{"id":68417,"date":"2020-09-16T00:00:00","date_gmt":"2020-09-16T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catholicherald.com\/article\/%section%\/los-diablitos-en-las-montaa%c2%b1as\/"},"modified":"2020-09-16T00:00:00","modified_gmt":"2020-09-16T04:00:00","slug":"los-diablitos-en-las-montaa%c2%b1as","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/article\/en-espanol\/noticias-locales\/los-diablitos-en-las-montaa%c2%b1as\/","title":{"rendered":"Los diablitos en las monta\u00f1as"},"content":{"rendered":"<div id=\"bsf_rt_marker\"><\/div><p>Truenos bestiales y aludes violentos le dieron el nombre de Les Diablerets a un pueblo suizo en las monta\u00f1as, cuyo nombre significa la residencia de los diablitos en franc\u00e9s. Este pueblo alpino es bien conocido por su belleza natural y por sus inviernos peligrosos, pero en el verano del 2019, fue el destino de una conferencia cient\u00edfica que ayud\u00e9 a organizar.<\/p>\n<\/p>\n<p>Esperaba hacerme un lugar entre otros ingenieros expertos en mi \u00e1rea de especializaci\u00f3n. Las presentaciones de la conferencia fueron extraordinarias, con lo \u00faltimo y lo mejor en mi especialidad, y me inspiraban a continuar mis investigaciones cient\u00edficas en el US Naval Research Laboratory donde entonces trabajaba. Durante los tiempos de descanso, caminaba por los senderos que conduce el r\u00edo, nadaba en los lagos glaciales, y montaba bicicleta por las pistas del valle. Era todo maravilloso y una de esas tardes, pens\u00e9: \u00bfpor qu\u00e9 renunciar a esto? Puedo seguir con esta carrera y tal vez alg\u00fan d\u00eda logre ser considerado entre los m\u00e1s expertos. \u00bfPor qu\u00e9 dejarlo?<\/p>\n<\/p>\n<p>Para ese entonces, Monse\u00f1or Miguel F. Burbidge me hab\u00eda aceptado en el programa de formaci\u00f3n de seminaristas de la Di\u00f3cesis de Arlington. Me unir\u00eda a los muchachos del Seminario de San Carlos a estudiar entre seminaristas que tienen casi diez a\u00f1os menos que yo. Tendr\u00eda que dejar mi trabajo y depender de la generosidad de la di\u00f3cesis. Aunque estaba sinceramente contento de convertirme en seminarista, esto involucraba un cambio radical en m\u00ed y mis propios diablitos de duda me empezaron a fastidiar en las monta\u00f1as de Les Diablerets. <\/p>\n<\/p>\n<p>Es cierto que por muchos a\u00f1os me mantuve sordo al murmullo tenue del Se\u00f1or invit\u00e1ndome a considerar el sacerdocio. Siendo el mayor de una familia peruana reci\u00e9n llegada a este pa\u00eds, deseaba mucho tener una carrera exitosa como ingeniero mec\u00e1nico para darnos algo de orgullo y estabilidad econ\u00f3mica. Gracias a los sacrificios de nuestros padres, mis hermanos y yo nos educamos bien y hasta logr\u00e9 obtener grado de doctor, el primero en nuestra familia. El Se\u00f1or me bendijo mucho con un buen trabajo que era exigente y gratificante a la misma vez. Me llevaba bien con mis compa\u00f1eros y me apoyaban mucho; sin embargo, no era suficiente. Mientras el Se\u00f1or me daba paso para lograr muchas cosas buenas, a la misma vez profundizaba en m\u00ed una sed por \u00e9l y su Iglesia en los sacramentos. As\u00ed que tuve que responder a su llamado. <\/p>\n<\/p>\n<p>Ese verano, tom\u00e9 una de las decisiones m\u00e1s dif\u00edciles que haya enfrentado y dej\u00e9 mi trabajo. Ha pasado un a\u00f1o y no me arrepiento de nada. Las largas horas en el laboratorio se han convertido en horas de oraci\u00f3n en la capilla. Es un gusto estudiar la fe a niveles que antes solo envidiosamente ve\u00eda a otros hacer. Es mi privilegio ser hermano de hombres virtuosos. Ense\u00f1o el significado de los sacramentos a ni\u00f1os y visito a aquellos confinados en sus casas y les ofrezco a nuestro Se\u00f1or Jesucristo en la Eucarist\u00eda. Adem\u00e1s, tengo el gran privilegio de ir a misa todos los d\u00edas, incluso durante la cuarentena. <\/p>\n<\/p>\n<p>Sobre todo, lo que m\u00e1s he aprendido es que no se trata de lo que hago sino de quien soy: un hijo amado del Se\u00f1or, algo que me satisface much\u00edsimo, y tal vez un sacerdote alg\u00fan d\u00eda. Aunque mi discernimiento de mi vocaci\u00f3n contin\u00faa, no me arrepiento de nada. Aquellos diablitos en Les Diablerets ahora son un recuerdo lejano.<\/p>\n<\/p>\n<p><i>Tuesta, un seminarista, es de la parroquia San Luis en Alexandria. Est\u00e1 en su segundo ano de estudios pre-teolog\u00eda en el seminario San Carlos Borromeo en Wynnewood, Pa.<\/i> <\/p>\n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Truenos bestiales y aludes violentos le dieron el nombre de Les Diablerets a un pueblo suizo en las monta\u00f1as, cuyo nombre significa la residencia de los diablitos en franc\u00e9s. Este pueblo alpino es bien conocido por su belleza natural y por sus inviernos peligrosos, pero en el verano del 2019, fue el destino de una conferencia cient\u00edfica que ayud\u00e9 a organizar.<\/p><\/p>\n","protected":false},"featured_media":68418,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}}},"section":[1568],"topic":[],"ach_author":[1321],"class_list":["post-68417","article","type-article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","section-noticias-locales","ach_author-alfredo-d-tuesta"],"acf":[],"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article\/68417","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/article"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/68418"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=68417"}],"wp:term":[{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=68417"},{"taxonomy":"topic","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/topic?post=68417"},{"taxonomy":"ach_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/ach_author?post=68417"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}