{"id":68375,"date":"2020-06-11T00:00:00","date_gmt":"2020-06-11T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catholicherald.com\/article\/%section%\/lecciones-fundamentales-de-la-pandemia-causada-por-el-coronavirus-en-2020\/"},"modified":"2020-06-11T00:00:00","modified_gmt":"2020-06-11T04:00:00","slug":"lecciones-fundamentales-de-la-pandemia-causada-por-el-coronavirus-en-2020","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/article\/en-espanol\/noticias-locales\/lecciones-fundamentales-de-la-pandemia-causada-por-el-coronavirus-en-2020\/","title":{"rendered":"Lecciones fundamentales de la pandemia causada por el coronavirus en 2020"},"content":{"rendered":"<div id=\"bsf_rt_marker\"><\/div><p><a href=\"\/wp-content\/uploads\/uploadedfiles\/Content\/Attachments\/pastoral letter final spread SPAN.pdf\" title=\"Bishop Burbidges pastoral message coronavirus_En Espanol\"><img decoding=\"async\" src=\"\/wp-content\/uploads\/Spanish\/Content\/Noticias_Locales\/pastoral-letter-final-spread-SPAN.jpg\" alt=\"pastoral message en espanol\" title=\"pastoral message en espanol\" class=\"fancy\" style=\"height: 375px; width: 550px;\" draggable=\"true\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"\/wp-content\/uploads\/uploadedfiles\/Content\/Attachments\/pastoral letter final spread SPAN.pdf\" title=\"Bishop Burbidges pastoral message coronavirus_En Espanol\">Descargue el PDF<\/a><\/p>\n<p>A medida que nuestra naci\u00f3n se abre paso a trav\u00e9s de la pandemia causada por el coronavirus en 2020, durante la cual nuestra vida qued\u00f3 al rev\u00e9s y vivimos de una forma radicalmente diferente de aquella a la que est\u00e1bamos acostumbrados como comunidad de fe, debemos tomar un momento para hacer una pausa y reflexionar sobre todo lo que ha ocurrido, lo que hemos aprendido y lo que debemos hacer ahora.<\/p>\n<p>Nunca en nuestra vida se ha alterado el funcionamiento de la sociedad al punto que hemos visto en los \u00faltimos meses. Habiendo dedicado toda mi vida sacerdotal a llevar los sacramentos a los fieles, nunca me hubiera imaginado que ser\u00eda necesario suspender la celebraci\u00f3n p\u00fablica de la Misa, limitar el acceso a nuestras iglesias y cerrar nuestras escuelas cat\u00f3licas. He dedicado toda mi vida sacerdotal a hacer todo lo contrario de lo expuesto. Deseo que venga m\u00e1s gente a la Misa cada semana y cada d\u00eda. Deseo que nos regocijemos en el Se\u00f1or en estrecha cercan\u00eda los unos de los otros, en lugar de mantenernos intencionalmente distantes. Deseo que m\u00e1s ni\u00f1os visiten nuestras escuelas y se beneficien de una educaci\u00f3n cat\u00f3lica. Lamentablemente, las circunstancias de la pandemia causada por el coronavirus nos dejaron muy pocas opciones. Para ser compasivos con las personas m\u00e1s afectadas por la enfermedad y para evitar su r\u00e1pida propagaci\u00f3n, tuvimos que tomar medidas dr\u00e1sticas. La buena noticia es que esas medidas fueron eficaces y, como comunidad de fe, hemos crecido.<\/p>\n<p>Sin importar con cu\u00e1nto entusiasmo vamos a regresar a la vida como era antes, debemos reconocer que somos diferentes. Ninguna sociedad que padece una pandemia mundial es la misma, aunque se haya manejado de la mejor manera posible. Nuestra vida ha cambiado y, por lo tanto, as\u00ed tambi\u00e9n se ha transformado la experiencia de nuestra fe.<\/p>\n<p>En el presente mensaje, espero reflexionar con ustedes sobre lo que hemos aprendido de estos \u00faltimos meses y c\u00f3mo debemos aplicar esas lecciones de aqu\u00ed en adelante.<\/p>\n<h1><b>Sacrificios espirituales<\/b><\/h1>\n<p>Hemos hecho sacrificios f\u00edsicos, emocionales, econ\u00f3micos y espirituales durante esta pandemia. En un principio, nuestras celebraciones lit\u00fargicas se interrumpieron con la suspensi\u00f3n de la Se\u00f1al de la Paz y la distribuci\u00f3n de la Precios\u00edsima Sangre. Como ustedes ya saben demasiado bien, a la larga tuve que enfrentarme a la dolorosa decisi\u00f3n de suspender la celebraci\u00f3n p\u00fablica de la Misa, aplazar las Confirmaciones, las Primeras Comuniones y los Bautismos en grupo y cancelar las Misas y graduaciones de bachillerato de las escuelas secundarias y muchos otros eventos y celebraciones lit\u00fargicas importantes.