Hijos son una Caja de Sorpresas

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Todo padre de familia lucha y se sacrifica para que sus hijos puedan salir adelante, progresen y salgan adelante.

Me llamaba mucho la atención cuando entrevistaban a algunos inmigrantes que hacen parte de la caravana que se acerca a la frontera de los Estados Unidos y un periodista le preguntaba a algunas personas de porque queremos que ellos tangan una vida digna y no caigan en las pandillas ni vivan tanta pobreza.

En verdad nacemos como individuos, en un conglomerado somo incluidos, y morimos individualmente; el matrimonio comienza con el amor de un hombre y una mujer, se planifica con la llegada de los hijos, experimenta el golpe de la salida de los hijos, resucita con la llegada de los nietos.

A partir de la conciencia en que hayan sido criados, los hijos reaccionan de manera responsable o indiferente con sus padres, pues como dice el refrán: “Cría cuervos y te sacaran los ojos” a lo que hemos de agregar que quien siembra amor cosechara amor, quien siembra valores del Evangelio de Cristo disfrutara de paz.

Con el solo hecho de permitir la vida a sus hijos, de educarlos a partir de la convicción de que desarrollan una misión humana y divina ya los padres desarrollan su ser y su vida con contenido Cristiano, y mas cuando poseen el conocimiento y la certeza de que sus hijos no siempre responderán fielmente a sus expectativas, ni mucho menos reconocerán y valoraran en su justa dimensión su amor y su entrega.

Continuamente oímos decir que hoy es muy difícil ser un buen padre y una buena madre, y hay sobradas razones para pensar así. Mas el amor ha de conjugarse con la firmeza, con la comprensión, con la condescendencia, con la conciencia propia de los papas, los cuales han de respetar la dignidad personal de los hijos y darles libertad a la vez que imponerse una prudente vigilancia.

Jesús de Nazaret fue un adolescente ideal, que atraía las miradas y ganaba los corazones. Indiscutiblemente, que Jesús vio como José lo trato del modo mas atinado que hoy dictan la Psicología y la pedagogía de los mejores maestros, que aconsejan al Papá; para tener un hijo cabal, y ser tu respetado, aceptado y amado por El, trátalo desde pequeño como tutor que lo cuida; después, como maestro que lo forma; ya crecido, como amigo con quien se comparte todo. Pero, en todos los casos, con la conciencia de que eres ante todo su padre y son siempre paternales la tutela, la formación en los valores y la amistad con que la tratas.

De todos modos, los hijos son una caja de sorpresas para los padres, y su comportamiento y decisiones dependerán de las diversas etapas físicas y psicológicas por las cuales estén atravesando.

En tus oraciones al rezar el rosario y ante la Santísima Virgen ofrece y entrega a tus hijos.

Padre Hoyos es el director diocesano del Apostolado Hispano.

© Arlington Catholic Herald 2018

@jhoyos04