Los ‘No Vistos’ en la Cuaresma

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La cuaresma es un llamado a la lealtad y la fidelidad en la amistad y amor filial del hijo de Dios que entrego su vida en la cruz por la salvación de cada uno de nosotros.

Padre Eugenio HoyosYa hemos avanzado por varios días acompañando a Jesús en cada Eucaristía, en la devoción al Santo Viacrucis, en nuestra colaboración y apoyo a la ofrenda y petición Cuaresmal del Obispo, hemos sido parte de encender la luz de cada confesionario pidiendo perdón por nuestros pecados y reconciliándonos con Dios y nuestros hermanos.

Seguimos viviendo estos 40 días comprometidos con los mandatos y preceptos de nuestra madre Iglesia.

Pero el centro de nuestra cuaresma sigue siendo Jesucristo quien no se cansa de trabajar dentro de nuestros corazones remendando heridas, sanando resentimientos y rencores y dándonos fuerza a través de la oración y la penitencia para tomar nuestra propia cruz y conquistar la gloriosa resurrección y sentir que ya llega la tan esperada Pascua.

En los días y semanas que nos quedan sería muy importante también fijarnos en su mirada sanadora y liberadora; porque Dios ve los que otros no quieren ver. Juan 8-1-11 nos dice la palabra: “Aquel de vosotros que este sin pecado, que arroje la primera piedra” e inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. Ellos al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los mas viejos; y se quedo solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. Incorporándose Jesús le dijo: “Mujer, ¿Dónde están? ¿Nadie te ha condenado? Ella respondió: “Nadie, Señor”. Jesús le dijo: “Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques mas”. 

Jesús miro con amor a aquella mujer condenada por los miopes fariseos. Solo querían ver su pecado, pero el Señor miro aquí a la persona. Hasta imagino la alegría de esta mujer adúltera cantar aquella canción: “Tu, me has mirado a los ojos. Sonriendo has dicho mi nombre”.

En tiempos de Jesús existían personas excluidas y marginadas. Los “no vistos” de la sociedad. Sin embargo, aquellos “a los que no se quería ver”, “que mejor que no existieran” pues fueron los preferidos, los destinatarios del mensaje del Reino.

También hoy hay que pensar en este tiempo de cuaresma por tantos excluidos, discriminados, rechazados por los gobiernos y por la sociedad, los pobres, los inmigrantes, los jóvenes soñadores, los refugiados etc.. Y Dios sigue viendo, nadie pasa desapercibido por El, Dios sigue mirando en esta cuaresma a aquellos que nadie ve. 

Mas allá de como te han visto o como tú te has pensado a lo largo de tu historia personal, existe una mirada transformadora que ha estado, está y estará acompañándote en tu vida. Así es la mirada de Jesús.

Padre Hoyos es el director diocesano del Apostolado Hispano.

© Arlington Catholic Herald 2018

@jhoyos04