{"id":104463,"date":"2025-01-31T14:39:58","date_gmt":"2025-01-31T19:39:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catholicherald.com\/?post_type=article&#038;p=104463"},"modified":"2025-02-18T14:41:10","modified_gmt":"2025-02-18T19:41:10","slug":"la-ley-de-inmigracion-estadounidense-y-el-imperativo-catolico","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/article\/en-espanol\/noticias-locales\/la-ley-de-inmigracion-estadounidense-y-el-imperativo-catolico\/","title":{"rendered":"La ley de inmigraci\u00f3n estadounidense y el imperativo cat\u00f3lico"},"content":{"rendered":"<div id=\"bsf_rt_marker\"><\/div><p>Hermanos y Hermanas en Cristo,<\/p>\n<p>Mientras el gobierno de los Estados Unidos revisa sus pol\u00edticas de inmigraci\u00f3n, y tras un discernimiento y una consulta en oraci\u00f3n, ofrezco mi exhortaci\u00f3n pastoral al Presidente Donald Trump y al Vicepresidente JD Vance, a los l\u00edderes del Congreso, a los funcionarios electos y a todos los cat\u00f3licos y personas de buena voluntad para que consideren el bien com\u00fan de nuestro pa\u00eds con la luz de la fe. La Iglesia ense\u00f1a, al igual que nuestra Constituci\u00f3n, que la comunidad pol\u00edtica existe para proteger a la familia y la dignidad humana. Siempre defendemos y protegemos a los m\u00e1s vulnerables, al igual que defendemos los derechos y deberes de las naciones de gobernarse a s\u00ed mismas y de salvaguardar el bien com\u00fan.<\/p>\n<p>El Arzobispo Timothy P. Broglio, presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB), ha afirmado con raz\u00f3n que &#8220;nuestra naci\u00f3n ha sido bendecida con muchos dones&#8221;, y nuestra gran generosidad conlleva el deber de cuidar de &#8220;nuestras hermanas y hermanos m\u00e1s vulnerables, incluidos los no nacidos, los pobres, los ancianos y los enfermos, y los inmigrantes y refugiados&#8221;. Del mismo modo, el Obispo Mark J. Seitz, presidente del Comit\u00e9 de Migraci\u00f3n de la USCCB, ha subrayado que debemos insistir en la dignidad de cada inmigrante, independientemente de su estatus. Me uno a \u00e9l al sostener la ense\u00f1anza de la Iglesia de que cada pa\u00eds tiene el derecho y la responsabilidad de &#8220;promover el orden p\u00fablico, la seguridad y la protecci\u00f3n mediante fronteras bien reguladas y l\u00edmites justos a la inmigraci\u00f3n&#8221;. Todos mis hermanos obispos est\u00e1n de acuerdo con esto, y junto con el Papa Francisco, afirmamos que cada inmigrante es &#8220;un hijo de Dios&#8221;.<\/p>\n<p>Este sabio consejo de mis hermanos obispos se basa en un doble compromiso: defender la dignidad humana y el bien com\u00fan. Como principios de la doctrina social cat\u00f3lica, la dignidad humana y el bien com\u00fan no deben entrar en conflicto. Como cat\u00f3licos, entendemos que el bien com\u00fan incluye el bien individual de todos y cada uno de los miembros de la sociedad. Tambi\u00e9n entendemos que el estado de derecho debe defender y promover el bien com\u00fan. Por esta raz\u00f3n, conf\u00edo en que una reforma integral de la inmigraci\u00f3n no tiene por qu\u00e9 da\u00f1ar la dignidad de ninguna persona. Incluso cuando la reforma de la inmigraci\u00f3n incluye la repatriaci\u00f3n de las personas que han cometido delitos violentos, o que violan de otro modo los t\u00e9rminos de un derecho de permanencia, se puede respetar la dignidad humana. No debemos suponer un conflicto entre la dignidad humana y el estado de derecho.<\/p>\n<p>Como obispo y pastor, ofrezco mi gratitud a todos los inmigrantes de la Di\u00f3cesis de Arlington que, con su bondad y fidelidad, contribuyen tanto a nuestra Iglesia y a nuestro pa\u00eds. Durante la \u00faltima generaci\u00f3n, se han asentado en la Di\u00f3cesis de Arlington inmigrantes procedentes de hasta 20 naciones, como Afganist\u00e1n, Camer\u00fan, El Salvador, Etiop\u00eda, M\u00e9xico, Gambia, Guatemala, Honduras, Per\u00fa, Sud\u00e1n, Siria, Turqu\u00eda, Ucrania, Vietnam y Venezuela. Los cat\u00f3licos inmigrantes han enriquecido nuestra di\u00f3cesis con su gran fe, su devoci\u00f3n al Se\u00f1or, sus familias y su servicio a la Iglesia de Cristo. Su presencia es un don para todos nosotros, y estamos agradecidos a Dios por ellos. Oramos por su fidelidad, fortaleza y perseverancia ante la incertidumbre.