Canonización de dos jóvenes santos

Obispo Michael F. Burbidge

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Hemos recibido con gran alegría la noticia de que en el próximo Año Santo 2025, el Papa Francisco canonizará a dos jóvenes, el Beato Carlo Acutis y el Beato Pier Giorgio Frassati, como santos de la Iglesia Católica.

Es apropiado que el Beato Carlo, que murió de leucemia con tan solo 15 años, sea canonizado durante el Jubileo de los Adolescentes, del 25 al 27 de abril de 2025, y el Beato Pier Giorgio Frassati, que vivió solo 24 años, sea canonizado durante el Jubileo de los Jóvenes, del 28 de julio al 3 de agosto de 2025. Ambos hombres son ejemplos de esperanza en este Año Santo que nos llama a ser peregrinos de esperanza.

A pesar de su breve paso por la tierra, cada uno de ellos llevo una vida dinámica y generosa, y se involucraron profundamente en el mundo en el que vivieron. Fueron firmes en su devoción a Nuestro Señor y continúan siendo modelos de santidad para los jóvenes y, de hecho, para todas las personas.

El beato Carlo Acutis tiene mucho en común con los jóvenes de hoy. Fue un ávido jugador de videojuegos y desarrollador de sitios web y se convertirá en el primer santo milenial. Aunque su vida parecía normal, su santidad era extraordinaria. Su profunda devoción a la asistencia a misa, la adoración a nuestro Señor Eucarístico en el Santísimo Sacramento y la oración del rosario hicieron de Carlo un testigo inspirador: llevó a su madre de regreso a la fe católica y a su cuidador hindú a la conversión.

Al igual que Carlo, el beato Pier Giorgio Frassati tuvo un profundo impacto en quienes lo rodeaban. Personaje sociable y escalador de montañas, nació en una familia italiana adinerada, pero sin embargo se dedicó al servicio generoso de los pobres y marginados. Animó a los jóvenes a unirse al “apostolado” del buen ejemplo y la persuasión, mostrando a los demás una vida dedicada a seguir a Cristo en todas las cosas.

Con gratitud a nuestro Santo Padre, aprendamos de los Beatos Carlo y Pier Giorgio, dos futuros santos ordinarios pero excepcionales, cómo llevar vidas santas y entusiastas, abrazando cada día y siguiendo a nuestro Padre Celestial dondequiera que nos lleve.

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