{"id":103816,"date":"2025-01-25T16:22:47","date_gmt":"2025-01-25T21:22:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catholicherald.com\/?post_type=article&#038;p=103816"},"modified":"2025-01-23T16:24:51","modified_gmt":"2025-01-23T21:24:51","slug":"recuperemos-el-amor-por-la-palabra-de-dios","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/article\/en-espanol\/noticias-locales\/recuperemos-el-amor-por-la-palabra-de-dios\/","title":{"rendered":"Recuperemos el amor por la palabra de Dios"},"content":{"rendered":"<div id=\"bsf_rt_marker\"><\/div><p><em>Reflexi\u00f3n Dominical con el Lic. Joel de Loera.<\/em><\/p>\n<p>III Domingo del Tiempo Ordinario<\/p>\n<p><em>Nehem\u03afas 8, 2-4a. 5-6. 8-10; 1 Corintios 12:12-30; Lucas 1, 1-4. 4, 14-21 <\/em><\/p>\n<p>En este III Domingo del Tiempo Ordinario, se nos presentan numerosos temas de gran relevancia que merecen ser explorados: la importancia de la Biblia en nuestras vidas, la dignidad y santidad del cuerpo humano, la riqueza de los carismas dentro del Cuerpo M\u00edstico de Cristo y la urgencia de la predicaci\u00f3n del Evangelio, por mencionar algunos. Sin embargo, en esta ocasi\u00f3n quiero enfocarme espec\u00edficamente en la importancia de la Palabra de Dios en nuestras vidas, ya que este domingo, instituido como el Domingo de la Palabra de Dios por el Papa Francisco en 2019, nos invita a redescubrir su fuerza y su belleza. Reflexionaremos en c\u00f3mo su proclamaci\u00f3n, comprensi\u00f3n y vivencia pueden renovar profundamente a nuestras familias, transform\u00e1ndolas en verdaderas iglesias dom\u00e9sticas, espacios donde el amor, la fe y la esperanza se convierten en un testimonio vivo de Jesucristo, la Palabra Encarnada de Dios. \u00a0<\/p>\n<p>En la primera lectura, tomada del libro de Nehem\u00edas, vemos al sacerdote Esdras presentando el libro de la Ley ante una asamblea compuesta por hombres, mujeres y todos los que ten\u00edan uso de raz\u00f3n. Este evento ocurre tras el regreso del pueblo jud\u00edo del exilio en Babilonia, un per\u00edodo de gran sufrimiento que debilit\u00f3 sus lazos con las tradiciones y la Ley de Dios. Ahora, reunidos en Jerusal\u00e9n tras la reconstrucci\u00f3n de los muros de la ciudad, el pueblo escucha atentamente desde el amanecer hasta el mediod\u00eda. Los levitas explican el significado de la Ley para que todos comprendan su contenido, lo que provoca en el pueblo l\u00e1grimas de arrepentimiento. Sin embargo, Esdras los exhorta a celebrar con alegr\u00eda porque &#8220;celebrar al Se\u00f1or es nuestra fuerza&#8221;. \u00bfNos lleva a nosotros la escucha de las lecturas en la Misa o en nuestros momentos de oraci\u00f3n a experimentar un verdadero arrepentimiento de nuestros pecados? \u00bfValoramos la Palabra de Dios con la misma reverencia y atenci\u00f3n?<\/p>\n<p>Este momento es una lecci\u00f3n para nosotros. Como recuerda el <strong>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/strong>: \u201cLa Iglesia exhorta con fuerza y de manera especial a todos los fieles cristianos a que aprendan \u2018el sublime conocimiento de Jesucristo\u2019 mediante la lectura frecuente de las divinas Escrituras\u201d (CIC 133). Sin embargo, muchos cat\u00f3licos de hoy se han alejado o nunca se han acercado a la Palabra de Dios. Algunos han dejado de asistir a Misa, perdi\u00e9ndose la oportunidad de participar en la Liturgia de la Palabra, donde escuchamos lecturas de la Biblia y la homil\u00eda, en la que el sacerdote explica las Escrituras. Otros que s\u00ed asisten a Misa la consideran demasiado larga. \u00bfEstamos nosotros dispuestos a escuchar atentamente la Palabra de Dios por un tiempo prolongado, como lo hizo el pueblo de Israel o nos cansamos y enfadamos f\u00e1cilmente?