<\/p>\n<p>Espiritualmente, todos somos migrantes en una santa peregrinaci\u00f3n hacia nuestro hogar celestial. La Iglesia nos lleva a trav\u00e9s de todas las inundaciones de la vida, hacia la seguridad eterna en la Ciudad de Dios. Al abordar el tema de la migraci\u00f3n, la Iglesia ha hecho hincapi\u00e9 hist\u00f3ricamente en dos puntos cruciales. En primer lugar, el derecho de las personas a la integridad y a la unidad de sus familias, independientemente del lugar donde se establezcan. En segundo lugar, el derecho de todos a la atenci\u00f3n espiritual que proporcionan los sacramentos. Tambi\u00e9n estamos obligados, como creyentes en Jesucristo, a servir a quienes acudan a nosotros en busca de ayuda, sean quienes sean. Ning\u00fan ministerio de la Iglesia debe dudar en prestar esa asistencia vital que nuestra fe nos obliga a ofrecer: celebrar la Misa y ofrecer los sacramentos, dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, curar al enfermo y acoger al forastero. Por estas razones, ruego a los responsables de hacer cumplir la ley que se abstengan de entrar en nuestros espacios sagrados a menos que sea absoluta e inequ\u00edvocamente necesario para garantizar la seguridad de todas las personas.<\/p>\n<p>Junto con nuestro mayor respeto por la dignidad humana, y como consecuencia de nuestro respeto por el bien com\u00fan, la Iglesia siempre ha mostrado la mayor preocupaci\u00f3n por todo lo que es correcto y justo. Imploramos a todos los l\u00edderes que se esfuercen por mantener nuestra naci\u00f3n segura por el bien de las familias pr\u00f3speras y sanas, incluidas las familias migrantes. Lamentablemente, algunos de los que han entrado en nuestro pa\u00eds, legal o ilegalmente, han cometido delitos graves. Debe haber consecuencias para tal comportamiento, ya que no hay lugar para la violencia, el tr\u00e1fico o la actividad de las bandas en nuestra sociedad. Nuestras leyes existen para salvaguardar el bien de todos, y deben respetarse. Por ello, reconocemos tambi\u00e9n a todos los oficiales encargados de garantizar el cumplimiento de la ley, entre los que se encuentran muchos inmigrantes e hijos de inmigrantes, que trabajan diligentemente para hacer cumplir nuestras leyes y proteger a nuestras comunidades, a menudo con gran riesgo para ellos mismos. Merecen y reciben nuestras oraciones. Como subraya el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, la ense\u00f1anza cat\u00f3lica no apoya una pol\u00edtica de fronteras abiertas, sino que hace hincapi\u00e9 en un enfoque de sentido com\u00fan en el que el deber de cuidar del extranjero se practique en armon\u00eda con el deber de cuidar de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por tanto, animo al Presidente Trump y a los l\u00edderes del Congreso a desarrollar una pol\u00edtica nacional de inmigraci\u00f3n que refleje el compromiso cat\u00f3lico con la dignidad humana y el bien com\u00fan. Los estadounidenses esperan fervientemente de nuestros funcionarios electos una pol\u00edtica de inmigraci\u00f3n humana y pac\u00edfica que sea justa, compasiva y que restablezca la confianza en el estado de derecho. La ley estadounidense debe incluir siempre v\u00edas para la entrada legal y, como ciudadanos, debemos celebrar siempre las aportaciones de los inmigrantes, garantizar la protecci\u00f3n de los vulnerables y defender el bien com\u00fan, que es la condici\u00f3n para la libertad ordenada y la seguridad p\u00fablica.<\/p>\n<p>Rezamos para que nuestros dirigentes tengan valor y sabidur\u00eda para promulgar reformas que reflejen tanto el coraz\u00f3n del Evangelio como el esp\u00edritu de nuestras leyes. Que Dios les conceda sabidur\u00eda, misericordia y caridad al emprender esta tarea. Somos una Iglesia que defiende la justicia, no contra la aplicaci\u00f3n de la ley, sino a favor de su aplicaci\u00f3n con misericordia y comprensi\u00f3n por el bien de todas las personas y de nuestro pa\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hermanos y Hermanas en Cristo, Mientras el gobierno de los Estados Unidos revisa sus pol\u00edticas de inmigraci\u00f3n, y tras un discernimiento y una consulta en oraci\u00f3n, ofrezco mi exhortaci\u00f3n pastoral al Presidente Donald Trump y al Vicepresidente JD Vance, a los l\u00edderes del Congreso, a los funcionarios electos y a todos los cat\u00f3licos y personas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"featured_media":78437,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}}},"section":[1568],"topic":[],"ach_author":[1624],"class_list":["post-104463","article","type-article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","section-noticias-locales","ach_author-obispo-michael-f-burbidge"],"acf":[],"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article\/104463","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/article"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/78437"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=104463"}],"wp:term":[{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=104463"},{"taxonomy":"topic","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/topic?post=104463"},{"taxonomy":"ach_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/ach_author?post=104463"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}