Obras de Misericordia: Rezar por los vivos y muertos

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¿Cuantas veces le has dicho a una persona que rezarías por ella? ¿Lo has cumplido? ¡Qué bello y que importante es rezar los unos por los otros! Nuestras oraciones dirigidas a Dios tienen la capacidad de impactar la vida de los demás. Por eso en todas las misas tenemos las oraciones de los fieles donde rezamos por las necesidades de la Iglesia y del mundo. Sabemos que nuestras oraciones tienen poder. ¿Cuántas personas no se han sanado gracias a las oraciones persistentes de almas fieles a Dios? La Virgen María es el ejemplo fiel del poder de la oración de intercesión. En las bodas de Cana, ella ve la necesidad de los esposos que se les ha terminado el vino e  intercede ante su hijo para que Él les conceda el milagro. Así mismo debemos hacer nosotros. Debemos ver las necesidades de los demás y sin que nos tengan que decir nada llevar su petición a Dios para que Él les haga el milagro si así lo desea.

Nuestras oraciones no solo deben limitarse hacia los vivos, sino que los difuntos puedan beneficiarse de nuestras oraciones también.  Desde los tiempos bíblicos encontramos la práctica de rezar por los muertos. En el segundo libro de los macabeos hubo una gran guerra que dejó a cientos de judíos muertos. Judas Macabeo, sale a buscar los cuerpos de los difuntos para enterrarlos y se da cuenta que debajo de sus túnicas tenían puesto objetos sagrados de los ídolos de Jamnia que era prohibido por la ley judía. Judas y sus compañeros entienden que ellos han fallecido por su pecado y rezan para que Dios los perdone.

Muchas veces cuando mueren nuestros familiares decimos que ellos ya están en el cielo. ¡No los canonicemos antes de tiempo! Si ya están en el cielo nuestras oraciones no se perderán, pero si están en el purgatorio necesitarán de nuestras oraciones. ¡Y recuerden que para ir directamente al cielo hay que estar perfectamente purificados! Es por eso que cada 2 de noviembre la Iglesia celebra el día de las almas del purgatorio y también por eso es bueno que recemos por los fieles difuntos cada vez que pasemos por un cementerio. Yo siempre les he dicho a mis amigos y familiares que cuando me muera no asuman que estoy en el cielo.  ¡No vaya ser que necesite de sus oraciones y no recen por mí!

Hay una circunstancia muy dolorosa en donde podemos rezar por los vivos y difuntos a la vez y es el tema del aborto. ¿Sabías que en los estados unidos más de 2,700 niños son abortados cada día? Imagínense todos los médicos, sacerdotes, religiosas, amas de casa, científicos, artistas y futuros santos que hemos matado. ¡Cuántas imágenes de Dios hemos masacrado! Cuando rezamos frente a las clínicas de aborto estamos rezando por todas esas mujeres, madres, que están a punto de tomar una decisión que les cambiara sus vidas para siempre al quitar otra vida. También rezamos por todas las almas de los niños que mueren sin saber que fue su propia madre que les quitó la vida. Encomendamos a esas almas a Dios y pedimos que Dios perdone y convierta a sus padres.

Este mes de enero les reto a que unan sus oraciones con los de miles que irán a la Marcha Pro Vida.  Recen ese día en reparación por todos los niños muertos, y por la conversión de los padres, madres, médicos y de todos los que han financiado o aconsejado un aborto.  Al rezar por los vivos y muertos de esta gran tragedia no solo están impactando la vida espiritual de muchos, sino que están realizando una gran obra de misericordia.

Briceño, una virgen consagrada, se dedica a la evangelización a través de su ministerio happyfeetministries.com.

© Arlington Catholic Herald 2018