{"id":106442,"date":"2025-05-09T16:12:12","date_gmt":"2025-05-09T20:12:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catholicherald.com\/?post_type=article&#038;p=106442"},"modified":"2025-05-09T16:12:12","modified_gmt":"2025-05-09T20:12:12","slug":"el-papa-leon-xiv-urge-a-evangelizar-a-quienes-por-falta-de-fe-han-perdido-el-sentido-de-la-vida","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/article\/en-espanol\/internacional\/el-papa-leon-xiv-urge-a-evangelizar-a-quienes-por-falta-de-fe-han-perdido-el-sentido-de-la-vida\/","title":{"rendered":"El Papa Le\u00f3n XIV urge a evangelizar a quienes por falta de fe han perdido el sentido de la vida"},"content":{"rendered":"<div id=\"bsf_rt_marker\"><\/div><p>En la ma\u00f1ana del 9 de mayo, el Papa Le\u00f3n XIV celebr\u00f3 su primera Misa como sucesor de San Pedro en la Capilla Sixtina acompa\u00f1ado por los cardenales que, apenas un d\u00eda antes, lo eligieron para guiar a los m\u00e1s de 1.400 millones de cat\u00f3licos que hay en el mundo.\u00a0<\/p>\n<p>Bajo la mirada imponente de los frescos de Miguel \u00c1ngel, testigos silenciosos de los grandes momentos que han marcado el rumbo de la Iglesia, el nuevo Pont\u00edfice regres\u00f3 al lugar donde en la tarde del 8 de mayo acept\u00f3 el cargo de ser el nuevo Papa.<\/p>\n<p>Pasadas las 11 de la ma\u00f1ana (hora de Roma), el Papa Le\u00f3n XIV ingres\u00f3 en procesi\u00f3n a la Capilla Sixtina, precedido por ac\u00f3litos y portando mitra y b\u00e1culo, hasta el altar situado bajo la escena del Juicio Final.<\/p>\n<p>La primera lectura, proclamada en ingl\u00e9s, fue tomada del libro del Apocalipsis (Revelaciones 21, 9b-14). La segunda, de la primera carta del ap\u00f3stol San Pedro, fue le\u00edda en espa\u00f1ol por Fermina \u00c1lvarez, una laica espa\u00f1ola que trabaja en el Vaticano.\u00a0<\/p>\n<p>El Evangelio escogido para esta relevante primera celebraci\u00f3n Eucar\u00edstica del nuevo Pont\u00edfice fue el de Mateo (16:13-19), en el que Jes\u00fas encomienda a Pedro la labor de ser la piedra sobre la que va a edificar su Iglesia.\u00a0<\/p>\n<p>Antes de pronunciar su homil\u00eda, el Papa Le\u00f3n XIV dirigi\u00f3 unas palabras espont\u00e1neas en ingl\u00e9s a los cardenales, record\u00e1ndoles con sencillez que le hab\u00edan elegido para \u201cportar una cruz\u201d, y les pidi\u00f3 caminar junto a \u00e9l \u201cporque somos una comunidad que debe anunciar la buena nueva de Cristo\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>Con el rostro visiblemente emocionado, el Papa Le\u00f3n XIV inici\u00f3 su homil\u00eda con una afirmaci\u00f3n: \u201cJes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios vivo, es decir, el \u00fanico Salvador y el que nos revela el rostro del Padre\u201d.<\/p>\n<p><strong>Una humanidad santa que todos podemos imitar<\/strong><\/p>\n<p>El Papa Le\u00f3n XIV destac\u00f3 que el Se\u00f1or nos ha mostrado \u201cun modelo de humanidad santa que todos podemos imitar, junto con la promesa de un destino eterno que, sin embargo, supera todos nuestros l\u00edmites y capacidades\u201d.<\/p>\n<p>\u201cPedro, en su respuesta, asume ambas cosas: el don de Dios y el camino que se debe recorrer para dejarse transformar, dimensiones inseparables de la salvaci\u00f3n, confiadas a la Iglesia para que las anuncie por el bien de la humanidad\u201d, se\u00f1al\u00f3.