Descansar

Padre Álvaro Montero

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“Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco”. Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer. Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. Mc.6,31-32

Para muchos, “verano” significa “vacaciones”. Lo aprenden los niños cuando, en verano, se interrumpen las clases. Verano es tiempo de descansar del curso académico. El hombre necesita descansar y el libro del Génesis habla incluso del descanso divino — al séptimo día, descansó Dios Creador.

¿Qué significa descansar? ¿Cómo se descansa?

  1. Descansa quién conoce y recuerda el rumbo de su vida hacia Dios Padre. La vida nos cansa porque es una peregrinación fatigosa, aunque muy hermosa. Cuando uno está en medio del camino, acalorado y lleno de tareas, es fácil quedar atrapado en los problemas. El descanso nos llega al meditar en la meta, que explicamos como el abrazo de un Padre que nos llama a su morada en el cielo. ¿Quieres descansar este verano? Recuerda y medita que estamos de camino y que la mirada de Dios Padre nos sigue cada día. Eleva tus ojos al cielo en la noche, y deja que tu alma se llene de esperanza mirando a las estrellas. “Mira a la estrella e invoca a María”, decía San Bernardo. El descanso nos viene, entonces, desde la fe humilde que busca vivir bajo la mirada de Dios. Lo contrario nos cansa mucho — estar constantemente actuando para complacer a otros, o incluso, la imagen que nos construimos de nosotros mismos.
  2. Descansa quién se acerca al Corazón de Cristo. “Venid a mí cuando estéis cansados y agobiados, que yo os aliviaré” (Mt 11,28). En otras palabras, nos descansa vivir una amistad con Cristo. Él mismo ha llamado amigos porque ha compartido con nosotros su secreto más profundo, todo lo que Dios Padre le ha contado, la misma vida divina como Hijo de Dios. Su invitación a descansar en él va unida a la invitación de llevar su yugo (la cruz), sabiendo que es Él quien lleva casi todo el peso. Por eso entendemos que lo que nos cansa mucho es confiar demasiado en nuestras fuerzas. La soledad es siempre fuente de tristeza y de cansancio. Y, sin embargo, ¡cuántas veces planteamos el descanso como apartarme de todos y de todo para hacer nuestra santa voluntad! Todos sabemos cuánto puede cansarnos estar mirando la pantalla de teléfono por horas, perdiendo el tiempo, durmiendo menos y fatigando el corazón. Es la amistad con el Corazón de Cristo lo que nos descansa. ¿Quieres descansar este verano? Planifica tiempos más largos de oración ante el Sagrario y comulga con frecuencia.
  3. Descansa quién se va llenando del Espíritu Santo. San Serafín Sarov, santo ortodoxo ruso, decía que toda la vida del hombre consiste en ir llenándose del Espíritu Santo. Al Espíritu Santo le invocamos con esta oración: “Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que llora y reconforta en los duelos… Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento”. Lo que nos cansa es estar llenos de nosotros mismos. Lo que nos agota es el pecado. ¿Quieres descansar cada vez más en tu vida? Lucha por vivir en gracia de Dios, confiésate con profundidad. Déjate llenar del Espíritu Santo.

Comprendemos entonces que descansar no significa vivir sin horario, ni desfogar el corazón, desparramando afecto por todas partes, con el alma llena de ruido y distracciones. Por eso es importante vivir el domingo y los sacramentos, porque necesitamos descansar todas las semanas y no solamente algunos días en verano. En una homilía a sacerdotes, el Papa predicó: “Sólo el amor descansa. Lo que no se ama cansa y, a la larga, cansa mal.” Nuestro descanso tiene que ver con la verdad y profundidad de nuestros amores.

Para responder a esta pregunta: ¿cómo descanso?, es necesario responder a esta otra: ¿cuáles son mis amores? Que Dios nos enseñe a descansar en Él y con otros.

El Padre Montero es pastor de la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles en Woodbridge.

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