{"id":67634,"date":"2018-08-22T00:00:00","date_gmt":"2018-08-22T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catholicherald.com\/article\/%section%\/carta-a-los-fieles\/"},"modified":"2018-08-22T00:00:00","modified_gmt":"2018-08-22T04:00:00","slug":"carta-a-los-fieles","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/article\/en-espanol\/noticias-locales\/carta-a-los-fieles\/","title":{"rendered":"Carta a los fieles"},"content":{"rendered":"<div id=\"bsf_rt_marker\"><\/div><p>\u00a021 de agosto de 2018     <\/p>\n<p>Amados hermanos y hermanas en Cristo: \u00a0     <\/p>\n<p>Nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, nos record\u00f3 recientemente las palabras del Ap\u00f3stol San Pablo: \u201cSi un miembro sufre, todos \u00a0los dem\u00e1s sufren con \u00e9l\u201d (1 Corintios 12:26). Comparto con todos ustedes el sufrimiento de las v\u00edctimas del abuso sexual por parte de los\u00a0 miembros del clero y la aflicci\u00f3n de todos los que han perdido la confianza y esperanza en los l\u00edderes de nuestra Iglesia.\u00a0     <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de o\u00edr las acusaciones fidedignas y documentadas de abuso sexual perpetrado por el Arzobispo Theodore McCarrick y los horribles relatos del informe del gran jurado de Pennsylvania, incluso el hecho de que los l\u00edderes eclesi\u00e1sticos hayan dejado de proteger a los ni\u00f1os, a los adolescentes y a los adultos j\u00f3venes contra el abuso, yo, al igual que ustedes, sent\u00ed una tremenda ira y verg\u00fcenza de que hayan ocurrido esos delitos dentro de nuestra Iglesia.\u00a0     <\/p>\n<p>En los \u00faltimos d\u00edas he tenido varias oportunidades de pronunciarme sobre estos acontecimientos por medio de declaraciones, homil\u00edas, una carta a los sacerdotes y varias transmisiones por podcasts. (Todo eso est\u00e1 disponible en el sitio web de la Di\u00f3cesis.) En todo caso, s\u00e9 a ciencia cierta que las palabras no bastan para expresar mi pesar por los pecados de los l\u00edderes eclesi\u00e1sticos y los sacerdotes que traicionaron a Cristo y a sus fieles.\u00a0 Sin embargo, sin importar la magnitud de la insuficiencia de las palabras, reitero la expresi\u00f3n de mis m\u00e1s sinceras disculpas a las v\u00edctimas del abuso y les aseguro, al igual que al resto de los fieles cat\u00f3licos de esta Di\u00f3cesis, que estoy dispuesto a prestarles mi apoyo de cualquier manera posible. Adem\u00e1s, les aseguro que ning\u00fan sacerdote sobre el que haya acusaciones fidedignas de abuso sexual infantil est\u00e1 o estar\u00e1 alguna vez en el ministerio activo en esta Di\u00f3cesis.\u00a0     <\/p>\n<p>Fui ordenado obispo en el a\u00f1o 2002, el mismo a\u00f1o en que se promulg\u00f3 el Estatuto para la Protecci\u00f3n de Ni\u00f1os y J\u00f3venes con el fin de establecer normas para denunciar e investigar acusaciones y ayudar a las v\u00edctimas a sanar del trauma sufrido. Dentro de ese marco, siempre he implementado estos procedimientos en todo mi ministerio como obispo. Les reitero mi deseo de asegurarles que en nuestra Di\u00f3cesis, inmediatamente despu\u00e9s de recibir una acusaci\u00f3n de abuso, la denunciamos a las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley. Adem\u00e1s, todas las pruebas de cada acusaci\u00f3n se someten a evaluaci\u00f3n por parte de nuestra junta diocesana de examen, formada por una mayor\u00eda de mujeres y hombres laicos con experiencia pr\u00e1ctica en campos que ayudar\u00e1n en el proceso.     <\/p>\n<p>Las pol\u00edticas son esenciales y se debe seguir adelante con su ejecuci\u00f3n y observaci\u00f3n. Sin embargo, esta crisis no se trata solamente de pol\u00edticas, se trata del mal, de las fallas morales de los sacerdotes y, a veces, de una falta de valor e integridad por parte de los obispos y otros l\u00edderes eclesi\u00e1sticos. Los obispos y sacerdotes no deber\u00edan necesitar pol\u00edticas para impedirles que cometan actos inmorales o para denunciar delitos atroces a las autoridades. Sencillamente necesitamos una conciencia bien formada, un compromiso con Jesucristo y fidelidad a las promesas de nuestra vocaci\u00f3n.\u00a0 Con la gracia del Se\u00f1or, debemos esforzarnos por erradicar el mal y trabajar sin descanso para proteger a todos los j\u00f3venes por respeto a su preciada dignidad como hijos amados de Dios.     <\/p>\n<p>Al presenciar estas fallas, muchos naturalmente pondr\u00e1n en tela de juicio su confianza y esperanza en la Iglesia. Recuerden siempre que Cristo es la Cabeza de la Iglesia y que \u00c9l nunca nos defrauda. \u00a0Si bien el Se\u00f1or en su divinidad trabaja por medio de sus obispos y sacerdotes, a veces ellos en su humanidad dejan de proteger al reba\u00f1o, incluso de las formas m\u00e1s perturbadoras. Les ruego que se unan a m\u00ed en oraci\u00f3n por nuestros sacerdotes, pues en estos momentos de dificultad ellos les agradecen mucho el apoyo que ustedes les han demostrado.\u00a0     <\/p>\n<p>Ruego a Dios para que, juntos, renovemos nuestra fe en Cristo, quien nos ha prometido que estar\u00e1 con nosotros en \u00e9pocas de tinieblas e incertidumbre. Imploramos su divina misericordia y su ayuda salvadora al buscar sanaci\u00f3n, purificaci\u00f3n y transformaci\u00f3n. Que Nuestro Se\u00f1or gu\u00ede y proteja a su Iglesia y a su pueblo, ahora y siempre.<\/p>\n<p>  \u00a0  <\/p>\n<p>Fielmente en Cristo,  <\/p>\n<p>Monse\u00f1or Michael F. Burbidge<\/p>\n<\/p>\n<p>Obispo de la Di\u00f3cesis de Arlington<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, nos record\u00f3 recientemente las palabras del Ap\u00f3stol San Pablo: \u201cSi un miembro sufre, todos \u00a0los dem\u00e1s sufren con \u00e9l\u201d (1 Corintios 12:26). 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