\u00a0<\/p>\n<p>Sin importar cu\u00e1nto hemos sacrificado para ser compasivos con las personas que pod\u00edan enfermarse o morir como resultado del virus, hemos seguido anhelando estar juntos y recibir a Nuestro Se\u00f1or en la Eucarist\u00eda. Este, en s\u00ed, es un ferviente testimonio de amor y fe. Todos compartimos el sacrificio exigido a una comunidad de fe unida, aun el sacrificio de dejar de recibir lo que los padres del Concilio Vaticano Segundo ense\u00f1aron que es \u201cfuente y cumbre de toda la vida cristiana\u201d, es decir, dejar de \u201cparticipar del sacrificio eucar\u00edstico\u201d (Constituci\u00f3n sobre la Sagrada Liturgia, no.10, y Constituci\u00f3n Dogm\u00e1tica sobre la Iglesia, no. 11).\u00a0<\/p>\n<p>Durante esta \u00e9poca, hemos aprendido que nuestros sacrificios deben estar arraigados en fidelidad y amor. De lo contrario, no son nada m\u00e1s que una carga pesada y frustraci\u00f3n. Aprendemos a no darnos nunca por satisfechos y se nos recuerda que la celebraci\u00f3n p\u00fablica de la Misa debe agradecerse profundamente cada vez que participamos. En palabras de San Juan Pablo II, \u201cEs necesario que los fieles pasen de una fe rutinaria, quiz\u00e1s mantenida s\u00f3lo por el ambiente, a una fe consciente vivida personalmente. La renovaci\u00f3n en la fe ser\u00e1 siempre el mejor camino para conducir a todos a la Verdad que es Cristo (<i>Ecclesia in America<\/i>, no. 73).<\/p>\n<p>Dios escogi\u00f3 la Eucarist\u00eda como medio para unirnos profunda y estrechamente a \u00c9l. No se puede suponer que eso significa que la Eucarist\u00eda es la \u00fanica forma en que Dios puede llegar a nosotros. En realidad, los mismos padres del Concilio Vaticano II que llamaron a la Eucarist\u00eda \u201cfuente y cumbre\u201d tambi\u00e9n reconocieron que \u201cla sagrada Liturgia no agota toda la actividad de la Iglesia\u201d (Constituci\u00f3n sobre la Sagrada Liturgia, no. 9). Aun en medio del dolor espiritual, debemos recordar que Jes\u00fas, aunque est\u00e1 plenamente presente en el Sant\u00edsimo Sacramento, no est\u00e1 limitado por la Eucarist\u00eda. En \u00e9pocas en que es imposible recibirlo sacramentalmente, sabemos con la certeza que nos da la fe que por medio de los dones del Esp\u00edritu derramados en abundancia, permanecemos como un Cuerpo en Cristo. Jes\u00fas trasciende los obst\u00e1culos de nuestro camino y nos une en \u00c9l.<\/p>\n<p>Tal vez la mayor lecci\u00f3n de esta pandemia sea que debemos tener fe y saber que las circunstancias en las que ocurre un gran mal\u2014como la enfermedad, la guerra o la coacci\u00f3n \u2014 no nos impedir\u00e1n tener una relaci\u00f3n plena y unitiva con Dios.\u00a0<\/p>\n<h1><b>La Iglesia dom\u00e9stica<\/b><\/h1>\n<p>Por causa del cierre de nuestra econom\u00eda y de la sociedad, las familias \u2014 que constituyen la iglesia dom\u00e9stica \u2014 se han juntado de formas que jam\u00e1s nos hubi\u00e9ramos imaginado. A pesar de las formas en que las familias han luchado con las consecuencias emocionales, econ\u00f3micas y aun espirituales a veces, han florecido por medio de esta experiencia. Se celebraron cenas familiares con regularidad en casos en que hab\u00edan ocurrido raras veces o no se hab\u00edan celebrado nunca. Los esposos pasaron juntos tiempo que antes ocupaban en ir de la casa al trabajo y viceversa y en hacer campo para actividades extracurriculares. Los hermanos que hab\u00edan crecido separados han pasado tiempo juntos y reanudado amistades. Los estudiantes universitarios han experimentado la sabidur\u00eda de sus padres de formas posibles solamente por causa de la distancia creada en la vida universitaria. Vean lo que sucede cuando pasamos tiempo juntos y nos escuchamos los unos a los otros.