<\/p>\n<p>Para recuperar esta conexi\u00f3n con la Palabra de Dios, la familia tiene un papel central. Como padres y primeros educadores de nuestros hijos, estamos llamados a inculcarles un amor por las Escrituras desde una edad temprana. Una manera pr\u00e1ctica de hacerlo es creando momentos diarios para leer la Biblia en casa. Por ejemplo, podemos reflexionar sobre un breve pasaje durante el desayuno o mientras vamos camino a la escuela. Aunque lo ideal es tener tiempos tranquilos y en silencio para meditar, estos peque\u00f1os h\u00e1bitos ayudan a incorporar la Palabra de Dios en la vida diaria. Otra pr\u00e1ctica \u00fatil es la <strong>Liturgia de las Horas<\/strong>, la oraci\u00f3n oficial de la Iglesia, que incluye laudes (ma\u00f1ana), v\u00edsperas (tarde) y completas (noche). Esta manera de rezar, basada en los salmos y lecturas breves, es una forma accesible de meditar en las Escrituras. Tambi\u00e9n podemos practicar la <strong>lectio divina<\/strong>, un m\u00e9todo de oraci\u00f3n en cuatro pasos: lectura (<em>lectio<\/em>), meditaci\u00f3n (<em>meditatio<\/em>), contemplaci\u00f3n (<em>contemplatio<\/em>) y oraci\u00f3n (<em>oratio<\/em>). Este m\u00e9todo puede realizarse con el Evangelio del d\u00eda o cualquier otro pasaje b\u00edblico, invitando a la familia a reflexionar junta sobre c\u00f3mo aplicar la Palabra de Dios a su vida diaria.<\/p>\n<p>Quisiera tambi\u00e9n destacar la importancia de este mes de enero, dedicado a la vida. Hace unos d\u00edas, miles de personas participaron en la Marcha por la Vida en la capital del pa\u00eds. \u00bfQu\u00e9 motiva a tantos a seguir marchando, orando y defendiendo la vida de los beb\u00e9s no nacidos? La respuesta es clara: la esperanza en Jes\u00fas, la Palabra de Dios hecha carne. Aunque algunos de quienes defienden la vida no son cat\u00f3licos ni cristianos, la mayor\u00eda encuentra en su fe la fuente de su compromiso y perseverancia. Y hablando de esperanza, continuamos reflexionando en este A\u00f1o Jubilar 2025, bajo el lema &#8220;Peregrinos de Esperanza&#8221;. Este Jubileo nos invita a caminar como peregrinos en el mundo, con la mirada puesta en la eternidad y con la Biblia como nuestra gu\u00eda y fuerza. De manera especial, nos anima a hacer de nuestras familias un testimonio vivo del amor y la misericordia de Dios. Cuando una familia vive la Palabra de Dios, se convierte en una luz para el mundo, irradiando esperanza y siendo un faro de amor, vida y fe.<\/p>\n<p>Para concluir, quiero hacer eco de las palabras de Nehem\u00edas y Esdras: \u201c\u00c9ste es un d\u00eda consagrado al Se\u00f1or, nuestro Dios. No est\u00e9n ustedes tristes ni lloren\u2026 Vayan a comer espl\u00e9ndidamente, tomen bebidas dulces y manden algo a los que nada tienen, pues hoy es un d\u00eda consagrado al Se\u00f1or, nuestro Dios. No est\u00e9n tristes, porque celebrar al Se\u00f1or es nuestra fuerza\u201d. Que estas palabras nos animen a vivir la Palabra de Dios con alegr\u00eda y esperanza, y a hacer de nuestras familias verdaderos testimonios de Su amor en el mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n Dominical con el Lic. Joel de Loera.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":101305,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}}},"section":[1568],"topic":[],"ach_author":[],"class_list":["post-103816","article","type-article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","section-noticias-locales"],"acf":[],"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article\/103816","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/article"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/101305"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=103816"}],"wp:term":[{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=103816"},{"taxonomy":"topic","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/topic?post=103816"},{"taxonomy":"ach_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/ach_author?post=103816"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}