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Una semana con María Goretti

María Goretti era una joven de 11 años que vivía en un pequeño pueblo de Italia. Su familia era muy pobre y trabajaban en los campos. El papa decidió mudar su familia a Netunno, una ciudad 40 millas al sur de Roma, para trabajar para el Conde Mazzoleni. El conde les proporcionó un edificio donde vivirían junto con la familia Serenelli. Los Goretti estarían en un cuarto y los Serenelli en otro separado por una cocina común. La familia Serenelli también habían sufrido mucho. El papa Giovanni era alcohólico y la mama murió en un asilo mental a unos meses de haber tratado de ahogar a su hijo Alessandro cuando nació. Su hermano también murió luego de haber sido internado en un asilo mental. Al llegar a Netunno solo quedaban Giovanni y su hijo Alessandro. Dos años más tarde el papa de María Goretti murió de malaria y esto afecto gravemente a la familia. María, con tan solo 9 años, quedo a cargo de sus cinco hermanos y además cocinaba y limpiaba para Giovanni y Alessandro ya que ellos ayudaban en el campo.

Cuando María tenía 11 años y Alessandro 20, el empezó a insinuarse sexualmente a ella. Le decía cosas perversas y trataba de estar a solas con ella mientras que ella siempre salía corriendo y trataba de evadirlo a toda costa. Un día Alessandro regreso del campo temprano cuando sabía que María estaría sola y se la llevo a la casa a tratar de violarla. Ella resistió con todas sus fuerzas y le decía que eso era un pecado y que el iría al infierno. No pudiendo violarla la apuñaleo 14 veces y la dejo por muerta en la casa. Cuando su familia la encontró ya estaba casi desangrada y la tuvieron que operar sin anestesia. Durante su operación dijo que perdonaba a Alessandro y que quería que el fuera al cielo con ella para siempre. Los médicos estaban sorprendidos de la valentía y capacidad de perdonar de esta pequeña niña de 11 años. María murió al día siguiente debido a las múltiples infecciones que le causaron sus heridas.

Alessandro fue sentenciado a 30 años de cárcel durante el cual lo tuvieron que aislar en cuartos solitarios porque era sumamente agresivo contra los otros presos. Un día, después de 6 años en la cárcel, tuvo un sueño donde se le apareció María en un campo y le entregó 14 lirios uno por uno (representando sus 14 heridas). El entendió que esto era una ofrenda de amor y de perdón y desde ese momento su vida cambió radicalmente. Pasó de ser un hombre agresivo y violento a un hombre dócil y piadoso tanto así que lo soltaron 3 años antes que se terminara su sentencia. Inmediatamente al salir de la cárcel fue a buscar a la mama de María a pedirle perdón. Ella por su parte le dijo que si María le habíaperdonado ella también lo había hecho. El día siguiente fueron a Misa juntos y recibieron la comunión uno al lado del otro.

Alessandro entró a ser un hermano Franciscano Capuchino y dedicó el resto de su vida a la oración y a la penitencia. Antes de morir escribió su testamento espiritual donde explica que desde joven empezó en mal camino y que “a través del contenido de revistas impresas, espectáculos inmorales y malos ejemplos en los medios, vi a la mayoría de los jóvenes de mi época siguiendo el mal sin siquiera pensarlo dos veces hice lo mismo … A la edad de 20 años, cometí un crimen pasional, cuyo recuerdo todavía me horroriza. María Goretti, ahora una santa, fue mi ángel bueno a quien Dios puso en mi camino para salvarme. Sus palabras de reproche y perdón todavía están impresas en mi corazón. Ella oró por mí, intercediendo por su asesino.”

Podemos ver a través de la vida de María el valor de la pureza y del perdón. Su capacidad de perdonar aun en los momentos de mayor dolor y sufrimiento la hacen una gran santa para nuestros días. Su perdón convirtió a un hombre de asesino a hombre piadoso y noble quien dedico el resto de su vida a servir a Dios. Les propongo que después de haber leído y meditado sobre la vida y virtudes de María Goretti nos dispongamos a imitarla en esta semana practicando una virtud/actitud cada día.

1 — Pedirle a Dios la capacidad de perdonar de corazón a los que nos han ofendido.

2 — Rezar por la pureza de los jóvenes.

3 — Pedirle a Dios por un corazón puro.

4 — Ir a la confesión y poner especial atención a los pecados contra la pureza personal.

5 — Revisar todas las imágenes y comentarios que hemos puesto en los medios sociales y remover cualquiera que sea provocativa o inapropiada.

6 — Rezar un Rosario o una Divina Misericordia por una persona que nos haya ofendido.

7 — Ser radical en vivir la pureza. Remover toda música, imagen, película, o programas vulgares o que tengan doble intención.

Briceño, una virgen consagrada, se dedica a la evangelización a través de su ministerio happyfeetministries.com.

© Arlington Catholic Herald 2019