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Con Cristo y María ganamos todas las batallas

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Hemos llegado al tiempo del verano y vemos un cambio de actitud mucho mas positivo hay mas alegría, mas unidad familiar y al mismo tiempo nos sentimos animados para planear las vacaciones de verano sean al exterior, de visitar familiares o de ir a la playa con los amigos. Pero te aconsejo que durante esa planeación seria maravilloso e importante planear también como ir a la Iglesia y no dejar a un lado nuestras oraciones.

Si, si vas de vacaciones no olvides ir acompañado con Jesús y María.

Nos dice 1 de Pedro 5, 8-9: “Resistid firmes en la fe”. Nada permanece estático, todo fluye y todo se mueve. Esta es la condición del hombre, vivir sin esperanza, en que pueden pasar los años sin pero el amor a Dios siempre permanece.

En este contexto hay que entender que nada de lo que queremos se da por mover una barita mágica. Todo se da por la fuerza de la oración, todo tiene que ser trabajado, luchado. Recibimos el don de la vida para entender que en ella todo lo que conseguimos tiene que ser fruto del esfuerzo y de la dedicación. Nada se obtiene sin insistir, sin arriesgarse invocando la presencia de Jesús, ya que todo esta a nuestro favor y tenemos que ser capaces de enfrentar las dificultades, las enfermedades y adversidades que la vida traiga.

Dios nunca llega tarde para socorrer a sus hijos. Ni siquiera en los casos que parezcan imposibles. Dios llega siempre, aunque sea de modo misterioso y oculto, en el momento oportuno. La plena confianza en Jesús, con los medios humanos que sea necesario poner, dan al Católico una singular fortaleza y una especial serenidad ante los acontecimientos y circunstancia difíciles.

“Si no le dejas, El no te dejara”. Y nosotros se lo decimos en nuestra oración personal. No queremos dejarle. Junto a Jesús y María se ganan todas las batallas. Aunque con mirada corta, parezcan que se pierden. “Cuando pensamos que todo se hunde ante nuestros ojos, no se hunde nada, porque tu eres Señor mi fortaleza (Sal 42, 2) si Dios habita y vive dentro de nuestro corazón, todo lo demás, por importante que parezca, es accidental, es transitorio; en cambio nosotros en Dios somos lo permanente. Esta es la solución medicinal para limpiar, de nuestras vidas, miedos, dudas, tensiones, depresiones y ansiedades. San Pablo por eso nos dice: “Si Dios esta con nosotros ¿Quién estará en contra? ¿Quién nos separara del amor de Cristo? ¿La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada? Mas en todas estas cosas vencemos por aquel que nos amo. Porque persuadido estoy que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni la altura, ni la profundidad, ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios” (Rom 3-31).

El Señor va a pelear y a defender a cada uno de nosotros sus hijos. Esa es la esperanza con la que vivimos y por la cual no desfallecemos. Estamos seguros de que Dios actuara en la historia a favor nuestro. Estamos convencidos de su amor de su generosa compasión y de su misericordia, por eso, abrimos espacios para que Jesús y María tomen control y sean dueños de nuestras vidas.

Padre Hoyos es el director diocesano del Apostolado Hispano.

 

© Arlington Catholic Herald 2019

@jhoyos04