Jesús y María: Modelos de vida en el Adviento

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Hemos comenzado el tiempo de Adviento y ya en todas las parroquias de nuestra Diócesis de Arlington nos encontramos listos para preparar nuestros corazones y abrir las puertas de nuestros hogares al protagonista y motivo central de nuestras celebraciones: ¡¡Cristo Jesús!! Nos preparamos en oración, reconciliación, en buenas obras de caridad y haciendo un gran homenaje a nuestra madre del cielo, primero recordando a la Inmaculada Concepción, luego a San Juan Diego y con sonido y música de Mariachis a la Virgen de Guadalupe, la Patrona de las Américas. Definitivamente no se puede vivir la vida sin un norte, sin un saber para donde se va; siempre es necesario tener claro hacia donde este tiempo litúrgico nos quiere llevar.

Los creyentes Católicos tenemos un modelo a seguir para dirigir de manera adecuada nuestra vida: Jesús. Él en este tiempo se presenta como aquel que nos enseña a vivir. Él se nos presenta como el camino, la verdad y la vida. En Él se hace presente el sentido que estamos buscando. Los que creemos tenemos claro que si vivimos como Jesús y seguimos los consejos de la Virgen María podremos alcanzar la plenitud de la vida.

Es importante darse cuenta de como Jesús manejaba los tres ejes fundamentales de la existencia: la relación consigo mismo, la relación con los demás y la relación directa con Dios. Tenemos, que estar atentos en este tiempo de Adviento como Él vivía estas tres relaciones y así tratar de seguirlo para poder llevar nuestra vida por el camino que nos realiza.

1 — La relación consigo mismo es de conocimiento y aceptación. Hay una relación consigo mismo que le permite controlar las emociones negativas y actuar con la asertividad que se necesita. El Evangelio de Lucas nos deja constancia de que Él va viviendo un proceso de crecimiento: “Y el niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él”(Lucas 2, 40).

2 — La relación con los otros, esta es una relación de fraternidad, de amistad y de solidaridad. A Jesús lo encontramos siempre enseñándonos que somos hermanos porque tenemos un mismo Padre (Mateo 6, 9), nos quiere como sus amigos (Juan 15,15) y esta siempre dispuesto hacer el bien a todos aquellos que están necesitados (Hechos 10,38).

3 — El Padre Dios lo es todo para Él. Vive su vida haciendo la voluntad del Padre. Quiere siempre hacer la voluntad del Padre aunque a veces le de miedo y lo haga sufrir (Lucas 22, 42).

Si Él es nuestro modelo de vida, entonces en este tiempo de Adviento, tenemos que vivir nuestras relaciones interpersonales como Él las vivió.

Así como el trato a Su Padre, trato a los demás y se trato a si mismo debemos hacerlo nosotros. Queremos vivir como El vivió. Haciendo de nuestra vida una ofrenda agradable a Dios.

No olvides, María de Nazaret es la estrella del Adviento. Ella llevo en su vientre con inefable amor de madre a Jesucristo. ¡¡Feliz y bendecido Adviento!!

Padre Hoyos es el director diocesano del Apostolado Hispano.

 

© Arlington Catholic Herald 2018

@jhoyos04