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Ser Agradecido

Seria interesante hacer un experimento y ver cuantas veces al día somos agradecidos versus cuantas veces al día nos estamos quejamos. Quizás somos agradecidos verbalmente con personas que nos ayudan, pero mentalmente pasamos todo el día quejándonos. Abrimos la nevera llena de comida y decimos que “no hay nada que comer.” Cuando hace frio queremos que haga calor y cuando hace calor queremos que haga frio. Nos quejamos que Dios no escucha nuestras oraciones, pero no le agradecemos las múltiples bendiciones que nos da. Somos como los 9 leprosos que Jesús sana y se maravillan de ser sanados, pero no regresan a darle gracias a Dios por el milagro (Lc 17:11-19). No podemos vivir siempre quejándonos y viendo el mundo como si todo tuviera una nube gris. Esto hace un gran daño espiritual, emocional y físico.

Un estudio reciente mostro que las personas de promedio se quejan al menos una vez por minuto durante una conversación. ¿Sabias que el cerebro se va moldeando y adaptando dependiendo de lo que la persona hace frecuentemente? Es decir, mientras mas haces una acción mas fácil se te hará hacerlo la próxima vez porque vas creando hábitos. Tu cerebro te ayuda a hacerlo mas eficientemente cada vez y así harás la acción casi sin pensarlo. Mientras esto esta muy bien si vas creando buenos hábitos, los estudios científicos nos dicen que podemos crear hábitos de queja donde creamos un patrón de ver el mundo de un modo pesimista. Un estudio de la Universidad de Stanford mostro que quejarse a menudo hace que se reduzca la parte del cerebro que se llama el hipocampo y esto regula la habilidad de resolver problemas y tener pensamientos inteligentes. ¿Sabias que cuando te quejas tu cuerpo libera cortisona que es la hormona que cause estrés y aumenta la presión arterial, perjudica tu sistema inmunológico, te hace susceptible a enfermedades cardiacas y de obesidad, y hasta te hace vulnerable a derrames cerebrales? Dios no quiere que vivas esta vida de queja cuando te ha dado tantas bendiciones. Es el diablo, el ladrón, el que ha venido a robar, matar y a destruir, ¡pero Jesús ha venido a darnos vida y vida en abundancia (Jn 10:10)! Dios quiere que cambiemos la mirada y lo veamos a El. Nos recuerda San Pablo que todas las cosas, si todas las cosas, cooperan para el bien de las personas que aman a Dios (Rom 8:28). Aun las enfermedades, llevadas con paciencia y confianza en Dios, sirven para la santificación de las personas y de las que las cuidan. Mi mejor amiga que tuvo cáncer terminal (y ahora gracias a Dios esta mejor) dice que su cáncer fue una bendición. A través del cáncer pudo unirse mas a Jesús y usar su sufrimiento para el bien de los demás. Nunca vio su cáncer como un castigo sino como una oportunidad que Jesús le daba para unirse mas íntimamente con El. Cada cruz puede ser rechazada y botada o puede ser aceptada y ofrecida a Dios para que el haga milagros en la vida de las personas. Tenemos que entrenarnos a ser agradecidos en cada momento. Sabemos que el ser agradecidos no solo nos ayuda a reconocer las bendiciones de Dios, sino que también nos ayuda físicamente. ¿Sabias que decir o escribir cosas por lo que estas agradecido hace que se reduzca la cortisona un 23%? Ser agradecido o ser una persona que se queja constantemente es como quitarse o ponerse unos lentes. Si te pones lentes oscuros todo se vuelve oscuro, pero si te quitas los lentes oscuros puede entrar de nuevo la luz. Jesús dice que el es la luz del mundo y que El ha venido para que el que crea en El no permanezca en tinieblas (Jn 12:46).

Dice la profecía de Isaías que anunciaba la venida del Mesías que el pueblo que vivía en tinieblas ha visto una gran luz y los que vivían en sombra de muerte la luz les resplandeció (Mt 4:16, Is 9:2). En este tiempo de Adviento cuando nos viene a nacer la luz del mundo revisemos como estamos viendo el mundo. Revisemos si la venida de Jesús nos esta abriendo los ojos para ver las bendiciones que tenemos a diarios o si estamos viviendo todavía “en sombra de muerte.” Para aumentar nuestro agradecimiento y nuestra habilidad de ver a Dios en todo les propongo cinco maneras para crecer en gratitud.

1) Convierte tu queja en gracias. Si estas en trafico y quieres quejarte dale gracias a Dios por tener un carro. Si estas cansado del trabajo dale gracias a Dios por la bendición de tener un trabajo. Trata de siempre buscarle la vuelta a la queja o molestia. ¡Así el diablo nunca te podrá agobiar porque cada lanza que te manda tu lo retornas en alabanza a Dios!

2) Cuenta tus bendiciones. Antes de dormirte escribe tres cosas por la que estas agradecido que ocurrieron durante ese día.

3) Escribe una carta de agradecimiento cada semana. Cada semana elije una persona por la que estas agradecida y escríbele una carta. Empieza por los miembros de tu familia, especialmente tu esposo o esposa.

4) Ofrécele todo a Dios. Si estas sufriendo ofrécele a Dios tu sufrimiento y pídele que lo una a su cruz y lo utilice por el bien de los demás. Cada día elige una persona por la cual puedes ofrecer tus dolores y sufrimientos.

5) Monitorea tu conversación. Cada vez que hables haz el propósito de no quejarte.

Briceño, una virgen consagrada, se dedica a la evangelización a través de su ministerio happyfeetministries.com.

 

© Arlington Catholic Herald 2019