<\/p>\n<p>En este sentido, subray\u00f3 que \u201cnos las conf\u00eda a nosotros, elegidos por \u00c9l antes de que nos form\u00e1semos en el vientre materno, regenerados en el agua del Bautismo y, m\u00e1s all\u00e1 de nuestros l\u00edmites y sin ning\u00fan m\u00e9rito propio, conducidos aqu\u00ed y desde aqu\u00ed enviados, para que el Evangelio se anuncie a todas las criaturas\u201d.<\/p>\n<p><strong>El \u201ctesoro\u201d de la Iglesia no es la grandiosidad de sus construcciones, sino la santidad de sus miembros<\/strong><\/p>\n<p>\u201cDios, de forma particular, al llamarme a trav\u00e9s del voto de ustedes a suceder al primero de los ap\u00f3stoles, me conf\u00eda este tesoro a m\u00ed, para que, con su ayuda, sea su fiel administrador en favor de todo el Cuerpo m\u00edstico de la Iglesia; de modo que esta sea cada vez m\u00e1s la ciudad puesta sobre el monte, arca de salvaci\u00f3n que navega a trav\u00e9s de las mareas de la historia, faro que ilumina las noches del mundo\u201d.<\/p>\n<p>Esto, precis\u00f3 el Papa Le\u00f3n XIV, no se debe \u201ca la magnificencia de sus estructuras y a la grandiosidad de sus construcciones \u2014como los monumentos en los que nos encontramos\u2014, sino por la santidad de sus miembros\u201d.<\/p>\n<p><strong>La realidad en la que vivimos, con sus l\u00edmites y potencialidades<\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, el Papa reflexion\u00f3 sobre la escena evang\u00e9lica en la que Pedro hace su profesi\u00f3n de fe: \u201c\u00bfQu\u00e9 dice la gente \u2014pregunta Jes\u00fas\u2014 sobre el Hijo del hombre? \u00bfQui\u00e9n dicen que es?\u201d (Mt 16,13).<\/p>\n<p>Para el Papa Le\u00f3n XIV, esta cuesti\u00f3n \u201cconcierne a un aspecto importante de nuestro ministerio: la realidad en la que vivimos, con sus l\u00edmites y sus potencialidades, sus cuestionamientos y sus convicciones\u201d.<\/p>\n<p>Como respuesta, se\u00f1al\u00f3 que primero est\u00e1 la opini\u00f3n del mundo, que considera a Jes\u00fas una persona \u201cque carece totalmente de importancia, al m\u00e1ximo un personaje curioso, que puede suscitar asombro con su modo ins\u00f3lito de hablar y de actuar\u201d.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, cuando su presencia se vuelve inc\u00f3moda por las exigencias de honestidad y las demandas morales que plantea, \u201ceste mundo no dudar\u00e1 en rechazarlo y eliminarlo\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, puntualiz\u00f3 que para \u201cla gente com\u00fan\u201d, el Nazareno no es un \u201ccharlat\u00e1n\u201d, sino \u201cun hombre valiente, que habla bien y que dice cosas justas, como otros grandes profetas de la historia de Israel\u201d.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, advirti\u00f3 que tambi\u00e9n ellos lo ven s\u00f3lo como un hombre y, por eso, en el momento del peligro, durante la Pasi\u00f3n, \u201ctambi\u00e9n ellos lo abandonan y se van, desilusionados\u201d.<\/p>\n<p><strong>La urgencia de evangelizar a quienes creen que Jes\u00fas \u201ces un l\u00edder carism\u00e1tico\u201d<\/strong><\/p>\n<p>El Pont\u00edfice remarc\u00f3 la \u201cactualidad\u201d de estas dos actitudes, ya que ambas reflejan pensamientos presentes en muchos hombres y mujeres de hoy.