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En Ángelus, papa advierte contra usar a Dios y otros fines egoístas

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CIUDAD DEL VATICANO — La gente debe buscar a Jesús por amor genuino, no por interés propio calculado, dijo el papa Francisco.

"¿Por qué buscamos al Señor? ¿Cuáles son las motivaciones de mi fe, de nuestra fe?" preguntó el papa el 1 de agosto durante su discurso dominical del Ángelus.

Es importante reflexionar sobre las propias razones porque puede haber una fe "inmadura" impulsada por una "tentación idolátrica", es decir, la tentación "que nos impulsa a buscar a Dios para nuestro propio provecho, para resolver los problemas, para tener gracias a Él lo que no podemos conseguir por nosotros mismos, por interés", dijo.

"Pero así, la fe es superficial y – me permito la palabra – la fe es milagrera: buscamos a Dios para que nos alimente y luego nos olvidamos de Él cuando estamos satisfechos", dijo el papa, reflexionando sobre la lectura dominical del Evangelio de San Juan en el que Jesús ve una multitud que lo busca porque la gente había presenciado el milagro de la multiplicación de los panes.

El papa dijo: "Es justo presentar nuestras necesidades al corazón de Dios, pero el Señor, que actúa mucho más allá de nuestras expectativas, desea vivir con nosotros ante todo en una relación de amor. Y el verdadero amor es desinteresado, es gratuito: ¡no se ama para recibir un favor a cambio! Eso es interés; y tantas veces en la vida somos interesados".

Vivir una fe que agrada a Dios significa hacer su voluntad, que es acoger a Jesús con amor, "no es añadir prácticas religiosas u observar preceptos especiales", dijo el papa Francisco.

"El Señor desea una relación de amor con nosotros: antes de las cosas que recibimos y hacemos, está Él para amar. Hay una relación con Él que va más allá de la lógica del interés y del cálculo", dijo.

Esto se aplica no sólo a Dios, sino también a todas las relaciones, dijo, subrayando que el riesgo de "usar a las personas por el interés propio. Está muy mal".

Por eso, el Evangelio invita a "acoger a Jesús como el pan de vida" y aprender a amar a los demás "sin cálculos, sin usar a la gente, con gratuidad, con generosidad, con magnanimidad", dijo.

© Arlington Catholic Herald 2021