God’s Club

Carmen Briceño

Todos los grupos de God’s Club y sus líderes. CORTESÍA

God’s Club web

Cuando la mayoría de los jóvenes pierden el tiempo durante el verano viendo sus teléfonos y jugando videojuegos, hay un grupo de alrededor de 120 niños y jóvenes que se reúnen todos los lunes en el parque de Marshall para estudiar la Biblia y hacer deportes.

Este grupo se llama God’s Club y nació del amor de Alma Arellano hacia Dios y Su palabra.

Alma tuvo una experiencia de Dios muy fuerte cuando vivió su retiro de Emaús en el 2013, y desde ese momento aprendió a amar la Palabra de Dios, a la que ella llama “el tesoro escondido”. Cada vez que alguien visitaba su casa, ella pedía que trajeran su Biblia para compartir pasajes de la escritura.

La semilla de God’s Club fue sembrada cuando su hija, quien era parte de en un grupo de jóvenes, le comentó que, aunque le gustaba el grupo, prefería que fuese en español, ya que así podrían compartir el idioma, las oraciones y las tradiciones.

El tiempo del COVID-19 fue un momento de sequedad espiritual para Alma, ya que no podía ir a la iglesia ni rezar ante el Santísimo. Su prima Lucy le invitó a leer las 24 horas de la “Pasión de Jesús” escrita por Luisa Piccaretta, y fue allí donde nació el sueño de crear un grupo de jóvenes que amen a Dios y a Su Palabra. Pero no fue hasta que Alma tuvo un momento de sanación de Dios de un dolor muy fuerte, que se comprometió a hacer este sueño realidad.

La primera reunión de God’s Club fue en el 2020, durante la pandemia del COVID-19. Ya que sólo podían reunirse al aire libre, decidieron juntarse en el parque de Marshall, usando los albergues. A la primera reunión asistieron siete niños, incluido su propio hijo. La semana siguiente, 16, y comenzaron a llegar también las primeras voluntarias.

Al ver que el grupo crecía, Alma le presentó el proyecto al vicario parroquial encargado de la comunidad hispana, el Padre Nicholas Blank, de su parroquia, San Juan Evangelista en Warrenton, para asegurar que estaba haciendo las cosas bien. Después de visitar al grupo, el P. Blank los animó a seguir creciendo y ha sido un gran apoyo para el grupo. Al mismo tiempo que el grupo crecía, llegaron también las voluntarias. Alma sigue estando muy agradecida de las sacrificadas voluntarias; ya que, sin ellas, este ministerio no sería posible. Las mamás ayudan a dar las clases, a sacar copias y hasta sirven de seguridad vigilando los baños y monitoreando las áreas comunes. (Todos los voluntarios son certificados en Virtus, un programa para la protección de menores). 

El primer año de God’s Club lo formaron 26 jóvenes, y cinco años después son alrededor de 120. Los niños y jóvenes están divididos en cuatro grupos por edad. El grupo San Mateo, con niños de 4 a 6 años que visten camisas amarillas. El grupo San Juan, niños de 7 a 10 años vistiendo camisas rojas. El grupo San Marcos lo conforman niños de 11 a 13 años con camisas azules, y el grupo San Lucas son jóvenes de 14-17 años, con camisas vino tinto. Este año abrieron un grupo para adultos y su santo patrón es San Juan Bosco.

God’s Club se reúne todos los lunes del verano de 6-8:30 p.m. en el parque de Marshall. La primera hora la dedican al estudio Bíblico (cada joven debe traer su propia Biblia) y la siguiente hora y media juegan deportes. Aunque las reuniones terminan a finales de agosto (por la seguridad de los jóvenes, ya que oscurece más temprano), la temporada termina con una gran fiesta el 31 de octubre, la Vigilia de Todos los Santos, en la parroquia de San Juan Evangelista en Warrenton. Las familias se reúnen para compartir con juegos y comida y todos van vestidos de sus santos favoritos. 

Jasmine González tiene 11 años y ha asistido a God’s Club por dos años. Dice que le gusta este grupo porque le encanta aprender sobre la Biblia. Alizon Álvarez es una joven de 15 años que le fascina poder estudiar de antemano las lecturas de la Misa del domingo con el grupo, para así entenderlas mejor y poder también explicarle a sus papás el significado. Gerardo Arellano, de 19 años, decidió ser voluntario después de haber participado de God’s Club por 4 años. Cuando joven fue monaguillo y ahora ve su voluntariado en el club como una manera de seguir sirviendo a Dios, además de ser un ejemplo para los jóvenes. Adriana Sandoval es una mamá que fue voluntaria durante los primeros cuatro años del club y actualmente tiene a cuatro de sus hijos participando. Dice que este grupo ha sido una bendición para su familia, ya que sus hijos regresan a casa hablando sobre lo que aprendieron y le fascina verlos emocionados al planificar qué santos serán para la gran fiesta de clausura de Todos los Santos.

Para Adriana también ha sido hermoso ir haciendo amistad con las otras mamás de God’s Club, ya que van formando una comunidad donde las familias comparten los mismos valores.

Dios ha bendecido a God’s Club abundantemente. Lo han replicado en Sherando’s Park en Stephen’s City y también hay interés de llevarlo a Woodbridge. Si deseas apoyar a God’s Club, comunícate con Alma Arellano por correo electrónico a [email protected]. No están buscando ayuda económica, ya que el club es gratis, y todos los voluntarios sirven por amor a Dios; pero sí aceptan donaciones de comida o bocadillos para los jóvenes.

Es hermoso ver cómo Dios utiliza a sus hijos para Su mayor Gloria. Podemos aprender de Alma y de la hermosa historia de God’s Club, al no esperar a que “otros” hagan lo que nosotros podemos hacer. Dios nos ha llamado a través del bautizo a ser misioneros y cada uno puede poner su granito de arena. ¡No hay excusas! Que este hermoso ejemplo de amor y fe nos conmueva a salir de nuestra comodidad para acercar a los demás a Dios.

Briceño, una virgen consagrada, se dedica a la evangelización a través del arte con su ministerio sacredprint.com.

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