En un momento en que nuestra Diócesis se regocija con motivo de la Jornada Mundial por la Vida Consagrada de este año, celebramos el extraordinario testimonio de los hombres y mujeres que han abierto su corazón y ofrecido su vida a Dios y a su pueblo como sacerdotes, hermanas y hermanos religiosos. Damos gracias y elevamos nuestras oraciones por los más de 200 hombres y mujeres consagrados en nuestra Diócesis. Agradecemos su compromiso de vivir fielmente los votos de pobreza, castidad y obediencia, así como su vida de profunda oración y servicio en el ministerio.
También rezamos por los 53 hombres y mujeres de la Diócesis de Arlington actualmente en formación y discernimiento con órdenes religiosas para que Dios los guíe y los dirija en ese proceso.
Que Nuestro Señor bendiga a todos los religiosos consagrados por haber dado su generosísimo “sí” y que Él siga bendiciendo a nuestra Diócesis al llamar a más de sus fieles a aceptar una vocación a la vida consagrada.



