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Santidad en la vida ordinaria

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El 16 de octubre, el Papa Francisco canonizo a un joven mexicano de solo 14 años. José Sánchez del Rio dio su vida para defender la fe católica y murió con las palabras ¡Viva Cristo Rey! en sus labios. Dado la opción de negar su fe y vivir, o proclamar su fe y morir, prefirió toda clase de tortura antes de negar a Dios. Les recuerdo, solo tenía 14 años. ¿Y nosotros que? ¿Cuantas veces negamos a Dios en lo pequeño, sin que nadie nos esté amenazando de tortura o muerte?; ¿Cuantas veces negamos a Dios con nuestras miradas de cosas indecentes, con nuestras palabras de chisme o de doble sentido, o con nuestro mal ejemplo? Les propongo tomar el lema de Joselito, este nuevo santo que el Papa nos dio, y cada vez que estemos apunto de negar a Dios con nuestras acciones digamos ¡Viva Cristo Rey! y mostremos que Dios es el centro de nuestras vidas. ¿Y cómo se vive esto? Se vive en la vida ordinaria.

Muchos de nosotros no tendremos la oportunidad de ser mártires de sangre, mártires rojos, que dan su vida por Dios, pero si podemos ser Cristianos que dan su vida por Dios en lo ordinario. Seremos mártires blancos como dicen los teólogos, mártires que mueren a sí mismo en las cosas pequeñas, sin que nadie les aplauda ni los reconozcan. Es decir, es posible ser santos en la vida ordinaria. San José María Escrivá, fundador del Opus Dei, dedicó su vida a enseñarle a los demás que se puede ser Santo en la escuela, en el trabajo, en la familia. No se trata de hacer cosas raras sino de hacer la voluntad de Dios. 

Un día estaba hablando con una amiga que tiene tres niños pequeños. Ella decía que era increíble pensar que lavando ropa y cambiando panales se podía santificar. Y efectivamente así es. Muchas veces queremos hacer cosas extraordinarias, pero renegamos cuando nos toca hacer cosas pequeñas y ordinarias. Esos son los momentos heroicos, de martirio blanco, que podemos decir ¡Viva Cristo Rey! La madre que se despierta cada dos horas para darle de comer a su bebe recién nacido, el papá que trabaja largas horas para proveer a su familia, el joven que hace sus tareas cuando prefiere estar jugando, estos son los héroes escondidos. El novio que respeta a su novia, aunque signifique morir a sus pasiones; el trabajador que paga sus impuestos cuando prefiere quedarse con el dinero; el estudiante que prefiere entregar su examen semivacío y sufrir las consecuencias, antes de copiarse en un examen, estos son los mártires de la vida ordinaria. Cuánto cuesta despertarse apenas suena la alarma, o quedarse callados cuando nos insultan, o limpiar la casa cuando parece que nadie se da cuenta. Pero que no se nos olvide que Dios si se da cuenta. Dios, es el Dios de los detalles. Qué sorprendidos estaremos cuando en el cielo nos demos cuenta del valor de esos sacrificios pequeños. Todo lo que hagamos por amor a Dios, por más pequeño que sea se hace eterno, porque Él es eterno. ¡Todo tiene infinito valor!

Vivamos nuestras vidas con propósito. Pidámosle a Dios que abra nuestros ojos para que veamos todas las oportunidades que Él nos da cada día para corresponder a su amor. Si estamos esperando cosas grandes, nos quedaremos esperando. Como ya sabemos nuestro mundo tiene muchísima necesidades… entonces porqué no ofrecer cada día por personas o cosas concretas. Tomen un calendario y en cada día pongan una persona o situación por lo cual vas a ofrecer ese día. Ofrecer el día significa ofrecer los dolores, molestias y situaciones que de todas maneras vas a experimentar en ese día, pero en vez de desperdiciarlas, las aceptamos y las ofrecemos. Un día puede ser por un hijo, otro día por el país, otro día por la guerra en Siria o por la familia o las almas que morirán sin que nadie rece por ellos. Que distinto seria si transformáramos nuestros días en ofrendas a Dios por las necesidades de los demás. ¡Quizás así dejaríamos de quejarnos tanto! Es en los detalles que podemos santificarnos y unirnos a Dios para santificar el mundo. Son los pequeños martirios diarios que podemos unirnos a Joselito y proclamar ¡Viva Cristo Rey!

 

© Arlington Catholic Herald 2016