<\/p>\n<p>Indic\u00f3 que hoy tambi\u00e9n son muchos los contextos en los que la fe cristiana es considerada &#8220;un absurdo, algo para personas d\u00e9biles y poco inteligentes, contextos en los que se prefieren otras seguridades distintas a la que ella propone, como la tecnolog\u00eda, el dinero, el \u00e9xito, el poder o el placer\u201d.<\/p>\n<p>Se refiri\u00f3 tambi\u00e9n a los ambientes donde \u201cno es f\u00e1cil testimoniar y anunciar el Evangelio y donde se ridiculiza a quien cree, se le obstaculiza y desprecia, o, a lo sumo, se le soporta y compadece\u201d.<\/p>\n<p>Precisamente por esto, subray\u00f3, \u201cson lugares en los que la misi\u00f3n es m\u00e1s urgente, porque la falta de fe lleva a menudo consigo dramas como la p\u00e9rdida del sentido de la vida, el olvido de la misericordia, la violaci\u00f3n de la dignidad de la persona en sus formas m\u00e1s dram\u00e1ticas, la crisis de la familia y tantas heridas m\u00e1s que acarrean no poco sufrimiento a nuestra sociedad\u201d.<\/p>\n<p>En este sentido, puntualiz\u00f3 que en estos contextos Jes\u00fas es reducido \u201csolamente a una especie de l\u00edder carism\u00e1tico o a un superhombre, y esto no s\u00f3lo entre los no creyentes, sino incluso entre muchos bautizados, que de ese modo terminan viviendo, en este \u00e1mbito, un ate\u00edsmo de hecho\u201d.<\/p>\n<p><strong>Gastarse hasta el final para que a nadie falte la oportunidad de conocerlo y amarlo<\/strong><\/p>\n<p>\u201cEste es el mundo que nos ha sido confiado \u2014agreg\u00f3\u2014, y en el que, como ense\u00f1\u00f3 muchas veces el Papa Francisco, estamos llamados a dar testimonio de la fe gozosa en Jes\u00fas Salvador\u201d.<\/p>\n<p>Afirm\u00f3 que, para ello, es necesario comenzar por una relaci\u00f3n personal con Cristo y con \u201cel compromiso con un camino de conversi\u00f3n cotidiano\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLo digo ante todo por m\u00ed, como Sucesor de Pedro, mientras inicio mi misi\u00f3n de Obispo de la Iglesia que est\u00e1 en Roma, llamada a presidir en la caridad la Iglesia universal\u201d, afirm\u00f3, citando a San Ignacio de Antioqu\u00eda.<\/p>\n<p>Para el Papa, las palabras de este santo m\u00e1rtir \u201cevocan en un sentido m\u00e1s general un compromiso irrenunciable para cualquiera que en la Iglesia ejercite un ministerio de autoridad, desaparecer para que permanezca Cristo, hacerse peque\u00f1o para que \u00c9l sea conocido y glorificado, gast\u00e1ndose hasta el final para que a nadie falte la oportunidad de conocerlo y amarlo\u201d.<\/p>\n<p>\u201cQue Dios me conceda esta gracia, hoy y siempre, con la ayuda de la tierna intercesi\u00f3n de Mar\u00eda, Madre de la Iglesia\u201d, concluy\u00f3.<\/p>\n<p>Al t\u00e9rmino de la Misa, los cardenales rompieron a aplaudir mientras que el Papa Le\u00f3n XIV abandonaba la Capilla Sixtina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la ma\u00f1ana del 9 de mayo, el Papa Le\u00f3n XIV celebr\u00f3 su primera Misa como sucesor de San Pedro en la Capilla Sixtina acompa\u00f1ado por los cardenales que, apenas un d\u00eda antes, lo eligieron para guiar a los m\u00e1s de 1.400 millones de cat\u00f3licos 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