Jóvenes nicaragüenses enfrenta mayores retos en camino a la JMJ

WASHINGTON — Muchos harán sacrificios para participar en la próxima Jornada Mundial de la Juventud en Panamá a finales de enero, pero pocos se comparan a los retos que están enfrentando los jóvenes católicos del país cercano de Nicaragua, el cual se encuentra en un momento de caos político y económico, que en algunos casos ha producido violentos enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales en la nación centroamericana desde el año pasado.

"Algunos jóvenes nicaragüenses que van a la jornada han hecho sacrificios económicos extraordinarios para poder ir, han tenido que vender muchísimas cosas para poder ir, rogar ayuda a instituciones, han tenido hacer muchos sacrificios porque es una oportunidad única en Centroamérica", dijo Israel González Espinoza, un periodista nicaragüense de Religión Digital, un portal de noticias en español que se enfoca en la Iglesia Católica.

El encuentro juvenil del 22 al 27 de enero en la ciudad de Panamá constituye la primera ocasión en que este evento, iniciado por san Juan Pablo II en 1985, se celebrará en América Central y probablemente la única oportunidad para muchos de los adolescentes y jóvenes adultos de la región de ver de cerca al papa Francisco, quien llegará a Panamá el 23 de enero.

Los más recientes encuentros de la Jornada Mundial de la Juventud se llevaron a cabo en Argentina, España, Polonia, Brasil, Estados Unidos y otros países a un costo inalcanzable para los jóvenes centroamericanos, muchos que ahora están emocionados porque la próxima celebración será muy cerca de ellos.

Pero la jornada no pudo haber ocurrido en un peor momento para los jóvenes nicaragüenses, particularmente porque algunos han estado involucrados en los enfrentamientos contra el gobierno del presidente Daniel Ortega, cuyos intentos de reducir las pensiones y los salarios -- mientras aumenta los aportes de los empleados al sistema de seguro socia l-- incitaron candentes protestas en abril del 2018.

La situación empeoró cuando cientos de manifestantes murieron en las confrontaciones contra el gobierno de Ortega, el cual sigue avanzando para obtener un control más estricto del poder político en el país, reduciendo el turismo y los intereses de negocios y llevando la economía a una situación crítica. Una economía que estaba creciendo rápidamente se contrajo. La agencia de noticias Inter Press Service reportó en septiembre que "más de 900 millones de dólares se han esfumado del sistema financiero" en Nicaragua desde que empezó el conflicto.

En primera fila cubriendo la crisis estaba el periodista católico Israel González de 25 años, quien ha documentado el particular rol que la Iglesia Católica ha jugado en el drama, cuando la conferencia de obispos buscaba mediar para ponerle fin a los enfrentamientos, los cuales impulsaron a la ciudadanía a buscar protección en las iglesias e instalaciones católicas del país. Pero debido a esto, González ha pagado el precio de ser acusado por los partidarios del gobierno de ser un instigador y también un portavoz del obispo auxiliar de Managua Silvio Báez, quien ha sido un fuerte crítico del gobierno.

Durante una entrevista telefónica con Catholic News Service desde Managua el 3 de enero, González contó cómo estaba listo para renunciar al periodismo a principios del año pasado y dedicarse a establecer un pequeño negocio. Pero dijo que no pudo mantenerse al margen cuando la crisis estalló en abril.

"Como periodista nicaragüense, este ha sido el año más fructífero, pero también un año muy doloroso", le dijo a CNS.

Debido a sus despachos informativos sobre el rol de la Iglesia Católica en las negociaciones con el gobierno y otras noticias que ha reportado, ha recibido amenazas, y partidarios del gobierno han publicado su dirección y número telefónico personal. Algunos incluso han llamado a la policía para que sea arrestado, dijo.

Igualmente, a otros jóvenes católicos como González les preocupa mucho lo que arriesgan al salir y luego intentar de regresar a Nicaragua, en caso de que decidan participar en la Jornada Mundial de la Juventud.

"Como periodista, si es un poco arriesgado asistir a la jornada, porque uno va con su equipo, con su cámara, con su micrófono. El problema no es salir de Nicaragua, el problema es volver a Nicaragua", dijo.

Las fuerzas gubernamentales, o inclusive los funcionarios de aduana en el aeropuerto, le preguntarán sobre el equipo, su profesión, qué postura política tiene, si critica al gobierno.

"Todo eso lo pone a uno en un estado de zozobra y de que me pueden quitar mis equipos en mi propio país en el aeropuerto", dijo.

Otros jóvenes católicos, también, podrían enfrentar similares interrogatorios, dijo.

"Hay que recordar que son los jóvenes, en su mayoría, los que se han visto más afectados por la persecución del gobierno", y aclaró. "Son los jóvenes los que han vanguardizado todo este movimiento en Nicaragua".

Debido a esos miedos y al deterioro de la situación política y económica del país, será difícil para muchos de ellos darse el lujo incluso de un corto viaje, y solo una parte pequeña de los jóvenes nicaragüenses lograrán ir al evento. Según datos estimados, la delegación nicaragüense será de 5,000 a 6,000, dijo González, quien planea cubrir el histórico encuentro.

Aunque dejó sus planes de abrir un negocio suspendidos por el momento, González dijo que decidió "apostarle todo al periodismo" y continuar documentando el rol de la iglesia en la sociedad nicaragüense, buscando diálogo, paz y un proceso democrático en el país.

"Hice una decisión de conciencia", dijo. "Una persona con conciencia, no opta por callarse cuando ve injusticias".

Es difícil medir, en este momento qué efecto, si alguno, tendrá la crisis para los peregrinos de las naciones centroamericanas como El Salvador, Guatemala, Honduras o del norte como México, que tienen planes de viajar por tierra a través de Nicaragua. González dijo que ha escuchado que Panamá ha estado en conversaciones con funcionarios de su país para facilitar un tránsito seguro de los peregrinos que van y vienen por Nicaragua antes y después de la Jornada Mundial de la Juventud. González recomienda que los grupos que viajen por tierra contacten a sus respectivas embajadas en el país, una semana antes de hacer el viaje, para evitar problemas o demoras.

© Arlington Catholic Herald 2019