\u00a0<\/p>\n<p>El santuario dom\u00e9stico de la Iglesia es donde las familias le rezan juntas a Dios. El tiempo pasado juntas ha ofrecido m\u00e1s oportunidades de leer la Sagrada Escritura, dar gracias en las comidas compartidas y participar juntas en actos de devoci\u00f3n y aun celebrar la liturgia de la Iglesia durante la oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana, la tarde y la noche.<\/p>\n<p>En esta oraci\u00f3n y al estar todos juntos, se nos recuerda que debemos elevar los ojos a Dios en lugar de concentrarnos solamente en los problemas que tenemos al frente. Somos hechos para estar en comunidad y esa comunidad nos ayuda a volver a enfocarnos en lo que es realmente importante y a ver nuestras circunstancias desde una perspectiva diferente. Las familias se tienen las unas a las otras para darse apoyo cuando se sienten deprimidas o frustradas. Esas relaciones estrechas son la forma en que se nos recuerda que debemos confiarle a Dios nuestros temores y preocupaciones.<\/p>\n<p>Dentro de las familias, los padres han sido llamados a representar la iglesia dom\u00e9stica y a servir a sus hijos de formas imprevistas. Si bien algunos padres optan por educar a sus hijos en la casa, muchos se asocian con una escuela para que les ayude a educarlos. Ahora, todos los padres se han encontrado \u201cense\u00f1ando en el hogar\u201d en condiciones singulares y at\u00edpicas. Han enfrentado este desaf\u00edo y por medio de sus incansables esfuerzos, con la asistencia de educadores profesionales y de curr\u00edculos, se han asegurado de que sus hijos sigan aprendiendo y creciendo en conocimientos, madurez y, lo m\u00e1s importante, fe.<\/p>\n<p>Para quienes de repente se encuentran en la situaci\u00f3n de tener que ense\u00f1arles a sus hijos individualmente un d\u00eda tras otro, este ha sido un gran desaf\u00edo, sobre todo puesto que ambos padres tambi\u00e9n pueden estar trabajando desde la casa. Quiero que los padres sepan que siento profunda admiraci\u00f3n por su firme dedicaci\u00f3n a la educaci\u00f3n de sus hijos, arraigada en la fe, lo cual es una inspiradora obra de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El coronavirus, aunque ha sido destructivo de muchas formas, nos ha recordado el papel indispensable que desempe\u00f1an los padres como los primeros y m\u00e1s importantes educadores de sus hijos, en particular cuando se trata de la fe.<\/p>\n<p>Independientemente de lo que recuerden los ni\u00f1os de lo que les ense\u00f1aron los padres, la mayor lecci\u00f3n aprendida es que se les ama y aprecia. Esta es tal vez la raz\u00f3n m\u00e1s fundamental que necesita entender un ni\u00f1o, puesto que constituye el fundamento de su crecimiento acad\u00e9mico, emocional y espiritual. Ese amor y ese cuidado son una extensi\u00f3n del cuidado pastoral que emana directamente de la mente y del coraz\u00f3n de Dios.\u00a0<\/p>\n<p>La iglesia dom\u00e9stica est\u00e1 viva y prospera durante esta pandemia. Las familias no existen \u00fanicamente por haber vencido los retos de los \u00faltimos meses. Por la gracia y la misericordia de Nuestro Se\u00f1or, han asumido la responsabilidad de la iglesia dom\u00e9stica y se han asegurado de que cada persona crezca y de que los familiares lo hagan juntos. \u00a1Qu\u00e9 hermoso testimonio de vida cristiana!<\/p>\n<h1><b>Creatividad y fraternidad<\/b><\/h1>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s de la suspensi\u00f3n de las celebraciones p\u00fablicas de la Misa, los sacerdotes de nuestra Di\u00f3cesis respondieron de formas nuevas y creativas. Por medio de las redes sociales y de transmisiones en directo, se esforzaron por llevar la Misa a los fieles. Si bien eso nunca reemplazar\u00e1 la plena participaci\u00f3n en la Misa, unirse en oraci\u00f3n a la celebraci\u00f3n de la Misa con la ayuda de los medios de comunicaci\u00f3n es un hermoso regalo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, los sacerdotes han empleado las redes sociales para ense\u00f1ar las verdades de nuestra fe, comunicarse con sus feligreses, ser fuente de inspiraci\u00f3n para ellos e informarles sobre importantes noticias que, de lo contrario, se habr\u00edan compartido por medios m\u00e1s tradicionales.