita a comenzar el día con Él. Suena fácil, pero ¡cuánto cuesta! Otro minuto heroico es obedecer apenas te llamen. Pasa muchas veces que la esposa llama al esposo, o la mamá al hijo y se hacen los sordos. ¿Qué tal si respondemos a nuestra familia como le responderíamos a Dios? ¿Se recuerdan como respondieron los discípulos cuándo Jesús los llamó? Dice Mateo 4:20 “Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron”.

Otro ejemplo del minuto heroico es cuidar el uso del celular. Sucede mucho que sacamos el teléfono en presencia de los demás y esto no habla de una vida atenta al momento presente, ni atenta a Dios. Las personas que tienes al frente son las personas que Dios ha puesto allí para que interactúes con ellas. De igual manera, debemos cuidar el uso del celular en el carro. Es obvio que no debemos usar el celular mientras manejamos, pero también cuidar de su uso cuando estamos detenidos en las luces rojas. ¿No les ha pasado que cuándo cambia la luz la persona de adelante no avanza porque está usando el celular? No estamos viviendo el minuto heroico, atentos a Dios, si estamos perdidos en el celular sin darnos cuenta lo que sucede alrededor.

Por último, les propongo vivir el minuto heroico, la atención a Dios en la Santa Misa. Sucede mucho que no llegamos a tiempo o nos sentamos en la banca de atrás. Debemos darle prioridad a Dios y llegar a tiempo (incluso diez minutos antes para prepararnos bien) pero también sentarnos donde tengamos menos distracciones. Muchas veces, al sentarnos en la parte de atrás de la Iglesia nos encontramos distraídos por cada movimiento de las personas que tenemos al frente. Nos damos cuenta de cada detalle, cada conversación que están teniendo los demás y no vivimos el momento presente, no escuchamos lo que Dios nos quiere decir. Cuando vayamos a la Santa Misa sentémonos donde no tengamos distracciones, escuchemos atentamente cada lectura, digamos las oraciones como si fuera la primera vez, comulguemos con atención y devoción y antes de irnos quedémonos 5 minutos para darle gracias a Dios por el don de la Eucaristía y recemos un Avemaría por el sacerdote que celebró la Misa. Sólo así podremos vivir al máximo el don que Dios nos ha dado en la Santa Misa.

Este mes practica el minuto heroico, practica reconocer a Dios en el momento presente, en las personas que tienes a tu alrededor y en todo lo que te va aconteciendo. Agradécele a Dios las cosas que vas viviendo a medida que lo vas viviendo y verás como Su presencia se hace cada vez más evidente. ¿Qué tal si en vez de vivir con una visión telescópica vivimos con una visión microscópica, una visión que está atenta a los pequeños detalles?

Briceño, una virgen consagrada, se dedica a la evangelización a través del arte con su ministerio sacredprint.com.

© Arlington Catholic Herald 2021