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Una semana con San José

¿Cómo habrá sido criar a Jesús y ser esposo de la Virgen María? ¿Cómo sería despertar junto a ellos todos los días y vivir cada momento a su lado? ¡Que privilegio más grande tuvo San José! Sabemos que Dios llama a las personas más humildes para sus obras más grandes y es por eso por lo que quiero dedicar este tiempo para ahondar en la vida y las virtudes de San José. Sabemos muy poco de la vida de San José y la Biblia no nos deja grabada ni una sola palabra suya. Sin embrago, su rectitud de vida y obediencia a Dios nos dejan un elocuente testimonio de este gran hombre.

En el evangelio de San Mateo aprendemos que San José es descendiente de David. Es por medio de él que Jesús, al ser su hijo adoptivo, cumple la promesa que el Mesías seria del linaje de David (Lc 3:23-38, Mt 1:1-16). San José era un hombre compasivo. Cuando se entera que María está embarazada, sabiendo que ese hijo no es suyo (y aun sin saber que era el Hijo de Dios), no decide poner a María en peligro y denunciarla, sino que decide abandonarla en secreto. Este acto de misericordia protege a María de ser apedreada como lo requería la ley. También, San José era un hombre lleno de Dios y obediente. Tres veces se le aparece un ángel a San José en su sueño y tres veces obedece sin vacilar al ángel (Mt 1:20-25, Mt 2:13-14, 19-21). Sabemos que era un hombre trabajador, un carpintero (Mt 13:55), que, aunque proveía para su familia no tenía muchos recursos. Esto lo sabemos ya que al presentar a Jesús en el templo no pudieron ofrecer un cordero como era debido, sino que ofrecieron el sacrificio de los pobres que eran un par de tórtolas o dos pichones.

¡Con cuanto amor y delicadeza San José le habría enseñado a Jesús a trabajar con sus manos como carpintero! ¡Cuanto habrá aprendido de Jesús, con cuanta admiración y asombro lo habrá visto crecer, cuanta responsabilidad habrá sentido de tener al Hijo de Dios y su madre a su cuidado! Quizás lo que más me asombra de San José es su humildad y aceptación de la voluntad de Dios. Dicen muchos teólogos que lo más seguro es que San José habría muerto antes de la vida pública de Jesús ya que nunca es mencionado durante este tiempo. Es por eso por lo que él es el patrón de una santa muerte porque dice la tradición que habría muerto con Jesús y María a su lado. Lo que me llama la atención de esto es que de ser así el nunca vio el fruto de su trabajo. No llego a ver los milagros y prodigios de Jesús, sino que vivió junto a Jesús su vida oculta, sencilla y doméstica. Esto nos debería de dar animo cuando sabemos que estamos haciendo la voluntad de Dios, pero no vemos los frutos. Nos debe llevar a confiar que Dios hará las creces, aunque nosotros nunca veamos los frutos.

San José ha sido admirado y venerado por la Iglesia y sus santos por sus grandes virtudes y por el poder de su intercesión. De hecho, la Iglesia nos da dos fiestas litúrgicas para celébralo. La gran solemnidad de San José el 19 de marzo y la Fiesta de San José Obrero el 1 de mayo. Por su vida y su virtud es el patrón universal de la Iglesia, el patrón de las familias, los trabajadores y de una santa muerte. Debido a su intachable pureza es conocido como “el terror de los demonios”. Santa Teresa de Ávila lo llamaba su arma más poderosa y decía: “no me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer”. Acudamos a este gran intercesor que tuvo el privilegio de vivir su vida íntimamente unido a la Virgen María y a Jesús, y pidámosle que nos enseñe a amarlos como el los amo.

Les propongo que después de haber leído y meditado sobre la vida y virtudes de San José nos dispongamos a imitarlo en esta semana practicando una virtud/actitud cada día.

1 — Leer detenidamente las citas bíblicas que nos hablan de San José y meditar sobre su virtud de la obediencia (Mt 1:18-25, Mt 2:13-23, Lc 2:41-51).

2 — Hacer una obra de caridad a alguien en secreto sin que esa persona sepa.

3 — Practicar más el silencio. No encender la radio en el carro ni usar el Internet al menos que sea estrictamente necesario durante un día.

4 — Pedirle a San José que te ayude a amar a la Virgen María y a Jesús con mayor delicadeza.

5 — Ofrece tu día de trabajo a Dios (o las tareas del hogar) y hazlo con amor y entrega.

6 — Rezar cada noche pidiendo la intercesión de San José por las mujeres que están embarazadas y que están pensando en abortar.

7— Haz una lista de todos los hombres que conoces que se llaman José y reza por su vocación y por su santidad.

Briceño, una virgen consagrada, se dedica a la evangelización a través de su ministerio happyfeetministries.com

© Arlington Catholic Herald 2019