\u00a0<\/p>\n<p>Perm\u00edtanme aprovechar esta oportunidad para expresar mi profundo y sincero agradecimiento por el arduo y continuo trabajo de nuestros sacerdotes, di\u00e1conos y mujeres y hombres religiosos. Su amor por los fieles y su constante dedicaci\u00f3n a atender las necesidades espirituales de sus feligreses son sencillamente dignos de elogio. Ha sido fascinante presenciar su creatividad y adaptabilidad a las circunstancias cambiantes de la pandemia causada por el coronavirus. San Juan Pablo II nos exhort\u00f3 a mirar hacia el futuro \u201ccon un compromiso&#8230; de una evangelizaci\u00f3n nueva; nueva en su ardor, en sus m\u00e9todos, en su expresi\u00f3n\u201d. Nuestros sacerdotes, di\u00e1conos y mujeres y hombres religiosos han personificado este compromiso con la nueva evangelizaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>La creatividad de la Iglesia ha sido magistralmente expresada por los fieles. Al pasar apenas algunos minutos en las redes sociales se puede apreciar con rapidez que los fieles, a pesar de estar confinados en sus casas, han sido incre\u00edblemente innovadores en su esfuerzo por mantener el optimismo y la esperanza y han aprovechado constantemente cada oportunidad para compartir el Evangelio, educar a sus hijos, ense\u00f1ar la fe y conectarse con otras personas como hermanos y hermanas en Cristo.\u00a0<\/p>\n<p>Esa conexi\u00f3n encuentra una hermosa ilustraci\u00f3n en la comunicaci\u00f3n con las personas confinadas en la casa o que viven solas. La carga de quienes viven solos suele pasarse por alto en nuestra sociedad y aun, a veces, dentro de nuestra Iglesia. Me regocijo al o\u00edr un relato tras otro de sacerdotes y fieles laicos de nuestra Di\u00f3cesis que llaman o celebran videoconferencias con quienes viven solos para ver c\u00f3mo est\u00e1n y preguntar si necesitan ayuda u oraciones especiales. Solamente Nuestro Se\u00f1or puede valerse del aislamiento por la experiencia de quedarse en casa para inspirar a los cat\u00f3licos a comunicarse con quienes est\u00e1n solos. Estas buenas personas practican el Evangelio de formas singulares y poderosas.<\/p>\n<p>Aun despu\u00e9s de que pase la pandemia causada por el coronavirus, los insto a seguir considerando a quienes est\u00e1n solos. Piensen en alguien que conozcan que no tenga qui\u00e9n lo cuide y denle una llamada. D\u00e9jenlo o\u00edr su voz y d\u00edganle que lo aman. Unos minutos de conversaci\u00f3n pueden levantarle el \u00e1nimo a una persona de una forma inconmensurable.<\/p>\n<p>En su Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica <i>Evangelii Gaudium<\/i>, el Papa Francisco escribi\u00f3: \u201cEl Se\u00f1or quiere usarnos como seres vivos, libres y creativos, que se dejan penetrar por su Palabra antes de transmitirla\u201d. Me he sentido inspirado y muy alegre por la creatividad de los fieles al tomar la alegr\u00eda que tienen en Cristo y compartirla con sus contactos en los medios de comunicaci\u00f3n modernos.\u00a0<\/p>\n<h1><b>Servicio a los pobres en todo momento<\/b><\/h1>\n<p>Uno de los grupos demogr\u00e1ficos m\u00e1s desfavorablemente afectados durante esta pandemia han sido los pobres. Muchas de las p\u00e9rdidas de empleo han ocurrido en industrias donde trabajan personas de bajos ingresos. Quienes escasamente se manten\u00edan por encima de la l\u00ednea de pobreza, se encontraron de inmediato en una desesperada situaci\u00f3n de necesidad, y quienes ya enfrentaban una incre\u00edble dificultad financiera pasaron a una situaci\u00f3n todav\u00eda peor, con pocos rayos de esperanza.<\/p>\n<p>Dentro de esa sombr\u00eda realidad brill\u00f3 una luz de caridad y generosidad que, como obispo, me hace sentir orgulloso m\u00e1s de lo que pueda creerse. Se presentaron voluntarios para ayudar a servir a quienes necesitaban comida, medicamentos, asistencia de emergencia y otros servicios esenciales. Muchos donantes incrementaron sus aportes para amortiguar el repentino golpe causado por las necesidades enfrentadas por muchos de nuestros ministerios e instituciones de beneficencia. El personal trabaj\u00f3 sin parar, con poco descanso, para asegurarse de que quienes m\u00e1s nos necesitaran vieran brillar el amor de Dios en el rostro en esta hora de tinieblas.