El papa: En Misa Dios acepta dones humildes, da en abundancia

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CIUDAD DEL VATICANO — Dios pide poco y sin embargo da mucho, dijo el papa Francisco.

"Nos pide, en la vida ordinaria, buena voluntad; nos pide corazón abierto; nos pide ganas de ser mejores", dijo el papa durante su audiencia semanal en el Vaticano el 28 de febrero.

"Sobre el altar que es Cristo llevamos lo poco de nuestros dones, el pan y el vino, que después se convertirán en el tanto: Jesús mismo que se da a nosotros."

La audiencia se trasladó al Aula Pablo VI del Vaticano debido a hielo y temperaturas inusuales de frio en Roma. Pero el Vaticano también abrió la Basílica de San Pedro para acomodar el exceso de personas. Pantallas gigantes fueron montadas en la basílica de modo que la gente pudiese seguir la audiencia y más tarde el papa fue a la basílica para saludar y bendecir a los que estaban adentro.

"Es mejor estar aquí que en el frío, ¿no?", él le preguntó a los que estaban en la basílica.

Durante su charla principal, el papa continuó su serie sobre la Misa, enfocándose en la Liturgia de la Eucaristía, que comienza con la preparación de los dones de pan y vino que entonces son consagrados y distribuidos a los fieles durante la sagrada Comunión. 

Durante la Misa el sacerdote representa a Cristo y hace lo que el Señor hizo durante la Última Cena: toma el pan y el vino para dárselos a sus discípulos diciendo "esto es mi cuerpo... este es el cáliz de mi sangre. Haced esto en memoria mía", dijo el papa.

Es bueno, él dijo, que la gente le entregue al sacerdote el pan y el vino para la consagración porque los elementos representan "la ofrenda espiritual de la iglesia". Durante el ofertorio se invita a todos los fieles a presentar sus propias vidas como ofrendas espirituales junto con los dones traídos al altar, él dijo.

"El centro de la Misa es el altar y el altar es Cristo. Siempre es necesario mirar el altar", que también representa la cruz donde Jesús hizo el más alto sacrificio, él añadió. 

"Sobre el altar que es Cristo llevamos lo poco de nuestros dones, el pan y el vino, que después se convertirán en el tanto: Jesús mismo que se da a nosotros", dijo el papa.

"Ciertamente nuestra ofrenda es poca cosa, pero Cristo necesita de este poco. Nos pide poco, el Señor, y nos da tanto."

Los católicos deben experimentar la preparación de los dones en toda Misa como una invitación a ofrecerle sus vidas al Señor más plenamente, de modo que reciban de él la gracia necesaria para crecer en santidad, en el encuentro con los demás con amor y compasión y para "construir la ciudad terrena a la luz del Evangelio", dijo el papa.

Después que se leyó en árabe un resumen de la charla del papa, él invitó a todos a orar por toda la gente de Siria y el Oriente Medio, "una tierra martirizada".

"Tenemos que orar por estos hermanos y hermanas que están en guerra y por los cristianos perseguidos que ellos quieren expulsar de esa tierra. Oremos por nuestros hermanos y hermanas", él dijo.

© Arlington Catholic Herald 2018