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La gracia del momento

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Seguramente, en estos últimos años te has dado cuenta de que tus preocupaciones han aumentado. Con el bombardeo constante de las noticias, mejor dicho, de las malas noticias, pareciera que vivimos en un estado de constante ansiedad. Nos preocupa que nos enfermemos, que nos quedemos sin trabajo, que tal o cual gobierno gane, que se muera un familiar, que los hijos se vayan, y muchos otros escenarios más. Son tantas las preocupaciones que tenemos de un futuro que nos imaginamos que se nos olvida vivir el presente y con la gracia del momento.

Jesús nos enseña que Él nos da las gracias necesarias para enfrentar cualquier dificultad. Pero, su gracia actúa sólo en el presente y en la realidad. ¿Qué quiero decir con esto? Dios no nos va a dar la gracia de un futuro imaginario que no existe. Su gracia sólo actúa en la realidad. Si te viene un diagnóstico médico preocupante, Jesús te dará la gracia para llevarlo día a día, momento a momento. En cambio, no te dará la gracia para enfrentar una "realidad" que sólo existe en tu cabeza. Muchas veces nos preocupamos por anticipado de cosas que aún no han sucedido y que quizás nunca sucederán, o si suceden no sucederán de la manera que lo imaginamos. Terminamos sufriendo doblemente: sufrimos pensando en lo que vamos a sufrir. Eso no es de Dios.

Recuerdo cuando a mi amiga le diagnosticaron cáncer, todos se maravillaban de la paz y tranquilidad que tenía. Sin duda, era obra de la gracia de Dios. Pero ¿cómo se manifestó esta gracia? Se manifestó en que ella no se imaginaba como serían sus tratamientos o qué pasaría en el futuro, sino que vivía de la mano de Dios día a día, momento a momento. Ella decía, "un paso a la vez, un diagnóstico a la vez". Y podía constar que sí, era verdad que Dios daba la fuerza necesaria, pero en el momento necesario. No le daba el consuelo o la fuerza de manera anticipada, sino en el momento que lo necesitaba.

Dios siempre ha actuado así con su pueblo. Cuando los Israelitas estaban en el desierto, Dios les dio de comer maná y les dio las instrucciones que debían coger lo necesario para cada día. Sin embargo, había algunos Israelitas que no confiaban en la providencia de Dios y recogían demás, para así tener asegurado el alimento del día siguiente. Y ¿adivina qué? al maná que guardaban para el día siguiente le salía gusanos y apestaba (Éx 16: 12-20). Lo que querían guardar para el futuro se les pudría porque les bastaba el alimento de cada día. Recuerden que Jesús nos enseñó a rezar "danos hoy nuestro pan de cada día"; pero como los israelitas, muchas veces queremos asegurar el pan para mañana y del año siguiente.

¿Cómo serían nuestras vidas si viviésemos cada día y cada momento confiados y de la mano de Dios? ¿Cómo se borrarían nuestras preocupaciones si rechazáramos vivir desde nuestra imaginación anticipando un futuro que aún no ha llegado?

Tenemos que recordar una y otra vez lo que Jesús le enseño a San Pablo "mi gracia te basta" (2 Cor 12:9). Si vivimos así, aprovechando la gracia de cada momento, se nos abrirán los ojos a las maravillas de Dios. Podremos verlo en todos lados y en cada momento porque veremos su mano providente detrás de todo lo que nos sucede.

Para vivir aprovechando la gracia del momento les recomiendo estas cinco prácticas:

1. Cuando te venga una preocupación de algo que podría pasar en el futuro, di 33 veces lentamente "Jesús, tu gracia me basta" o "Jesús, en ti confío".

2. No tengas conversaciones imaginarias. Muchas veces practicamos conversaciones que vamos a tener y anticipamos lo que nos van a decir o peleamos con los demás en nuestra imaginación y "practicamos" cómo nos vamos a defender. Esto no viene de Dios. Cuando te veas tentado a tener conversaciones imaginarias, rechaza la tentación y reza un Avemaría.

3. Cuando te encuentres inmerso en una preocupación y sientes que no puedes controlar tus pensamientos, ancla en el momento presente y en la realidad. Mira a tu alrededor y di en voz alta 10 cosas que ves. Por ejemplo: zapato, puerta, luz, ventana. Esto te ayudará a salir de la imaginación y de los pensamientos y entrarás en la realidad que tienes al frente.

4. Practica vivir el momento presente. Cuando tus pensamientos se van hacia el pasado, di, "Jesús, mi pasado te lo encomiendo a tu misericordia". Cuando tus pensamientos se van hacia el futuro di, "Jesús, mi futuro te lo encomiendo a tu providencia."

5. Antes de dormirte escribe en un cuaderno 3 maneras que viste la providencia de Dios en tu vida ese día. No digas cosas generales como "mi salud" o "mi familia" sino trata de ser específico de cómo Dios estuvo contigo ese día.

Briceño, una virgen consagrada, se dedica a la evangelización a través del arte con su ministerio sacredprint.com.

© Arlington Catholic Herald 2021