{"id":69086,"date":"2019-08-21T00:00:00","date_gmt":"2019-08-21T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catholicherald.com\/article\/%section%\/soberbia-el-virus-que-corrompe-nuestra-alma\/"},"modified":"2019-08-21T00:00:00","modified_gmt":"2019-08-21T04:00:00","slug":"soberbia-el-virus-que-corrompe-nuestra-alma","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/article\/en-espanol\/opinion\/soberbia-el-virus-que-corrompe-nuestra-alma\/","title":{"rendered":"Soberbia, el virus que corrompe nuestra alma"},"content":{"rendered":"<div id=\"bsf_rt_marker\"><\/div><p>En mi anterior articulo les explicaba sobre el monstruo de siete cabezas haciendo una met\u00e1fora a los siete pecados capitales y como la humanidad hoy d\u00eda a aprendido a aceptarlos y a convivir con ellos sin tener el m\u00e1s m\u00ednimo escr\u00fapulo para alejarse de ellos. <\/p>\n<\/p>\n<p>Hoy quiero hablarles de: La Soberbia, es el primero y el mas antiguo de los siete pecados capitales, podemos decir que es la madre de todos los dem\u00e1s pecados. Nos dice la Sagrada Escritura que la soberbia fue el primer pecado, cometido por Satan\u00e1s, quien quer\u00eda ser m\u00e1s poderoso que Dios, y tan grande fue su ambici\u00f3n que se revel\u00f3 contra Dios mismo volvi\u00e9ndose esclavo de la oscuridad. Este pecado si no somos capaces de llenarnos de Dios y de su misericordia se puede volver poderoso y llegar a dominarnos con facilidad. <\/p>\n<\/p>\n<p>Es el pecado que cometieron Ad\u00e1n y Eva por desobediencia y rebeld\u00eda. El juicio de Dios sobre el pecado de soberbia es castigarlo m\u00e1s severamente que ning\u00fan otro pecado. Satan\u00e1s ten\u00eda la oportunidad de preferir a Dios, pero, al rechazarlo, perdi\u00f3 a Dios para siempre. Ad\u00e1n y Eva fueron privados totalmente de la presencia de Dios, y su Vida Eterna por su rebeld\u00eda y desobediencia. San Gregorio dice de la soberbia que es la reina de los vicios que conquista el coraz\u00f3n del hombre y le entrega a los Pecados Capitales.<\/p>\n<\/p>\n<p>Es falta de humildad y por tanto, de lucidez; es la pasi\u00f3n desenfrenada sobre s\u00ed mismo. Es fuente y origen de muchos males de la conducta y es ante todo una actitud que consiste en adorarse a s\u00ed mismo: sus notas m\u00e1s caracter\u00edsticas son prepotencia, presunci\u00f3n, jactancia, vanagloria, situarse por encima de todos lo que le rodean; es hacerse un juicio deformado de s\u00ed en positivo, que arrastra a sentirse el centro de todo, un entusiasmo que es idolatr\u00eda personal. Este pecado es el origen de la egolatr\u00eda de la cual se arraigan todos los dem\u00e1s pecados, es muy peligrosa como todos los dem\u00e1s pecados, pero la diferencia de la soberbia es que esta ciega nuestro entendimiento y comprensi\u00f3n y nos hace caer en un egocentrismo espiritual, haciendo que pensemos que todos nuestros actos son buenos y virtuosos cuando en realidad son vicios que est\u00e1n destruyendo silenciosamente nuestro esp\u00edritu. <\/p>\n<\/p>\n<p>Debemos de tener claro que todos estamos infectados de este virus y se manifiesta de muchas maneras. Puede manifestarse de manera egoc\u00e9ntrica, que es cuando queremos ser el centro de atenci\u00f3n de todo y si no lo somos nos ofendemos y nos enojamos, porque nos ataca buscando fama, admiraci\u00f3n y vanagloria, buscamos honores encima a los dem\u00e1s, a buscar puestos de honor, alabanzas o reconocimientos, al costo de los dem\u00e1s, pero en nuestro favor. Puede manifestarse de forma col\u00e9rica o impositiva, esta, es la fuerte voluntad en contra de las opiniones de los otros, cuando nos volvemos autoritarios, cr\u00edticos de los otros, pero que nunca aceptamos una correcci\u00f3n. Este virus tambi\u00e9n puede camuflarse a forma de sensibilidad, personas que se ofenden f\u00e1cilmente en lo m\u00ednimo y de ah\u00ed que guarden rencores y sospechan a todos, y no conf\u00edan en nada ni nadie.