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Pertenecer al equipo de Dios

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¿Has visto alguna vez papas fanáticos de algún equipo de futbol que apenas nace el niño las primeras fotos del bebe ya lo tienen en el uniforme de su equipo? Los papas se sienten tan orgullos que ya tienen otro miembro de la familia como miembro de ese equipo. Esos sentimientos de querer pertenecer a una comunidad mas universal, mas reconocida, mas esplendida es algo que esta bien si lo dejamos orientar a lo que verdaderamente importa. ¿Sabes que en su bautizo y en el bautizo de sus hijos ustedes formaron parte de la gran familia de la Iglesia Católica? ¡La misma Iglesia que fundo Jesús, la misma Iglesia que produce miles de santos, la misma Iglesia que ha durado mas de 2000 años! ¿Que es eso en comparación con un equipo de menos de 100 años con jugadores con vidas muchas veces inmoral? Pongámonos a pensar en lo maravilloso que es esto. No tan solo le pertenecemos a Jesús, sino que ahora tenemos miles de hermanos que rezan e interceden por nosotros.

Tengo unos amigos que tienen una familia hermosa. Tenían cinco niñas cuando Dios los bendijo que unas gemelas. ¡Ahora son siete niñas! Esas gemelitas que nacieron en una familia numerosa están llenas de amor. Las hermanas las cuidan, las aman, son el tesoro de su familia. Si es así en la vida natural ¡se imaginan como es cuando hay un nuevo miembro de la familia Católica! ¡Cómo se alegran los santos en el cielo, como rezan, cuidan y consienten esas almas! Lo lamentable es que se nos olvida que somos parte de la Iglesia Universal y eso quiere decir que no solo somos miembros de la Iglesia Militante (la Iglesia aquí en la tierra) sino también estamos en comunión con la Iglesia Sufriente (las almas del purgatorio) podemos rezar por ellos y pedir sus oraciones también. Pero mas increíble aun es que estamos en comunión con la Iglesia Triunfante (los santos en el cielo). Estos son los que ya gozan de la presencia de Dios y que ven a Dios cara a cara y que nos aman y se preocupan por nosotros. ¿Te has dado la tarea de conocer tu familia en el cielo? Yo soy una apasionada de los santos porque eran gente normal, de carne y hueso como tu y yo pero que dejaron que Dios actuara en sus vidas y fueron plenamente felices. ¡Cuantos nos gastamos la vida en imitar a atletas que dentro de unos años ya no pueden hacer su deporte por heridas o por edad en vez de imitar a los santos que ni heridas ni edad los apaga!

Si no lo han hecho aun seria bueno tener imágenes de los santos de su familia en su casa. Con esto quiero decir elijan a santos que ustedes admiran como familia (o que sean los santos de su confirmación) y pongan sus imágenes en su casa. Tengo una amiga que sabe que yo hago dibujos de los santos y me pidió que le hiciera un dibujo del santo de cada miembro de su familia. Tiene hijos grandes y pequeños pero cada quien eligió su santo patrón y tienen su imagen de su santo. Lo pusieron en un lugar especial de su casa donde tienen su altar y donde rezan en familia. La idea es que allí rezan, allí piden su intercesión y allí crecen espiritualmente como familia. Cuando los hijos crezcan y se vayan de su casa se llevan a sus santos con ellos y serán parte de la nueva familia que irán formando. (Si esta interesada puede contactarme en sacredprintshop.com para hacerle los santos de su familia).

¡Que hermosa idea! No estamos solos, tenemos santos que nos acompañan y que siempre están interesados en ayudarnos a llegar a Dios. Mas que comprarnos los uniformes de deportistas o de equipos como una manera de identificarnos como familia, busquemos nuestra verdadera familia que esta en el cielo. Leamos sobre ellos, aprendamos sus virtudes, imitemos su amor y alegría. ¡No nos olvidemos de esta gran familia espiritual que nos espera en nuestra casa permanente que es el cielo!

Briceño, una virgen consagrada, se dedica a la evangelización a través de su ministerio happyfeetministries.com.

© Arlington Catholic Herald 2020