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Jesús sigue siendo condenando a muerte

En varios países del mundo, los congresos y asambleas legislativas, se han dado a la tarea de aprobar leyes que favorecen el aborto, con la excusa de que es necesario para proteger los derechos de las mujeres que se han embarazado sin quererlo, y con la justificación que lo que llevan en su vientre no son más que células que no sienten, ni mucho menos tienen derechos, porque no han nacido aun. Por tal razón, se puede hacer con ellos lo que se quiera, empleando con esto, una sarta de mentiras y justificaciones para asesinar a un niño que no puede defenderse. La cultura diabólica de la muerte se va apoderando poco a poco de la conciencia de la humanidad y poco a poco va tomándose como algo normal. Aterra decirlo pero es así.

Cuando leo y veo los horrores que el aborto ocasiona en los niños — y también en las madres de estos — no nacidos, inocentes e indefensos, viene a mi mente el juicio que Jesús recibe aquel primer viernes santo frente a Pilato, se le juzgó sin derecho a defenderse y sin ninguna prueba válida más que la palabra de aquellos sumos sacerdotes, que lo condenaron para proteger sus propios intereses, aduciendo que Jesús era un blasfemo y que invitaba al pueblo a no pagar los impuestos, proclamándose rey de los judíos entre otras razones, todas falsas por su puesto. Es así, que se le condena a morir en la cruz, pero antes es desollado vivo a latigazos, para luego ser crucificado.

Esa condena recibida por Jesús, es prácticamente la misma condena que se le impone a los niños condenados a muerte en el seno materno, son condenados a ser quemados con químicos o despedazados con pinzas, para luego ser tirados en un basurero o ser vendidos para crear productos de belleza o utilizar su células para hacer experimentos. ¿Como es posible, me pongo a pensar, que se haya llegado hasta este punto? Lavarse las manos como Pilato, y justificar que se mata a un niño que está por nacer, con la nefasta excusa de proteger la salud de la madre que en la mayoría de los casos nunca es así, o para favorecer el futuro de esta o simplemente porque no se planifico el traerlo al mundo, y le llaman un accidente de una actividad sexual no protegida, que termina en un asesinato. Esta es la vergüenza del mundo moderno, de legislar para asesinar de forma legal, y sin ningún remordimiento de conciencia.

En estos últimos meses hemos quedado sorprendidos con la ola diabólica de leyes sobre el aborto que se han aprobado en Nueva York, donde una mujer puede solicitar un aborto en el noveno mes de su embarazo y el mismo proceso se ha iniciado también aquí en Virginia, me aterra ver como estos legisladores — que algunos por cierto se dicen ser católicos — fomentan el asesinato de niños, y lo llamo asesinatos porque son niños ya formados con todos sus órganos y que tienen derecho a vivir.

¿Como es posible que creen leyes inmorales y de forma tan descarada, haciendo uso del poder y la fuerza para matar con licencia y con conciencia, donde están los principios morales y el respeto a la vida, es que acaso sus padres no les respetaron su propia vida al nacer? ¿Es que acaso no tienen conciencia moral o temor de Dios? Pues está comprobado que no. Los niños no nacidos son seres humanos indefensos, pobres y débiles, es por esta razón, que abortar es un abuso descarado de los grandes y poderosos que desde una curul, legislan a favor de la muerte, creando leyes demoniacas, que con pleno uso de razón eliminan la vida naciente.

Quien es partidario del aborto, no está a favor de la vida, mucho menos del ser humano, no está a favor de Dios, porque Dios es amor y el amor engendra vida, y la vida es el don más preciado que tenemos. Y siendo la vida el don más fundamental de los derechos humanos, resulta un tanto contradictorio, que se promueva el aborto y se defiendan los derechos humanos. Específicamente en este país, que lucha y defiende en muchos otros países la democracia y los derechos humanos, pero míseramente mata a bebes, a diestra y siniestra sin tener siquiera un poco de dolor o vergüenza. Considero que así como se defienden los derechos humanos en otros países se debería de defender el don de la vida desde su concepción y no contradecirse lavándose las manos con falsas y vacías excusas como lo hace Pilato al enviar a Jesús a la muerte. El Papa Juan Pablo II fue enfático al defender la vida humana: “La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida.”

El juicio y la ejecución de Jesús no han terminado, aun se sigue enviando a la muerte los millones de bebes que son abortados, y tirados como residuos sin ningún cargo de conciencia, aun sigue crucificándose en los hospitales y clínicas clandestinas y sigue siendo vendido y traicionado por tantos cristianos católicos, que, con trajes finos y colonias de marca, siguen promoviendo y apoyando diabólicas leyes que impulsan y apoyan el aborto. Jesús sigue siendo enjuiciado, por Pilatos, que en los congresos estatales protegen sus intereses personales creando leyes cada vez más absurdas que promueven la muerte y el irrespeto a la vida.

Frente a todas estas atrocidades que se nos presentan, los cristianos tenemos que ser enfáticos y defender a toda costa el cuerpo de Jesús, irrespetado y condenado a muerte en todos los niños que son abortados; debemos de levantar nuestra voz, y no volvernos cómplices con nuestro silencio o indiferencia, sino más bien, dejar bien clara nuestra posición de cristianos. Al mismo tiempo orar con insistencia por todos nuestros gobernantes para que Dios se apiade de ellos y no se dejen llevar por la cultura de la muerte que cada vez más, pareciera que gana terreno. Perdónanos Señor por condenarte continuamente a la muerte. Ten misericordia de nosotros y danos tu luz y tu paz.

El Padre Díaz es vicario parroquial en Nuestra Señora de los Ángeles en Woodbridge.

© Arlington Catholic Herald 2019