<\/p>\n<\/p>\n<p>Ahora bien; despu\u00e9s de hablar de manera clara sobre lo que es en realidad la soberbia, y sobre como nos afecta a todos en nuestro diario vivir, pero por la gracia de Dios siempre existe una alternativa para combatir estos pecados que aterran a nuestra alma. Contra la soberbia Dios ha dejado la Humildad que es el ant\u00eddoto para combatir este sentimiento tan desagradable; esta palabra tiene sus ra\u00edces en el lat\u00edn humilitas, que significa abajarse. Y de humus, que significa suelo, tierra. De estos dos vocablos podemos inferir c\u00f3mo obtener la virtud de la humildad: abaj\u00e1ndonos hasta el suelo. En ese abajarse reconocemos que nada somos y nada tenemos que no venga de Dios. Lo \u00fanico que tenemos de nosotros mismos es el pecado y nuestra nada. La persona que vive en un grade humildad plena es capaz de decirle a Dios, T\u00fa eres Todo y yo soy nada, y vivirlo a plenitud hasta el dolor. <\/p>\n<\/p>\n<p>Humildad no es sin\u00f3nimo de tener cara comprimida o ser una persona callada o de pocos amigos, mucho menos presentarse como una persona ingenua, sino completamente diferente; aquel que es humilde es activo en su fe y act\u00faa con sencillez y de busca pasar desapercibido sin que nadie lo note, no est\u00e1 aspirando la grandeza y la fama que el mundo tanto nos vende y tanto admira. El humilde lo que quiere es reconocer cada vez m\u00e1s su dependencia total de Dios. Nada somos ante Dios. Humildad es reconocernos pocos y pobres ante Dios, que no somos nada sin su grandeza y aceptar con sencillez que necesitamos siempre de los dem\u00e1s y que los dem\u00e1s tienen tambi\u00e9n cualidades y virtudes a veces mejores que las nuestras. Santa Teresa de Jes\u00fas hacia una pregunta haciendo referencia esta virtud, y dec\u00eda: \u00bfqu\u00e9 es nuestra verdad? Que nada somos ante Dios. Esa es la \u00fanica verdad. Por tanto, no busquemos la vanagloria que la soberbia propone, porque de esa ya esta demasiado infectada la sociedad, sino mas bien, busquemos el crecer en virtudes y que mejor manera de hacerlo que creciendo en humildad. Los soberbios destruyen y ahuyentan, los humildes construyen y acrecientan la fe de los cristianos.<\/p>\n<\/p>\n<p><i>El Padre D\u00edaz es vicario parroquial en Nuestra Se\u00f1ora de los \u00c1ngeles en Woodbridge.<\/i><\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En mi anterior articulo les explicaba sobre el monstruo de siete cabezas haciendo una met\u00e1fora a los siete pecados capitales y como la humanidad hoy d\u00eda a aprendido a aceptarlos y a convivir con ellos sin tener el m\u00e1s m\u00ednimo escr\u00fapulo para alejarse de ellos.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":78438,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}}},"section":[1572],"topic":[],"ach_author":[1573],"class_list":["post-69086","article","type-article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","section-opinion","ach_author-padre-alexander-diaz"],"acf":[],"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article\/69086","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/article"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/78438"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=69086"}],"wp:term":[{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=69086"},{"taxonomy":"topic","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/topic?post=69086"},{"taxonomy":"ach_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.catholicherald.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/ach_author?post=69086"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}