Los católicos latinos de la diócesis sienten ahora no solo la ansiedad provocada por las recientes medidas enérgicas de inmigración, sino también la preocupación ante una estafa que busca aprovecharse de su precaria situación para robarles su dinero.
La diócesis ha recibido numerosas llamadas de católicos que relatan que ciertos individuos les envían mensajes de texto, afirmando falsamente trabajar con abogados de Catholic Charities o con otros abogados de inmigración. Estos estafadores intentan obtener de ellos un pago inmediato, prometiendo una asistencia legal que nunca se materializa.
“Los fieles nos cuentan que sus vecinos, amigos o familiares han recibido un mensaje de texto en el que se decía que el remitente era Catholic Charities o algún otro abogado”, comentó Joel de Loera, director diocesano del Ministerio Hispano.
“Saben que, dentro de la población hispana, la mayoría es católica, y que la población católica hispana confiará en la Iglesia. A menudo, estas personas no son muy expertas en tecnología ni están familiarizadas con el funcionamiento de Internet, las redes sociales o los servicios de mensajería; por ello, al ver el nombre de Catholic Charities, asumen automáticamente que se trata de la Iglesia Católica. Lamentablemente, en muchos casos, han caído en la trampa”.
Esta estafa refleja una tendencia a nivel nacional, en la que católicos latinos de todo el país han caído presa de estafadores que utilizan las redes sociales. Muchas páginas web y publicaciones en redes sociales exhiben los nombres y las imágenes no autorizadas de abogados legítimos de Catholic Charities.
La oficina diocesana de Catholic Charities ha estado recordando a la comunidad hispana que nunca solicitarán pagos ni información personal a los individuos por esta vía.
“Stephen Carattini, presidente y director ejecutivo de nuestra Catholic Charities, mencionó que el fenómeno de estafadores que se hacen pasar por abogados de inmigración — incluidos los abogados de Catholic Charities — no es algo nuevo”, señaló de Loera. “Dijo que esto ha venido ocurriendo desde hace décadas, pero que, en el último año, la situación se ha disparado. Lo novedoso es la gran cantidad de estafadores que hay actualmente tratando de aprovecharse de la comunidad”.
De Loera reitera las tres sugerencias de Catholic Charities:
— No interactúe con el estafador por ningún medio, ya sea mensajes de texto, redes sociales o cualquier otro.
— Guarde cada mensaje y repórtelo al equipo legal de inmigración de Catholic Charities.
— Si le ha proporcionado al estafador alguna información financiera, notifique de inmediato a su banco y/o a la compañía de su tarjeta de crédito.
De Loera indicó que esta estafa surge en medio de numerosas llamadas cargadas de ansiedad que su oficina ha recibido como respuesta a las actuales medidas enérgicas en materia de inmigración. “Nuestra oficina actúa como mediadora entre todas las oficinas de la diócesis y la comunidad hispana. La gente nos identifica gracias al Apostolado Hispano; por ello, recibimos llamadas para atender cualquier necesidad imaginable”, comentó de Loera.
Explicó que su oficina ha tenido que modificar su «rutina habitual» y adaptar sus funciones para poder responder a la innumerable cantidad de llamadas relacionadas con temas de inmigración.
“Nos dimos cuenta desde el principio — y especialmente durante la actual administración — de que debíamos dedicar al menos entre 15 y 20 minutos — y a veces incluso más — de cualquier actividad que estuviéramos organizando, simplemente para hablar sobre este tema: abrir un espacio de diálogo y escuchar a la gente”, señaló de Loera, quien enfatizó que siempre se alienta a los fieles a acudir a ellos para exponer sus necesidades.
“Entre las preguntas que surgían estaban: “¿Cuál es la postura de la Iglesia respecto a la inmigración?”, “¿Hay algo que podamos hacer?”, o “¿Dónde podemos conseguir ayuda?”. Comparten inquietudes relacionadas con la inmigración, o relatan historias como la de un vecino que ha sido deportado. Dicen cosas como: “Ahora tengo miedo; ya ni siquiera sé si quiero asistir a las clases. ¿Podríamos impartirlas por Zoom? ¿Podríamos simplemente quedarnos en casa?””.
Estas llamadas han llevado al personal de su oficina a brindar un mayor consuelo, tranquilidad y solidaridad espiritual. “Les hacemos saber que la Iglesia Católica está aquí para ellos, que el Obispo (Michael) Burbidge comprende la situación y que hay pastores que están al tanto de lo que ocurre y que están aquí para apoyar a la gente”.
De Loera recomienda que aquellas personas que tengan necesidades legales relacionadas con su situación migratoria se pongan en contacto activamente con la organización Catholic Charities de la diócesis para averiguar si tienen la capacidad de asumir su caso.
“Pueden tomar la iniciativa y buscar ayuda en Caridades Católicas en lo que respecta a su propia situación migratoria”, afirmó de Loera.
“Asegúrense de llamar a la verdadera organización de Caridades Católicas. Nosotros hemos verificado estos números; son legítimos, los abogados son reales y realmente pueden brindar ayuda”.
Sorgi es periodista independiente en el área de Filadelfia.



