{"id":109087,"date":"2025-08-19T15:01:04","date_gmt":"2025-08-19T19:01:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catholicherald.com\/?post_type=article&#038;p=109087"},"modified":"2025-08-15T15:01:34","modified_gmt":"2025-08-15T19:01:34","slug":"el-discipulo-misionero-debe-ser-disciplinado-enviado-y-humilde","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/article\/en-espanol\/opinion\/el-discipulo-misionero-debe-ser-disciplinado-enviado-y-humilde\/","title":{"rendered":"El disc\u00edpulo misionero debe ser disciplinado, enviado y humilde"},"content":{"rendered":"<div id=\"bsf_rt_marker\"><\/div><p><em>Isa\u03afas 66, 18-21; Hebreos 12, 5-7. 11-13; Lucas 13, 22-30<\/em><\/p>\n<p>Hoy quisiera compartir tres pensamientos sobre lo que significa ser un disc\u00edpulo misionero seg\u00fan las lecturas de hoy.<\/p>\n<p>El primer pensamiento es que un disc\u00edpulo misionero es alguien que deja que el Se\u00f1or lo moldee, lo forme y lo discipline. Un disc\u00edpulo que no permite que su Maestro lo corrija, le ense\u00f1e o lo reprenda cuando sea necesario, no es un verdadero disc\u00edpulo, sino un simple seguidor o admirador. Cuando uno es fan de un artista o un atleta, lo sigue, se entera de sus actividades, asiste a sus conciertos o partidos\u2026 pero dif\u00edcilmente har\u00eda un cambio radical en su vida si esa persona se lo pidiera. Con Jes\u00fas es distinto. No se trata de seguirlo de lejos, asistir a la iglesia de vez en cuando o saber lo que pasa en la Iglesia por medio del Papa, los obispos o los sacerdotes. Con Jes\u00fas, nuestro Maestro, debemos dejarnos formar, disciplinar y corregir. \u00c9l es el Camino, la Verdad y la Vida. Si queremos alcanzar la salvaci\u00f3n, debemos entrar por la puerta estrecha de la que habla el Evangelio de san Lucas (13, 22-30), porque muchos querr\u00e1n entrar y no podr\u00e1n. No basta con decir: \u201cComimos y bebimos contigo\u201d o \u201cense\u00f1aste en nuestras plazas\u201d; \u00c9l responder\u00e1: \u201cNo s\u00e9 de d\u00f3nde son. Ap\u00e1rtense de m\u00ed.\u201d Como nos dice Hebreos (12, 5-7.11-13), la disciplina no es motivo de alegr\u00eda sino de dolor, pero despu\u00e9s produce frutos de paz y justicia. Esa disciplina llega por medio de la correcci\u00f3n de otros, de nuestro c\u00f3nyuge, de nuestros hijos, de un jefe, de las dificultades, del sufrimiento y de todo lo que no sale como queremos. All\u00ed el Se\u00f1or nos entrena en humildad, virtud y obediencia. Nuestro consuelo debe ser lo que escuchamos al comienzo de esta lectura: \u201cHijo m\u00edo, no desprecies la correcci\u00f3n del Se\u00f1or, ni te desanimes cuando te reprenda. Porque el Se\u00f1or corrige a los que ama, y da azotes a sus hijos predilectos. Soporten, pues, la correcci\u00f3n, porque Dios los trata como a hijos; \u00bfy qu\u00e9 padre hay que no corrija a sus hijos?\u201d<\/p>\n<p>El segundo pensamiento es que, una vez que aceptamos que \u00c9l sea nuestro Maestro y nosotros sus disc\u00edpulos, somos enviados a anunciar su Buena Noticia. El Salmo nos dice: \u201cVayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva\u201d, y en Isa\u00edas (66, 18-21) escuchamos que hay pueblos lejanos que nunca han o\u00eddo hablar de Dios ni han visto su gloria. Un disc\u00edpulo debe configurarse cada vez m\u00e1s con Cristo, crecer en la fe y compartirla con todos.<\/p>\n<p>El tercer pensamiento es que un verdadero disc\u00edpulo es humilde. Cuando evangelizamos, debemos ver el rostro de Cristo en cada persona. El enemigo quiere sembrar vanidad y un esp\u00edritu farisaico que nos haga sentir superiores, pero eso aleja a las almas de Dios. Jes\u00fas nos recuerda que muchos \u00faltimos ser\u00e1n primeros y muchos primeros ser\u00e1n \u00faltimos. Si queremos ser grandes en el Reino, debemos hacernos peque\u00f1os.<\/p>\n<p>Y todo esto cobra m\u00e1s fuerza en este A\u00f1o Jubilar 2025, tiempo de gracia en el que la Iglesia nos invita a ser \u201cPeregrinos de Esperanza\u201d. Pasar por la Puerta Santa es signo de entrar por la puerta estrecha: implica conversi\u00f3n, reconciliaci\u00f3n, misericordia y dejar que Cristo nos transforme. Que en este A\u00f1o Santo nos dejemos moldear, seamos enviados a proclamar su gloria y vivamos en humildad, para que otros tambi\u00e9n acepten la invitaci\u00f3n de seguirlo como verdaderos disc\u00edpulos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Isa\u03afas 66, 18-21; Hebreos 12, 5-7. 11-13; Lucas 13, 22-30<\/p>\n<p>Hoy quisiera compartir tres pensamientos sobre lo que significa ser un disc\u00edpulo misionero seg\u00fan las lecturas de hoy.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":79887,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}}},"section":[1572],"topic":[],"ach_author":[2077],"class_list":["post-109087","article","type-article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","section-opinion","ach_author-joel-de-loera"],"acf":[],"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article\/109087","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/article"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/79887"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=109087"}],"wp:term":[{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=109087"},{"taxonomy":"topic","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/topic?post=109087"},{"taxonomy":"ach_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/ach_author?post=109087"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}