\u00a0<\/p>\n<p>El Papa Francisco se refiri\u00f3 una vez a los pobres como el \u201ctesoro de la Iglesia\u201d y dijo: \u201c\u00a1Qu\u00e9 hermoso ser\u00eda si los pobres ocuparan en nuestro coraz\u00f3n el lugar que tienen en el coraz\u00f3n de Dios! Estando con los pobres, sirviendo a los pobres, aprendemos los gustos de Jes\u00fas, comprendemos qu\u00e9 es lo que permanece y qu\u00e9 es lo que pasa\u201d. (Homil\u00eda pronunciada durante la Jornada Mundial de los Pobres en 2019). En el rostro de cada persona que espera desesperadamente una bolsa de v\u00edveres o la oportunidad de recibir servicios de telemedicina est\u00e1 el propio Jesucristo. En la voz de cada madre o cada padre que llama a Caridades Cat\u00f3licas porque no tienen forma de pagar el alquiler mensual est\u00e1 la voz de Cristo que dice: &#8220;Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el m\u00e1s peque\u00f1o de mis hermanos, lo hicieron conmigo&#8221;. (San Mateo 25:40).<\/p>\n<p>Con gran alegr\u00eda y orgullo paternal, puedo decirles que los fieles de esta Di\u00f3cesis han estado a la altura de las circunstancias y han respondido al llamado de servir a los m\u00e1s peque\u00f1os de los hijos de Dios. Ruego que, como comunidad de fe, podamos aumentar nuestro apoyo y servicio a los pobres y vulnerables en nuestro medio.\u00a0<\/p>\n<h1><b>Mi esperanza para ustedes los fieles<\/b><\/h1>\n<p>No solo la supervivencia durante esta pandemia sino tambi\u00e9n la posibilidad de salir adelante exigen paciencia y compasi\u00f3n por nuestras familias, nuestros amigos y los miembros de nuestras comunidades, en particular quienes siguen sufriendo y muriendo por la COVID-19. Se nos exigir\u00e1 paciencia a todos en lo sucesivo. Esta no es la \u00faltima crisis que enfrentaremos como naci\u00f3n ni como Iglesia. En momentos tan estresantes, debemos volver los ojos a Nuestra Sant\u00edsima Madre para pedirle orientaci\u00f3n y ayuda. Nadie nos puede llevar a Jes\u00fas de la manera en que lo hace Nuestra Madre. En momentos de frustraci\u00f3n y de impaciencia, p\u00eddanle su orientaci\u00f3n amorosa y constante. Indudablemente, Ella calmar\u00e1 su coraz\u00f3n inquieto y los llevar\u00e1 a su Hijo, Nuestro Salvador.<\/p>\n<p>Hermanos y hermanas en Cristo, ruego que todos nosotros estemos juntos de nuevo en breve, particularmente alrededor de la Mesa Eucar\u00edstica. Espero visitar nuestros ministerios, parroquias y escuelas y celebrar eventos diocesanos. Estar en su compa\u00f1\u00eda es una profunda fuente de energ\u00eda y felicidad para m\u00ed al cumplir con mi ministerio como su Obispo. \u00a0<\/p>\n<p>Al esperar ansiosos el final de esta pandemia, hag\u00e1moslo con profunda fe y alegre esperanza, as\u00ed como con el consuelo de las lecciones aprendidas. Sencillamente no basta dejar atr\u00e1s lo que ha ocurrido. Sabemos que, por medio de Jesucristo, toda lucha puede convertirse en una bendici\u00f3n que nos ayuda a profundizar en la fe y la virtud. . <\/p>\n<p>Ruego que continuemos trabajando juntos y fortaleciendo la vida espiritual de nuestras familias, profundizando nuestra relaci\u00f3n con Dios, ayudando a los necesitados y aprovechando oportunidades creativas para llevar la alegr\u00eda y la verdad del Evangelio a otros.\u00a0<\/p>\n<p>Que al hacer este peregrinaje juntos en oraci\u00f3n, con los ojos elevados al Cielo, caminemos siempre humildemente con Nuestro Dios.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A medida que nuestra naci\u00f3n se abre paso a trav\u00e9s de la pandemia causada por el coronavirus en 2020, durante la cual nuestra vida qued\u00f3 al rev\u00e9s y vivimos de una forma radicalmente diferente de aquella a la que est\u00e1bamos acostumbrados como comunidad de fe, debemos tomar un momento para hacer una pausa y reflexionar sobre todo lo que ha 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