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Jovenes Catolicos en protestas y el COVID-19

Este año 2020 lo estamos viviendo de una manera historica, nunca pensamos que el mundo nos fuera a cambiar en un segundo.

Esta ha sido la cuarentena mas grande y larga de nuestras vidas, el COVID-19 nos paralizó nuestra vida normal! Para los jovenes tuvierón que cambiar el ritmo de su diaro vivir, aislandose completamente de los conciertos, de los deportes, de las actividades juveniles de las Iglesias, de la Universidad o de las escuelas.

Despues nos ha tocado vivir las protestas a nivel nacional o internacional acerca de el arresto y muerte del Afroamericano George Floyd. Que movio a miles de jovenes a lanzarze a las calles para pedir justicia y apoyar a las minorias y evitar que haya racismo y discriminación en el mundo.

La mayoria de los jovenes han entendido que es a travez del respeto, de la NO violencia y de las acciones pacificas es como se buscan respuestas al apoyo y el respeto de los derechos humanos.

La solidaridad y el respeto al projimo son parte del Evangelio de Cristo.

Todos los jovenes son seguidores de Cristo y por lo tanto han sido llamados por Dios y justificados en el Señor Jesus, no por sus propios meritos sino por el designio de gracia.

Nos ha dicho el Papa emerito Benedicto XVI (Audiencia general 13/04/2011) “Dios respeta siempre nuestra libertad y pide que aceptemos este don y vivamos las exigencias que conlleva, pide que nos dejemos trasformar por la acción del Espiritu Santo conformando nuestra voluntad a la voluntad de Dios”.

¿Como puede suceder que nuestro modo de pensar y el actuar con Cristo y de Cristo? ¿Cual es el alma de santidad de un joven? El don principal y mas necesario es el amor con el que amamos a Dios sobre todas las cosas y al projimo a causa de el.

Pues si debemos ser solidarios los unos con los otros ayudarnos y apoyarnos como Cristo nos enseño. Una situación como la que estamos viviendo debe acercarnos mas y demostrarnos que detras de nuestras apariencias fisicas o el tono de la piel somos iguales con sueños y proyectos. Nos duelen las mismas cosas, nos enfermamos igual, enfrentamos miedos similares y tenemos los mismos anhelos y perspectivas. Detras de todo aquello que superficialmente nos hace distintos se esconde un corazón que late al mismo ritmo.

Estamos juntos como seres fragiles y vulnerables y por eso deberiamos invertir nuestro tiempo en ayudarnos tolerarnos y entendernos mas. Hay que cuidarnos y protegernos, no te olvides usar mascarillas y guardar distancia.

Padre Hoyos es el director diocesano del Apostolado Hispano.

 

 

 

© Arlington Catholic Herald 2020