La Amistad como camino al cielo

¿Tienes amigos? ¿Tienes buenos amigos? Los amigos son los que nos ayudan a ser mejores personas. Dicen que pueden saber todo de ti con tan solo ver tus cinco amigos más cercanos. Si entrevistara a tus amigos más cercanos, ¿qué aprendería sobre ti? ¿Sabría que eres católico? ¿Sabría que eres una persona honesta, de virtud, alegre y servicial? Muchos de nosotros tenemos amigos con los compartimos un área de la vida, pero no tenemos los mismos valores o metas. Es muy común que nos comportemos de una manera con unos amigos, pero de otra con otros. El católico autentico es aquel que no lleva máscaras, que es quien es en donde esté y en cada momento.

Quizás no le damos mucha importancia a las personas que tenemos alrededor, pensamos que los convertiremos o que con tal solo nuestro ejemplo ellos cambiaran. Es verdad que la amistad también es una manera de evangelizar, pero muchas veces si no tenemos criterios claros son los amigos que nos terminan convirtiéndonos a nosotros. Es muy común ver a personas comprometidos en la Iglesia, que van a la Misa dominical cada semana, pero que tienen unos amigos con los que viven como si fueran paganos. De nada sirve ir a la Misa el domingo y emborracharse unas horas después. De nada sirve tocar en el coro y embarazar a la novia unos meses después. Si los amigos nos están cambiando, entonces hay que cambiar los amigos. No digo que no podemos tener a conocidos que los estamos acercando a Dios. Lo que digo es que las personas más cercanas a nosotros tienen que compartir nuestros mismos valores e ideales. Los amigos son los que nos ayudan y nos retan a ser mejores personas. No es amistad ni amor ver que el amigo anda tomando malos decisiones y decirle “no importa igual te quiero” si realmente quieres a tu amigo quieres lo mejor para él. Lo mejor que le puedes desear a una persona es el cielo. Así que si amas a tu amigo lo que quieres es que llegue al cielo. No es fácil tener que corregir a un amigo o dejar que te corrijan, pero la amistad es un regalo de Dios para ayudarnos a llegar a Él.

Quizás una imagen nos puede ayudar más a ver la importancia de saber elegir a los amigos. Si alguna vez has visto a un alpinista o a personas que escalan montañas profesionalmente habrás visto que muchas veces ellos se atan unos con otros. Muchas veces van en grupos de 3 a 5 y están amarrados los unos a los otros porque, así si alguno se cae, está atado a los demás y no los deja caer. Es una gran responsabilidad atarte a los demás. Tienes que conocerlos bien porque, aunque es verdad que la idea de amarrarse es para evadir que uno se caiga, si varios se caen se van todos al abismo. Pregúntate a quienes estoy atado. ¿Estos amigos me van a ayudar a no caer o más bien van a ser la causa de mi caída?

Si no tienes amigos que te ayudan a ser más fuerte en tu fe y más fiel a tu vocación es importante preguntarte donde estás haciendo amistades. Únete a un grupo de la Iglesia o a un retiro o haz voluntariado y allí podrás encontrar personas que tienen la misma meta que tú. Rodéate de personas que te van a llevar al cielo. No te dejes atar por aquellos que solo te dejan caer. Recuerda que dice la Biblia que quien ha encontrado un amigo ha encontrado un tesoro.

Briceño, una virgen consagrada, se dedica a la evangelización a través de su ministerio happyfeetministries.com.

© Arlington Catholic Herald 2018