Año litúrgico

Padre Kevin Walsh

Adobestock.

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Estamos en el tiempo de Adviento. Para entender esto, es importante que entendamos que la Iglesia tiene su propio calendario.

Igual que el mundo sigue un calendario, la Iglesia tiene un calendario litúrgico. Empezamos cada nuevo año litúrgico con el primer domingo de Adviento. Después de cuatro domingos de Adviento, celebramos la Navidad y el tiempo navideño. Luego, hay unas semanas llamadas de tiempo ordinario, antes de llegar al Miércoles de Ceniza y el inicio de la Cuaresma. La Cuaresma consta de unas 6 semanas y llegamos al Triduo, o sea, los 3 días en los cuales celebramos el misterio pascual —la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Seguidamente, celebramos el tiempo pascual, que consta de 50 días. Después de eso otra vez celebramos lo que se llama el tiempo ordinario, que nos lleva hasta el final del año litúrgico. La corona del año litúrgico es el domingo de Cristo Rey.

Pero ¿por qué tenemos nuestro propio calendario? ¿Por qué celebramos el año litúrgico? Todo esto es parte de nuestra cultura católica y la manera en que nosotros entendemos la creación de Dios. Dios creó el tiempo y el espacio. Por eso está fuera del tiempo y del espacio. Sin embargo, nosotros estamos dentro de ellos y creemos que Dios nos ha amado tanto que mandó a su único hijo que se encarnó por amor a nosotros y entró en el tiempo y el espacio, así santificándolos. Nos amó tanto que se hizo limitar por el tiempo y el espacio en la encarnación y en su vida entre nosotros.

Santificamos el tiempo de muchas maneras. Parte de la Liturgia oficial de la Iglesia se llama la Liturgia de las Horas. Desde los primeros años del cristianismo, los cristianos acudieron al Templo en Jerusalén para rezar por la mañana y por la tarde. Su libro de oración y su cancionero era el libro de los Salmos. Al terminar la persecución de los cristianos en la Iglesia antigua, algunas personas se organizaron en la vida monástica. En los monasterios, los monjes rezaban los salmos por la mañana, durante el día, por la tarde, y por la noche. Finalmente, llegó a ser lo que tenemos hoy día que es el Breviario; o sea, la Liturgia de las Horas, llamado el Libro de la Oración Cristiana o también, el Oficio Divino. Es una manera de parar nuestra actividad durante el día y dirigir nuestra atención al Señor. Mostramos nuestro deseo de santificar todo el día, dedicando unos minutos en varios momentos del día a la oración. ¿Cómo está organizada la Liturgia de las Horas en la Iglesia moderna? Tenemos Laudes por la mañana, oración durante el día (que puede ser alrededor de las 9 de la mañana, a las 12 del mediodía, o a las 3 de la tarde), luego, las Vísperas y, finalmente, las Completas por la noche antes de acostarnos. Los monjes todavía se levantan por la madrugada para rezar el Oficio de las Lecturas, que también se llaman Maitines. La mayoría de nosotros, que no somos monjes, rezamos el Oficio de las Lecturas en cualquier momento del día. Muchos lo rezan por la mañana y otros por la noche, antes de acostarse.

Cada semana santificamos un día, reconociendo que es sagrado como el día del Señor. La Iglesia pide que santifiquemos este día, el domingo, asistiendo a Misa — siempre y cuando nos sea posible. (Empezando el sábado al ponerse el sol. Los obispos en Estados Unidos han definido eso a las 4 p.m.)

Como cuerpo de Cristo que somos, santificamos todo el año viviendo en nuestra vida la historia de la salvación. Igual que el pueblo de Israel se preparó y esperó la venida del Mesías, nosotros vivimos el Adviento y nos preparamos a celebrar el nacimiento del Señor y también su venida definitiva en nuestras vidas. Llamamos a la última semana de vida de nuestro Señor Jesucristo aquí en la Tierra, Semana Santa. Después de prepararnos durante la Cuaresma (que en el calendario actual consta de 44 días) celebramos el misterio de nuestra salvación, o sea, el Misterio Pascual— la Pasión, la Muerte y la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

En parte, nuestro calendario litúrgico sigue al calendario lunar. Pero, por otra parte, sigue el calendario del mundo hecho de acuerdo con el año solar. Así, hay días que se repiten cada año en cierta fecha en los cuales festejamos a los santos. Todas estas conmemoraciones son ayudas para nosotros a vivir y profundizar en nuestra vida cristiana.

El P. Walsh es párroco de la Iglesia Preciosa Sangre en Culpeper.

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