{"id":102907,"date":"2024-11-25T15:34:43","date_gmt":"2024-11-25T20:34:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catholicherald.com\/?post_type=article&#038;p=102907"},"modified":"2024-11-25T15:34:43","modified_gmt":"2024-11-25T20:34:43","slug":"ser-agradecidos","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/article\/en-espanol\/opinion\/opinion-carmen-briceno\/ser-agradecidos\/","title":{"rendered":"Ser agradecidos"},"content":{"rendered":"<div id=\"bsf_rt_marker\"><\/div><p>El d\u00eda de Acci\u00f3n de Gracias es una fiesta nacional donde estamos llamados a dedicar el d\u00eda para hacer un inventario de todas las bendiciones de nuestra vida y dar gracias.<\/p>\n<p>Lamentablemente, no todos lo viven de esta manera. Para muchos, este d\u00eda es para jartarse de comida, pelear sobre la pol\u00edtica, y luego, ir de compras hasta la madrugada. Vivir este d\u00eda tan especial de esa manera es desperdiciar el d\u00eda y la oportunidad que Dios nos da para abrir los ojos y darnos cuenta de lo bendecidos que somos.<\/p>\n<p>La Biblia est\u00e1 llena de pasajes que nos invitan a darle gracias a Dios (Fil 4:6, Col 3:17, Sal 136: 1, Efes 5:20). De hecho, nos dice San Pablo que ser agradecidos es la voluntad de Dios para nuestras vidas (1 Tes 5:18).<\/p>\n<p>Una persona agradecida no puede ser una persona envidiosa; ya que no se est\u00e1 comparando con los dem\u00e1s, sino que da gracias a Dios por lo que tiene y se maravilla de la generosidad de Dios con los dem\u00e1s. Una persona agradecida no puede ser orgullosa. \u00bfOrgullosa de qu\u00e9? \u00a1Todo es regalo de Dios! Una persona agradecida es una persona saludable de alma y cuerpo.<\/p>\n<p>Un estudio reciente mostr\u00f3 que las personas se quejan al menos una vez por minuto durante una conversaci\u00f3n. El problema con esto es que se van creando h\u00e1bitos de queja. Cada vez que repetimos una acci\u00f3n, el cerebro se va moldeando para hacer m\u00e1s f\u00e1cil esa acci\u00f3n. Esto quiere decir que cada vez que te quejas, tu cerebro se va acostumbrando y har\u00e1 de la queja algo f\u00e1cil para repetir y lo har\u00e1s sin darte cuenta. Al quejarte, tu cuerpo lo procesa como estr\u00e9s y libera una hormona llamada cortisol. Esta hormona tiene un efecto en casi todos los \u00f3rganos y tejidos del cuerpo. De hecho, se pueden medir los niveles de cortisol en la sangre, orina o hasta en la saliva. Un nivel alto de cortisol tiene efectos muy negativos para el cuerpo \u2014 aumenta la presi\u00f3n arterial, perjudica tu sistema inmunol\u00f3gico, te hace susceptible a enfermedades card\u00edacas y de obesidad, y hasta te hace vulnerable a derrames cerebrales. Un estudio de la Universidad de Stanford mostr\u00f3 que quejarse a menudo hace que se reduzca la parte del cerebro que es el hipocampo, que regula la habilidad de resolver problemas y tener pensamientos inteligentes.<\/p>\n<p>\u00a1Por eso que estamos llamados a ser agradecidos! \u00a1No s\u00f3lo es bueno para el alma, pero tambi\u00e9n para el cuerpo! \u00bfSab\u00edas que decir o escribir por lo que est\u00e1s agradecido hace que se reduzca el cortisol un 23 por ciento? Expresar gratitud hace que tu cerebro libere dopamina y serotonina, neurotransmisores que contribuyen a los sentimientos de felicidad y placer. Practicar la gratitud fortalece las v\u00edas neuronales de tu cerebro, y te ayuda desarrollar una naturaleza m\u00e1s positiva y agradecida, y activa la corteza prefrontal, que es responsable de la empat\u00eda, la regulaci\u00f3n emocional y la toma de decisiones.<\/p>\n<p>Ser agradecido tambi\u00e9n ayuda al alma; es m\u00e1s, es la salvaci\u00f3n del alma. En el Evangelio de San Lucas leemos sobre el encuentro de Jes\u00fas con los diez leprosos que le piden que los sane. Jes\u00fas se compadece y les dice que vayan a mostrarse ante el sacerdote; y cuando iban de camino, todos quedaron sanados. Sin embargo, s\u00f3lo uno regresa para agradecerle a Jes\u00fas. Jes\u00fas, impresionado por la falta de gratitud de los otros nueve, pero agradecido por el amor de este samaritano, le dice: \u201cLev\u00e1ntate y vete; tu fe te ha salvado\u201d. Diez fueron sanados, pero s\u00f3lo uno fue salvado.<\/p>\n<p>Este d\u00eda de Acci\u00f3n de Gracias te invito a recapacitar y a darte cuenta de todas las bendiciones de tu vida. Toma unos quince minutos y escribe todas las cosas por las que est\u00e1s agradecido, agradece la presencia de tus amigos y familiares en tu vida y, sobre todo, agrad\u00e9cele a Dios su misericordia. De esta manera estas sano de alma y cuerpo.<\/p>\n<p><em>Brice\u00f1o, una virgen consagrada, se dedica a la evangelizaci\u00f3n a trav\u00e9s del arte con su ministerio <a href=\"http:\/\/sacredprint.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">sacredprint.com<\/a>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El d\u00eda de Acci\u00f3n de Gracias es una fiesta nacional donde estamos llamados a dedicar el d\u00eda para hacer un inventario de todas las bendiciones de nuestra vida y dar gracias.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":82530,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}}},"section":[1781],"topic":[],"ach_author":[1574],"class_list":["post-102907","article","type-article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","section-opinion-carmen-briceno","ach_author-carmen-briceno"],"acf":[],"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article\/102907","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/article"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/82530"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=102907"}],"wp:term":[{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=102907"},{"taxonomy":"topic","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/topic?post=102907"},{"taxonomy":"ach_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/ach_author?post=102907"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}