Una semana con: “la Virgen María”

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En esta época de tecnología hay muchos cantantes, artistas, periodistas, presentadores de televisión, youtubers y personajes famosos de medios sociales que quieren influenciar nuestra manera de pensar. Estas personas tienen una manera de vivir y quieren que todos los sigan y muchas veces va completamente contrario a nuestros valores y nuestra fe. Pero como sabemos es muy fácil caer en la trampa de pensar que si así viven los demás así debe ser mi vida también. Desde niños tenemos profesores, entrenadores y guías que nos ayudan a ser mejor bien sea en la escuela o en los deportes. Sabemos que solos no podemos y por eso buscamos a personas con experiencia que nos enseñen el camino. Se supone que si quieres ser un buen atleta vas a buscar a un entrenador que conoce muy bien el deporte y que en su época también fue buen atleta. Es muy común ver que los entrenadores olímpicos fueron ellos mismos competidores olímpicos. Si somos cristianos que nos tomamos la vida en serio y sabemos que la meta en la vida es llegar al cielo entonces tenemos que buscar a personas que hicieron lo mismo y estas personas son los santos.

Por eso vamos a comenzar una nueva serie que se va a enfocar en traer la sabiduría de los santos a la vida ordinaria. Esta serie se va a llamar: “una semana con” y cada publicación será un santo nuevo. La idea no es leer la vida del santo y admirarlo sino como buenos atletas imitar el ejemplo que leímos. Eso seria como entrenar para un maratón comprando los mejores zapatos, estudiando la ruta de la carrera, entrevistando a otros maratonistas y viendo múltiples películas de carreras sin nunca salir a correr. La teoría sin practica no lleva a ningún lugar. Así que les propongo poner en practica las virtudes y ejemplo que nos dejan los santos y así imitando a los mejores entrenadores alcanzaremos la meta que ellos también alcanzaron: el cielo.

Este mes de octubre, mes del rosario, nos vamos a enfocar en la santa de todos los santos: la Virgen María. Vamos a entrar en su vida y resaltar sus virtudes para luego ponerlas en practica.  La vida de la Virgen María fue un constante “si” a Dios. Un “si” que nace de una confianza plena en Dios y sus planes. Para entrar mas a fondo les sugiero que lean los siguientes versos Bíblicos: Lucas 1:26-38, Lucas 1: 39-56, Lucas 2:1-20, 25-35, Juan 2:1-12, Marcos 3:31-35, Juan 19:25-27.

La Virgen era una joven que ya tenia su vida planificada. Sus planes eran casarse con José, de hecho, ya estaban desposados. Esto significa que de cierta manera ya estaban casados solo que aun no vivían juntos (es por eso cuando José se entera del embarazo de la Virgen iba a pedir un divorcio porque su unión ya era legal). Sin embargo, la Virgen deja que Dios interrumpa sus planes. No se queja con Dios, no le propone sus metas el futuro que ella se imaginaba, sino que acepta los planes de Dios con plena confianza. También, la Virgen no tuvo miedo a las consecuencias de su si. Recordemos que en esa época salir embarazada de otro hombre que no es tu esposo es penalizado con ser apedreado a muerte. María dice que si y deja que Dios se ocupe de lo demás, no teme nunca el “que dirán”.  María también era una mujer que se dispone al servicio de los demás. Apenas supo que su prima que ya estaba mayor estaba embarazada salió “con prisa” a ayudarla y se quedo con ella por tres meses (hasta que naciera Juan Bautista).  Ella no espero a que su prima Isabel le pidiera ayuda sino con su propia iniciativa salió a su encuentro. María siempre anticipaba las necesidades de los demás. En las bodas de Cana se dio cuenta que ya no había vino (sin que nadie se lo dijera) e inmediatamente intercedió con su hijo. María a pesar de ser una mujer de acción apostólica era una mujer de oración y de profundidad espiritual. En los momentos mas importantes de su vida nos dice la biblia que ella “guardaba las cosas en su corazón”. No tenia necesidad de publicar y anunciar cada cosa que Dios hacia en ella, sino que los guardaba en el silencio de su corazón. Finalmente, la Virgen era una mujer de fidelidad absoluta. Ella a pesar de su dolor no se aleja de la cruz y se queda con hijo hasta el ultimo momento.

Les propongo que después de haber leído y meditado sobre la vida y virtudes de la Virgen nos dispongamos a imitarla en esta semana practicando una virtud/actitud cada dia.

1 — Comenzar cada día diciéndole a Dios que queremos hacer su voluntad y dejar que sus planes “interrumpan” nuestra vida.

2 — No quejarnos.

3 — Pedirle a Dios que te quiete el miedo de querer ser santo.

4 — Ayudar a un familiar.

5 — Estar tan pendiente de los demás que anticipemos su necesidad sin que nos tengan que pedir ayuda.

6 — Practicar profundidad espiritual.  Dedicar al menos 20 minutos al día a la oración. No publicar cosas en Facebook sino hablarlas directamente con Dios.

7 — Ser fiel a estos compromisos que haces durante la semana.

Briceño, una virgen consagrada, se dedica a la evangelización a través de su ministerio happyfeetministries.com.

© Arlington Catholic Herald 2018